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“Pioneros franciscanos”. Tres frailes a la conquista espiritual del Oeste

Todavía no existía Estados Unidos cuando tres frailes se unieron a la aventura española de conquistar el Oeste americano. Pioneros franciscanos recuerda las peripecias de aquellos religiosos que buscaban convertir a los indios.

Soldados, frailes, colonos y nativos americanos; caballos, mulas y vacas. En definitiva, sin la necesidad de añadir nada más, cualquiera diría que nos encontramos en el escenario de legendarias películas de género western como Fort Apache, Río Grande o Chisum  –en efecto, las tres protagonizadas por el inigualable John Wayne–. Pero lo cierto es que los hechos reales que se cuentan en el libro Pioneros franciscanos. Tres aventureros en el Oeste son, nada más y nada menos, que 100 años anteriores a todas las peripecias contadas en esos clásicos títulos de western.

pioneros franciscanos portada libro

PIONEROS FRANCISCANOS | ROBERT A. KITTLE | PALABRA | 2019 | 400 PÁGS. | 19,90 €

De hecho, cuando Juan Bautista de Anza y los franciscanos protagonistas de este libro, Pedro Font, Francisco Garcés y Juan Crespí, fundaban las misiones y presidios de las que nacerían, andando el tiempo, las principales ciudades de la California actual, como Los Ángeles, San Francisco y Sacramento –nombres significativos como poco– ni siquiera existían los Estados Unidos de América, manteniéndose como Trece Colonias dependientes del rey Jorge de Inglaterra. Es decir, que cuando Estados Unidos aún no había nacido, lo que acaecería en 1776, los españoles ya colonizaban todo el Oeste americano, y en el libro que nos ocupa concretamente desde 1768, con la autorización del rey Carlos III de España de realizar “una expedición real para fundar misiones y presidios”, como apunta Robert A. Kittle, autor de la obra.

Pero, ¿qué encontramos en este libro? Para empezar, lo más trivial, aunque no por ello menos importante: un sinfín de aventuras. A través de los diarios y cartas, tanto de los franciscanos como de los militares españoles, Kittle ha reconstruido de manera realista y atractiva la colonización española del Oeste americano. Cómo se preparaban las expediciones, ya fuera por mar o por tierra, el desarrollo de las mismas, haciendo hincapié en las terrestres, en las que los encuentros con los nativos americanos, las inclemencias del tiempo y la geografía y la escasez de víveres y agua convertían estas peregrinaciones en auténticas odiseas, y cómo vivían los protagonistas la llegada a su destino, fundando el presidio o la misión y entonando el Te Deum.

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En segundo lugar, hay que decir que Kittle ofrece una visión que denota intento de objetividad y cercanía a la realidad de los hechos: ni santifica ni demoniza. Y debido a esto último, el lector puede contemplar una historia plagada de matices y claroscuros. Ya lo señala al final de su introducción el autor, quien rechaza tanto la ingenuidad eurocéntrica por la que se cree en la necesidad de los nativos americanos “de recibir la religión y la cultura españolas”, como la posición revisionista extrema que “tiende a denigrar a los misioneros como autores de un genocidio”. Sin duda, para entender a los franciscanos “no basta con analizarlos bajo la lupa de los criterios contemporáneos, sino que se debe recurrir al complejo contexto histórico en el que vivieron”.

Llama mucho la atención, por poner un ejemplo, la relación entre frailes y soldados, entre soldados y nativos, y entre estos y frailes. Y, a su vez, las relaciones internas de estos grupos: las desavenencias entre capitanes y comandantes, como fue el caso de Juan Bautista de Anza y Fernando Rivera, o entre líderes nativos de facciones opuestas, como el caso del jefe los yumas (o quechan), a quien los españoles llamaban Salvador Palma, y el rebelde Pablo, e incluso, aunque en menor medida, entre franciscanos.

Humildad y trabajo en busca de conversiones

Pero en estos últimos cabe hacer salvedades de peso. En primer lugar, siempre arreglaban sus problemas por el bien ajeno, ya fuera de la expedición, de la misión o de la misma orden. En segundo lugar, lo que remarca el propio Kittle es que se distinguían por su humildad y sus pocas pretensiones. Y, en tercer lugar, por su celo evangélico: llama la atención, leyendo tanto los escritos de los mismos frailes como los de los militares, cómo el único objetivo para los franciscanos que acompañaban a las peligrosas expediciones colonizadoras por territorio nativo –pasando por zonas verdaderamente peligrosas, como las de los apaches o los kumeyaay– era convertir y salvar las almas de los indios.

Pioneros franciscanos hará las delicias de quien desee adentrarse en la historia de los colonizadores españoles en el Oeste norteamericano y sus encuentros con los nativos, teniendo como perspectiva la de unos frailes cuyo objetivo no era otro que el ganar almas para el Cielo. Y aunque hoy día esa afirmación parezca estúpida, o ilusa como poco, hay que tener en cuenta que entre los siglos XVI y XVIII miles de españoles dejaron sus hogares y marcharon hacia todo tipo de tierras lejanas e ignotas para los europeos, convirtiéndose la mayoría de las veces en pioneros.

Imagen de portada: Detalle de la cubierta de Pioneros franciscanos | Palabra
Escrito por

Graduado en Historia por la USP CEU y máster en Historia Antigua por la UCM-UAM.

Ultimo comentario
  • Por la retirada de Fray Junípero Serra del Capitolio de Washington

    Como fruto de la estadounendisación de la gente y de una gran parte de la curia de la Iglesia se lleva celebrando como un éxito que desde hace varios años, a pesar de las protestas de grupos ateos por la presencia de la estatua de Fray Junípero Serra en el Capitolio de Washington ésta permanezca allí junto con otras de los fundadores y consolidadores jurídicos, militares y sociales de los Estados Unidos

    ¿Alguien imagina que en el Palacio del califa de Damasco en el siglo IX hubiera una estatua con de San Isidoro considerándolo sabio de Al Andalus o una imagen de Recadero como peronaje andalusí?

    Pues igual que España y Al Andalus ocupan el mismo terreno pero son realidades políticas no solo diferentes sino opuestas, que Estados Unidos esté ocupando la parte de Nueva España que civilizó Fray Junípero no le convierte en Padre Fundador

    San Fray Junípero Serra es uno de los creadores de California (México) y California, como Nuevo México, Nevada, Texas, Utah, Oregón, Colorado, …. son tierras invadidas y ocupadas por un proyecto protestante, liberal, revolucionario,

    Fray Junípero no es un “Padre Fundador” de los Estados Unidos sino opuesto al proyecto de los “Pilgrim Fathers” puritanos calvinistas del Mayflower

    Y el fraile mallorquín representa una cosmovisión distinta a la del Nuevo Orden Mundial anticristiano, del que son siervo y sosten los Estados Unidos

    Donde tendría que haber una estatua de Fray Junipero, como mejor reclamo para revindicar la libertad del Méjico irredento es en El Zócalo.

    Mantenerla ahora que es Santo, rodeado de servidores del proyecto masónico, asimilandolo a ellos, es un insulto casi sacrílego

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