Diario de análisis, reflexión y valores   

"La verdad no puede ser azul y roja a la vez"

El color de la verdad. La necesaria unión Europea. Tendencia dirigista en Cataluña. 

La verdad sí tiene color 

Dentro de las respuestas de la prensa de Estados Unidos a las críticas lanzadas por el presidente Donald Trump, el Times ha lanzado una campaña en la que se incluyen hasta 19 sentencias sobre la verdad (La verdad es dura. La verdad está oculta. La verdad es poderosa. La verdad esta siendo atacada, entre otros ejemplos). Entre ellas se encuentra una que dice: La verdad no es azul o roja. Ante este verso recuerda Arcadi Espada en su columna en El Mundo que “La verdad es que la verdad, más allá de las pastillas de Matrix y de demócratas o republicanos, es a veces azul y otras veces roja. Hay un interesante ejercicio a hacer con los versos, que es el de coser a cada uno su antónimo. El resultado da una idea del clima moral en el que la verdad ha vivido en los últimos tiempos, encarcelada por las fatuas comillas que le puso Nabokov y fragmentada por la tiranía de la identidad. Lamentablemente, y con harta frecuencia, el periodismo no sólo ha dado voz y voto a sus carceleros, sino que él mismo ha practicado de modo suicida el oficio. Y la verdad se ha tomado su venganza”.

Unión (Europea) frente a extremismos

Desde la creación de la Unión Europea, “sus miembros han dado ejemplo, con innegables errores y problemas aún sin resolver, de cómo las diferencias se pueden resolver de manera pacífica y constructiva. En otras palabras, los Estados de la UE estamos comprometidos con el multilateralismo”. Javier Solana ex ministro socialista y  secretario general de la OTAN apela en El País a esa unidad como “la mejor defensa de los valores democráticos e ilustrados con la que contamos [y una defensa ante] el auge de los extremismos, los populismos y los nacionalismos excluyentes”.

El Directorio bonapartista en plena Cataluña 

El bloque soberanista catalán pretende reformar el reglamento del Parlamento de Cataluña para poder aprobar la ley de Transitoriedad Jurídica en menos de veinticuatro horas, sin debates previos ni posibilidad de enmiendas. Esta situación lleva a Enric Juliana a recordar el Directorio de Napoleón Bonaparte y apunta en La Vanguardia que supondría un “adiós liberalismo británico, adiós espíritu escocés. Adiós, busqueda de apoyos sociales. Adiós, partido de los comunes, que dispone ahora de un magnífico argumento para marcar distancias. Hola, tentación dirigista”.

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