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Ángel Ayala y la ‘cofradía de los imposibilistas’ • En el 150º aniversario de su nacimiento

La figura de Ángel Ayala cobra especial relevancia al comprobar cómo todos aquellos “imposibles” de su época se convirtieron en una realidad católica gracias a su impulso y el de Ángel Herrera Oria, entre otros. 

ángel ayala

Sello de la ACdP con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Ángel Ayala

Hace ciento cincuenta años, el 1 de marzo de 1867, nacía en Ciudad Real don Ángel Ayala Alarcó, un hombre clave para el catolicismo español del siglo XX. Tras estudiar Derecho y Filosofía y Letras, decidió seguir su verdadera vocación, la de sacerdote. En 1892 ingresó en el Noviciado de San Jerónimo de Murcia, perteneciente a los jesuitas, siendo ordenado en Sevilla en 1903 y haciendo en la Compañía de Jesús los votos en febrero de 1906.

Por derecho propio ha de ser considerado como uno de los grandes creadores e inspiradores de obras en la Iglesia española contemporánea. La primera de gran calado fue la organización desde 1908 del ICAI, el Instituto Católico de Artes e Industrias, cuya dirección asumió desde sus inicios. La segunda de ellas, la fundación desde finales de 1908 de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas. Bastaría con ello para haber pasado a la historia, pero como infatigable creador, no dejó de promover nuevas actuaciones y obras.

El catolicismo social español era escuálido frente a lo existente en Bélgica, Austria o Alemania y el sistema de la Restauración estaba claramente en sus últimas fases

Cabrían dos formas de aproximarse al conocimiento de tan notable personaje. Una de ellas, la biografía, que requeriría la exposición de un más que considerable conjunto de datos. La otra consiste en analizar qué había antes de él y comparar con lo que dejó tras su presencia. Elegiremos esta segunda forma, que requiere igualmente exponer el estado general de la sociedad en los inicios de su labor.

La situación a principios del siglo XX no podía decirse que fuese en modo alguno optimista. El siglo se inició con un porcentaje de analfabetismo que rondaba en España el sesenta por ciento de la población, frente a un uno o dos por ciento en Alemania y Austria, y siendo de un ocho por ciento en Francia o Inglaterra. Pervivía el pesimismo derivado de la derrota de 1898. La guerra de Marruecos era un cáncer sin aparente salida.

Un retrato al natural de Herrera Oria

La Semana Trágica de Barcelona en julio de 1909 dejó un saldo de medio centenar de edificios de la Iglesia asaltados. La llamada ley del Candado, de diciembre de 1910, limitaba la posibilidad de nuevas órdenes religiosas. El catolicismo social español era escuálido frente a lo existente en Bélgica, Austria o Alemania y el sistema de la Restauración estaba claramente en sus últimas fases. Un conjunto de datos bien poco satisfactorios. En esas situaciones es precisamente cuando se manifiestan las personas con sus cualidades y defectos. Y el padre Ayala era de los que no se conformaban.

En uno de sus textos más conocidos, Formación de selectos, por primera vez aparecido en 1940, podemos encontrar un ejemplo de la psicología de Ángel Ayala y de su actitud ante los problemas. El apartado en cuestión se llama La cofradía de los imposibilistas, que es así mostrada:

ángel ayala

El padre ángel ayala. Foto: Archivo acdp

“Consta de dos secciones: la de los ciegos que carecen de visión personal, para darse cuenta de los medios prácticos en orden a resolver los problemas de acción católica; y la de los perezosos, que querrían resolverlos, pero no quieren, por el esfuerzo que suponen. Los unos y los otros contestan infaliblemente cuando se les proponen obras de apostolado: ¡Imposible!

Se les propone la creación de un gran rotativo: Imposible.

La creación de un cine decente, de un teatro decente, de una playa decente: Imposible.

La organización de un partido católico: Absolutamente imposible.

La formación de una gran fuerza sindical católica: Un sueño.

La fundación de una universidad católica: Una quimera.

La conquista de la libertad de enseñanza, una gran empresa de radio, un plan nacional de misiones populares, etc. Todo, todo imposible.

Señaladamente, sí se les invita a colaborar dando dinero.

Afortunadamente, los hechos desmienten a cada paso esta teoría cómoda.

No se podía tener un gran rotativo católico, y se fundó El Debate.

No se podía crear un partido católico, y apareció Acción Popular.

No se podía organizar una gran obra de sindicatos agrarios, y surgió la Confederación Agraria.

No se podía tener una gran federación de sindicatos de industria, y apareció CESO.

No se podía tener una gran asociación de universitarios, y nació la Confederación.

No se podía organizar un gran plan de mítines católicos, y solo contra la ley del Candado se movilizaron dos millones de hombres.

La imposibilidad de las obras de apostolado se ha extendido a todo; no se podía ni evangelizar los suburbios, ni tener residencias universitarias, ni conseguir de los universitarios que hicieran Ejercicios espirituales internos, ni que los hicieran niños de catorce o quince años, ni los obreros mineros o ferroviarios. No se podía hacer nada de eso; pero se hace.

Resulta, pues, que la Archicofradía de los imposibilistas se ha desprestigiado; pero ni ha desaparecido ni desaparecerá del mundo hasta que el mundo se acabe”.

Las obras aludidas, directa o indirectamente, también a él se deben, sin duda por haber contado con la colaboración de D. Ángel Herrera en la ACNDP. Ciento cincuenta años después de su nacimiento, sus palabras y su actitud siguen teniendo actualidad.

Foto de portada: Ángel Ayala, en el centro de la imagen, en la XL Asamblea de Secretarios de la ACdP, celebrada el 28 de septiembre de 1949 en Madrid. A su derecha puede verse al entonces presidente de la Asociación, Fernando Martín-Sánchez Juliá, y a don Ángel Herrera Oria. Archivo ACdP
Escrito por

Economista y profesor de Filosofía Moral. Autor de libros y artículos sobre pensamiento cristiano e historia contemporánea. En la actualidad es director del Instituto de Humanidades Ángel Ayala CEU.

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