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Federico Salmón en el Ministerio de Trabajo . Diálogo y concordia en la Segunda República

Federico Salmón Amorín fue el ministro más joven de la convulsa Segunda República Española. Al frente del Ministerio de Trabajo durante buena parte del año 1935, intentó tender puentes de diálogo y de concordia entre los españoles haciendo gala de un espíritu solidario y conciliador. El 7 de noviembre de 1936, hace 81 años, fue asesinado en Paracuellos del Jarama.

Federico Salmón había nacido en Alicante el 27 de agosto de 1900. Fue abogado del Estado, redactor del diario El Debate y director del diario La Verdad de Murcia, además de primer rector del CEU. En política, desempeñó la Secretaría General de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) y, desde el mes de mayo hasta principios de diciembre de 1935, ocupó las carteras ministeriales de Trabajo, Sanidad y Previsión Social, y de Trabajo, Justicia y Sanidad. Sería asesinado en Paracuellos del Jarama, el 7 de noviembre de 1936.

Desde el Ministerio de Trabajo, Salmón consiguió despolitizar los jurados mixtos -los tribunales laborales de la época-, prohibiendo que la Presidencia de los mismos fuera desempeñada por los funcionarios del Ministerio, según había establecido Largo Caballero en 1932.

La ley que abrió el camino hace 40 años a las primeras elecciones democráticas en España

El otro gran proyecto político ministerial de Federico Salmón fue la aprobación de la ley contra el paro obrero involuntario, en junio de 1935. Conocida como la Ley Salmón, con ella promovió la construcción de viviendas para los trabajadores y de escuelas rurales para los hijos de los campesinos. En virtud de esta ley, a finales de noviembre de ese año firmó un decreto con el que pretendió evitar despidos injustificados de trabajadores a base de regular turnos de trabajo en las empresas, lo que no era sino una aplicación práctica de las enseñanzas sobre el salario justo que el papa Pio XI había expuesto en la encíclica Quadragesimo anno.

Mientras los partidos políticos de izquierda comenzaban a reorganizarse en un incipiente frente popular a medida que avanzaba 1935, Salmón intentó que las empresas pagasen los salarios pactados a los obreros y respetasen las condiciones de los contratos laborales, pues estaba convencido de que tales garantías contribuirían a normalizar la vida social en España. Para ello, se apresuró a reconocer la antigüedad de la relación laboral y el derecho a vacaciones retribuidas a partir del primer año de vigencia en las futuras contrataciones de trabajo. Y el 29 de agosto de 1935 promovió la readmisión laboral de los obreros que habían participado en los desmanes revolucionarios de octubre del año anterior.

Cumplir la reforma laboral . Más controles y un mercado de trabajo flexible

Al mismo tiempo, el ministro de la CEDA tomó la decisión de crear el llamado Patronato Nacional de Socorro a los parados, con el objetivo de conseguir medios económicos para estos últimos en función de las cargas familiares que soportaran. Y modificó el reglamento de la Caja contra el Paro creada años antes por Largo Caballero, para agilizar la entrega de bonificaciones a los trabajadores.

A Salmón no le cabía duda de que el nivel de vida de los obreros españoles no mejoraría mientras se siguiesen incumpliendo las leyes sociales. Por eso, trató de fortalecer los servicios de inspección laboral habilitando fondos económicos para costear los desplazamientos de los inspectores de unos pueblos a otros y, sobre todo, haciendo responsables a los delegados provinciales de trabajo de las infracciones empresariales que no se persiguieran administrativamente.

Dada la crisis de trabajo que se producía en España, apostó igualmente por extender la protección social del Estado. El 30 de octubre de 1935, dispuso que el trabajador lesionado fuese indemnizado el mismo día en que le hubiese correspondido percibir el jornal. E incluyó en el régimen de accidentes de trabajo a colectivos hasta entonces desprotegidos, como los viajantes de comercio, los empleados de las oficinas de los registros de la propiedad y los pescadores que sufrían siniestros marítimos.

Como ministro de Sanidad, Salmón impulsó la construcción de sanatorios públicos y firmó un decreto suprimiendo de forma oficial la prostitución en España con la intención de erradicar las enfermedades venéreas.

Federico Salmón

Gracias a la ley, se incrementó la construcción de viviendas para las clases medias y obreras en varias ciudades españolas

Un postrer objetivo -frustrado- de su actuación ministerial tenía que ver con el plano más íntimo de su conciencia: durante el verano de 1935, Salmón proyectó la aprobación por ley de un salario vital y familiar para que en España las familias obreras recibiesen unos ingresos retributivos mínimos, contemplando incluso la posibilidad de que los obreros pudiesen participar de los beneficios extraordinarios que obtuviesen las empresas.

Pero la creciente violencia política y social del periodo y una Hacienda Pública sumida en un grave déficit terminaron por desmantelar, como es sabido, los espacios de concordia y de diálogo entre los españoles. Federico Salmón, el ministro más joven de la República, había intentado ensanchar aquellos porque en su conciencia más íntima anhelaba difundir los principios evangélicos en la vida pública.

Escrito por

Abogado y Politólogo. Profesor de Doctrina Social de la Iglesia en la USP CEU.

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