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“La isla de la esperanza”, la fraternidad europea salvó a Gran Bretaña del nazismo

La isla de la esperanza narra las historias de aquellos que lucharon por salvar a Reino Unido del horror nazi. Una alianza de europeos que recuerda el valor de la solidaridad y la fraternidad en los momentos más oscuros de la Segunda Guerra Mundial.

“Los aviadores polacos que volaron con la RAF durante la guerra se referían a Gran Bretaña como la isla de la última esperanza”, Lynne Olson

La Segunda Guerra Mundial es, muy posiblemente, el tema histórico del que más se ha escrito, ya sea porque fue el conflicto a mayor escala que la humanidad ha conocido, por las atrocidades que en el ínterin del conflicto se cometieron o por las novedades estratégicas, tecnológicas e incluso diplomáticas a que el conflicto dio lugar. En definitiva, podría pensarse que ya poco puede decirse sobre la Segunda Guerra Mundial que no se sepa. Pero si yo creyera esto verdaderamente, cualquiera podría abofetearme y exigirme que devolviera mi título de historiador al Ministerio de Educación. Siempre hay algo que investigar sobre cualquier tema histórico. Y si sobre algún tema ya se cree haber dicho todo, con más razón hay que volver a él y revisarlo de nuevo. Así pues, a todo aquel que piense que ya se ha dicho todo sobre la Segunda Guerra Mundial yo le recomiendo: ¡no deje de leer!

La isla de la Esperanza

LA ISLA DE LA ESPERANZA | LYNNE OLSON | DESPERTA FERRO | 2018 | 544 PÁGINAS | 26,95€

Y una excelente opción recién aparecida en librerías para seguir profundizando en distintos aspectos de la Segunda Guerra Mundial es La isla de la esperanza, de Lynne Olson, publicado por Desperta Ferro Ediciones. La autora, doctorada magna cum laude por la University of Arizona (Estados Unidos) y que ha publicado numerosos libros sobre el papel de Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial, se adentra en este volumen en lo que ella misma denomina “el corazón de esta rica e intensamente humana historia”, es decir, en los personajes protagonistas de la resistencia en su exilio británico, y que, retomando las palabras de la autora, van “desde monarcas a científicos, pasando por espías y saboteadores”.

Pero La isla de la esperanza no es un libro de memorias, ni un conjunto inconexo de vivencias variadas sobre el conflicto unidas en collage para dar origen a un libro. No. Es un trabajo fruto de un concienzudo estudio que trata de presentar una cuestión casi siempre olvidada: ¿qué pasó con todos aquellos que salieron de la Europa ocupada por los alemanes? ¿Qué pasó con los checos, con los polacos, los noruegos, los belgas, los holandeses o los franceses que salieron de sus países tras la ocupación con la intención de continuar la lucha en otra parte? Pues bien, estas interesantísimas cuestiones son las que Lynne Olson expone e ilumina de manera genial en la obra que presentamos. Y no solo con los testimonios de los protagonistas, sino también mediante las principales fuentes, como archivos y escritos oficiales, o las también importantes publicaciones de prensa. Una visión panorámica de esa fraternidad de pueblos que cambió la Segunda Guerra Mundial, como reza el subtítulo.

Así, encontraremos las andanzas y luchas de personajes como el “heroico rey Haakon VII de Noruega y la combativa monarca holandesa, Guillermina, son dos de los protagonistas del libro (…). Algunos otros que también representaron un destacado papel fueron Marian Rejewski, un criptógrafo polaco que rompió el código Enigma bastante antes de que entrasen en escena Alan Turing y Bletchley Park; o Andrée de Jongh, una atractiva y resuelta joven belga cuya red logró hacer escapar de territorio enemigo, y devolver a la libertad, a centenares de aviadores británicos y estadounidenses derribados”, en palabras de la autora.

Mención especial merecen interesantísimos personajes como “Jack” Howard, vigésimo conde de Suffolk, de cuya vida bien podría escribirse una colección de novelas de aventuras a lo Harry Flashman. La valentía y decisión de este par inglés impidió que los principales científicos que trabajaban en el desarrollo de la fisión nuclear en Francia -y, por tanto, en el desarrollo de armamento nuclear- cayeran en manos alemanas, junto con las reservas noruegas del principal estabilizador en el proceso de fisión nuclear: el agua pesada (D2O = óxido de deuterio). También hay que mencionar de manera destacada a los pilotos polacos y checos que suplieron la gran escasez de aviadores de la RAF (Royal Air Force), pese a la gran renuencia y condescendencia británica hacia ellos -a veces, incluso, racismo-, llegando a formarse escuadrones integrados únicamente por polacos, como el 303er Escuadrón del 11º Grupo de Caza de la RAF, también conocido como Escuadrón Kościuszko.

Señalada importancia tiene el nacimiento e influencia en la guerra del SOE (Special Operations Executive, por sus siglas en inglés), donde el protagonismo de los europeos fue especialmente notable. “Las misiones del SOE consistían en fomentar el sabotaje, la subversión y la resistencia en la Europa cautiva (…). Winston Churchill, el defensor más entusiasta de la idea, apodó al SOE «el ministerio de guerra poco caballerosa» y ordenó a su primer jefe que «incendiase Europa»”, explica la autora. Ni las famosas novelas de John le Carré, siendo ficción, podrían asemejarse a los hechos históricos que rodearon a los agentes del SOE.

Y siempre de fondo hallaremos en La isla de la esperanza un hilo vertebrador que da una gran lección a la situación actual de Europa y a los europeos, y que Lynne Olson recoge del testimonio de numerosos y variados personajes, como este agente de inteligencia holandés en Londres: “Fueran cuales fuesen nuestros diversos orígenes e inciertos futuros, nos mantuvimos juntos, hombro con hombro (…). Aparte de la comunidad de holandeses con la que en un principio me identifiqué de una forma tan apasionada, emergió una hermandad más amplia que me recibió con los brazos abiertos”. Este es, sin duda, uno de los puntos fuertes que aporta el libro: la gran hermandad que surgió entre los europeos como único medio de vencer al nazismo: la puesta en práctica de la famosa máxima de que la unión hace la fuerza.

Solidaridad y fraternidad entre europeos

Por último, hay que subrayar una de las más interesantes hipótesis desarrollas por Olson en La isla de la esperanza. Y es que, a causa del conflicto, y a que los principales Gobiernos europeos se encontraban en Londres, se creó el clima idóneo para el comienzo de unas conversaciones que estaban en la agenda de todos los Gobiernos europeos pero que nunca llegaban a materializarse: la creación de una unión entre los Estados europeos. Afirma Olson que “el Londres bélico resultó el caldo de cultivo perfecto para la cooperación europea. Spaak (Paul-Henri Spaak, ministro de Exteriores belga) y mandatarios de todo el continente trabajaron y vivieron juntos de una forma que no habría sido posible sin el conflicto. Su prolongada estancia en la capital británica les proporcionó una cierta distancia con respecto a intereses nacionales limitados y les permitió establecer estrechos vínculos, personales y oficiales, que darían un extraordinario fruto cuando concluyó”. La “cooperación (de los Gobiernos europeos exiliados) en Londres plantó la semilla de la campaña de unificación europea que siguió al conflicto, un esfuerzo extraordinario que conduciría a más de medio siglo de paz y prosperidad para Europa occidental”, sentencia la autora.

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Merece mucho la pena ahondar y reflexionar en los temas que aquí plantea Lynne Olson, tanto de carácter político-diplomático como estratégico-militar. Pero, sin duda alguna, lo que más debería hacer reflexionar especialmente al lector es la fundamental cuestión de la solidaridad, que, de una u otra manera, vertebra la obra de Olson. Esta solidaridad entre europeos fue lo que hizo unir fuerzas, inteligencias y voluntades contra el terror nazi, y esa es, sin duda alguna, una lección que nunca se debería olvidar, y que, por desgracia, parece hoy demasiado lejana como para abanderarse. Ojalá no haga falta el advenimiento de otra catástrofe como la de la Segunda Guerra Mundial para hacer crecer esa solidaridad.

Y respecto a la cuestión de la solidaridad, finalizando ya estas líneas, señala Olson, haciendo referencia a la tan en boga cuestión del brexit: “El choque y el resentimiento en aquella jornada de votación (en junio de 2016) -así como el inminente divorcio entre Gran Bretaña y Europa- contrastan de una forma muy marcada con la resolución y la esperanza de los años decisivos de la guerra, en los que Gran Bretaña unió sus fuerzas con Europa para derrotar a la fuerza militar más poderosa de toda la historia”.

Imagen de portada: Modelo de caza británico Supermarine Spitfire, utilizado por la RAF durante los combates narrados en La isla de la esperanza
Escrito por

Graduado en Historia por la USP CEU y máster en Historia Antigua por la UCM-UAM.

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