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X en el DNI para los menores trans. La política como alternativa a la realidad

El PSOE propone que los menores que no se sientan ni hombre ni mujer pongan una X en el apartado sexo del DNI. Esta medida apunta a la irrelevancia de la opción política que la propugna o a la inviabilidad de un sistema inmune a las señales de la realidad.

Una de las últimas iniciativas políticas de este PSOE consiste en proponer que los menores que no se sientan ni hombre ni mujer puedan poner una X en el DNI en el espacio reservado al sexo, mediante la proposición de ley sobre la rectificación registral de la mención relativa al sexo de los menores transexuales.

El texto propuesto por el PSOE plantea que la solicitud de rectificación de la mención de sexo en el Registro Civil “no precise de más requisitos que la declaración expresa de la persona interesada” y que “no se podrá condicionar, en ningún caso, a la acreditación de haberse sometido a cirugías de reasignación total o parcial, a terapias hormonales o a tratamientos psicológicos, psiquiátricos o médicos de cualquier tipo”. Con esta iniciativa, el PSOE propone que “el sentir” de un menor en su infancia o adolescencia posibilite que se deje indeterminado, con una X, un aspecto sustancial del ser humano como es el hecho de ser hombre o mujer, generando inseguridad jurídica.

Hasta ahora, en España no existía una legislación que autorizara la modificación del nombre y sexo de los menores transexuales. La decisión dependía del juez titular del Registro Civil. Las resoluciones que hasta ahora se habían producido en el Registro Civil concedían el cambio de nombre, pero no el de sexo. Este quedaba pospuesto hasta el momento en el que el interesado alcanzara la mayoría de edad y entonces pudiera solicitarlo en base a la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.

Que esta cuestión resulte relevante para el actual rector de los destinos del PSOE y todavía presidente del Gobierno de España es muy significativa del grado de desconexión que existe entre quien propone estas medidas y las necesidades profundas de la realidad política de España, en un momento de especial convulsión política.

Los años de experiencia democrática apuntan a que la estancia en el Palacio de La Moncloa genera un efecto de alejamiento progresivo de sus inquilinos de la realidad del país que gobiernan. No se ha salvado prácticamente ningún presidente de este efecto secundario del poder en España. Sin embargo, la menguada estancia de los actuales inquilinos de La Moncloa permite cuestionar, aunque no descartar del todo, si se ha dado ya dicho proceso de un modo más acelerado y acentuado que en anteriores presidentes. Otro factor no descartable sobre la falta de sintonía con la realidad es el abrazo de la ideología como bálsamo ante una realidad reticente a las propuestas políticas propias.

Ideología en lugar de reflexión

El declinar electoral del PSOE desde 2008 es un hecho. Las elecciones generales celebradas desde 2008 apuntan una tendencia en el Congreso de los Diputados: en 2008, 164 diputados; en 2011, 110 diputados; en 2015, 90 diputados; en 2016, 84 diputados; capítulo aparte es la pérdida de la autonomía andaluza, que nadie previó. Los supuestos logros de esta tentativa de legislatura (no se han aprobado casi leyes, en todo caso, reales decretos…) hacen difícil pensar en que se revierta esta tendencia.

No hay rastro de una autocrítica sincera o de una reflexión inteligente que explique cómo el PSOE ha perdido Andalucía o por qué en la ciudad de Madrid está en el cuarto puesto. Por el contrario, se ha optado por transitar el cómodo y confortable mundo de la ideología y de sus terminales subvencionadas por el propio PSOE, que consideran que la cuestión LGTBI es uno de los centros de la vida política.

España ha sufrido desde 2008 una crisis económica muy fuerte de la cual todavía no se ha recuperado; es un país cuyo sistema de pensiones está sometido a una tensión difícilmente resoluble a medio plazo por el abandono de la natalidad como cuestión política; está sometida a un proceso de secesión y de deslealtad institucional en una de sus regiones más ricas y prósperas como es la catalana; y sufre un proceso de erosión institucional en su sistema de partidos por la corrupción generalizada en las dos instancias políticas, PP y PSOE, que han gobernado en los últimos 35 años. Y frente a toda esta tempestad política, social y económica, la prioridad del PSOE está en poner una X en el DNI para las personas transexuales.

Una desconexión de esta magnitud apunta a dos soluciones: la desaparición o irrelevancia de la opción política que propugna estas medidas o la inviabilidad de un sistema político que permanece inmune a las señales de alarma de una realidad que exige respuestas a los retos que nadie puede negar. Las próximas elecciones del 28 de abril nos darán un inicio de contestación a este enigma político.

Imagen de portada: X en el DNI en el lugar en el que debería constar el sexo de la persona. Versión de la prueba de DNI que facilita la Policía Nacional | dnielectrónico.es
Escrito por

Doctora en Derecho por la USP CEU. Profesora Adjunta de Teoría del Derecho. Secretaría Académica del Instituto de Estudios de la Familia.

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