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Companys y la anulación de su juicio. Así se reescribe la historia

El Consejo de Ministros ha aprobado una declaración de reparación, reconocimiento y restitución de la plena dignidad de Luis Companys, el político nacionalista que en 1934 proclamó el Estado Catalán y que fue condenado a muerte en 1940.

Luis Companys era un joven abogado que dio sus primeros pasos en el activismo nacionalista en las filas de Solidaridad Catalana, la coalición surgida en Cataluña tras la aprobación de la Ley de Jurisdicciones en 1906, como consecuencia de los sucesos de la revista ¡Cu-Cut! Años más tarde, bajo el Gobierno del marqués de Alhucemas, Companys creaba en 1917 el Partido Republicano Catalán, mientras Francesc Cambó, jefe de filas de la Lliga Regionalista, manejaba los hilos entre bastidores para impulsar un proyecto de autonomía para Cataluña.

Un prometedor diputado cordobés, Niceto Alcalá-Zamora, que en 1931 se convertiría en el primer presidente de la Segunda República, ya ponía por aquel entonces cierta cordura en la escena política: “Señor Cambó, así como no cabe confundir en las entidades naturales la región con la nación, no cabe confundir en el orden jurídico la soberanía con la autonomía“.

La II República suspendió la autonomía de Cataluña por “la rebeldía de la Generalidad”

Encendido el debate catalán, Francesc Macià tomó el relevo al frente del nacionalismo para fundar, en 1922, el partido Estat Català, el mismo que, tras fusionarse con el Partido Republicano Catalán de Companys, acabó dando lugar a Esquerra Republicana de Cataluña. Macià se convertirá en símbolo de la resistencia frente a la dictadura de Primo de Rivera y, a raíz del Pacto de San Sebastián, también en aliado de los partidos republicanos que precipitarán la caída de Alfonso XIII. De hecho, el Comité Republicano, presidido por el mencionado Alcalá-Zamora, negoció con Jaime Ayguadé, representante de Estat Catalá, un acuerdo futuro sobre la cuestión catalana en forma de Estatuto de Autonomía.

Luis Companys proclamó unilateralmente el Estado Catalán

Tras proclamarse la República, el 14 de abril de 1931, esta buena sintonía entre el nuevo Gobierno provisional y el nacionalismo catalán permitió llegar a un rápido acuerdo tras la sorprendente proclamación unilateral de la República Catalana por parte de Maciá desde el balcón del Palacio de la Generalidad. En ese momento, el líder soberanista estaba acompañado, entre otros, por Luis Companys como segundo de a bordo. Un año más tarde y tras algunos recortes que excedían la nueva Constitución republicana, se aprobaba un Estatuto de Autonomía para Cataluña y Companys era elegido presidente del Parlamento catalán.

Será tras las elecciones generales de 1933 cuando la situación vuelva a tensarse en Cataluña. La victoria de la CEDA en los comicios y el encargo de formar Gobierno al veterano Alejandro Lerroux provocarán que desde las filas socialistas se llame a la vía insurreccional. El 5 de octubre de 1934 se convocaba una Huelga General Revolucionaria que acabó con un trágico balance de muertos y heridos. La situación será aprovechada por Luis Companys, entonces presidente de la Generalidad, para proclamar unilateralmente el Estado Catalán, “rompiendo toda relación con las instituciones falseadas de la República”. Se suspendió la autonomía catalana y el general Batet mandó entonces detener a los insurrectos, que acabaron siendo juzgados y condenados a 35 años de prisión.

El Pla más actual . El Estado Catalán de 1934 regresa, convertido ahora en una ópera bufa

La llegada del Frente Popular en 1936 propició una amnistía general y la restauración de la Generalidad de Cataluña. Companys volvió entonces a la presidencia de la institución catalana, de la que estaría al frente durante toda la Guerra Civil y hasta 1940, fecha en que fue detenido por la Gestapo alemana en la Francia ocupada.

Fue trasladado a España en agosto de aquel mismo año y juzgado en un Consejo de Guerra por el delito de “adhesión a la rebelión militar”. La sentencia del juicio hacía referencia a la proclamación de la República Catalana en 1931 y la del Estado Catalán en 1934, además de su participación activa durante la Guerra Civil española en la zona republicana. Companys había creado, en julio de 1936, el Comité Central de Milicias Antifascistas, entidad que ejerció una dura represión en Cataluña, cifrada por algunas fuentes en más de 8.000 asesinatos, entre los que se encontraban decenas de religiosos y periodistas.

La Ley de Memoria Histórica, al servicio del independentismo

Establecidos los hechos históricos acaecidos hace casi un siglo, viajamos hasta el presente de la actualidad política y, en concreto, hasta el pasado 21 de diciembre, cuando el Consejo de Ministros se reunió de manera extraordinaria en Barcelona, haciendo un guiño al actual Gobierno soberanista que preside Quim Torra. Entre los gestos políticos que el Gobierno de Pedro Sánchez quiso hacer a sus anfitriones, se aprobó una declaración de reparación, reconocimiento y restitución de la plena dignidad de Luis Companys, amparándose en la Ley de Memoria Histórica, que declara la ilegitimidad de los tribunales franquistas.

A la vista de los acontecimientos, sería más que deseable que la controvertida ley impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero en 2007 tuviera como objetivo rendir homenaje a todas las víctimas, también a las que vivieron la represión republicana, y no se convierta en un mero instrumento de intercambio de favores con el que dar respuesta al independentismo catalán del siglo XXI. De otro modo, estaríamos reescribiendo la historia al dictado de un acuerdo político.

Imagen de portada: El expresidente de la Generalitat de Cataluña Luis Companys (i), en 1937 | Arxiu Històric de Sabadell
Escrito por

Doctor Ingeniero de Minas (UPM) y Grado en Historia (UDIMA). Es profesor en Everest School y UDIMA, y compagina su actividad docente con el puesto de Director del Aula Cultura ABC. Como escritor e historiador ha publicado tres libros: "La historia paralela", "Los hijos de los dioses" y "Viajeros del pasado".

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