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El whatsapp en manos de los padres . No confundir información con sobreprotección

Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación representan un avance que ha supuesto un cambio importante en la vida de la sociedad actual. Una de las vías de comunicación dentro del ámbito educativo son los grupos de Whatsapp de los padres.

El creciente interés de muchos padres por este tipo de grupos reside en la posibilidad de comunicarse de forma instantánea con los que se encuentran en su misma situación. Muchos de ellos mencionan como principales ventajas la opción de mantenerse informados sobre las novedades e imprevistos sucedidos en el ámbito académico de sus hijos y de sentirse integrados en el grupo de padres.

No obstante, al igual que sucede con cualquier red social, el uso inadecuado de los grupos de padres puede provocar conflictos o malentendidos. Entonces, ¿dónde estaría el límite?

En primer lugar, hay que tener claro cuál es el propósito de los grupos de padres: mantenerse informado de lo que ocurre en la escuela relacionado con los hijos. Confundir este objetivo con las responsabilidades que corresponden a padres, hijos y profesores es el origen de los problemas.

Whatsapp: el aliado del acoso escolar

¿Qué padre no se ha encontrado el Whatsapp invadido por mensajes sobre los deberes hechos y por hacer, páginas concretas que entran en un examen, fotos de trabajos realizados, comentarios llenos angustia porque uno de los progenitores se acaba de enterar de que al día siguiente hay control y su hijo no le había comentado nada…?

Cuando los padres tratan de sobreproteger en exceso y pasan a ser protagonistas de las tareas de los hijos están, sin querer, dificultando que estos maduren y aprendan a desenvolverse por sí mismos. Una cosa es plantear una duda puntual y otra, cruzar la barrera y convertirse en la agenda y el organizador de tareas de los hijos. Los niños tienen que hacerse responsables de sus obligaciones para adquirir seguridad y autonomía. En muchos casos, el “error” o el “fallo” es el paso previo y necesario para aprender y adquirir habilidades.

Se dice que los grupos de padres de Whatsapp sustituyen a los corrillos en las puertas del colegio de antaño, en los que se cuestionaba al profesor y su metodología, se inventaban rumores, etc.

En esta línea, es importante favorecer que sean los propios niños los que solucionen sus problemas. Lo ideal es construir una relación en la que, estimulando el diálogo dentro del ámbito familiar, los hijos perciban que pueden hablar abiertamente de sus preocupaciones. Los progenitores deben aconsejar o ayudar a resolver dichos problemas, respetando el espacio y la autonomía del hijo. Si los padres se anticipan a la dificultad y no dejan que el niño intente afrontarla por sí mismo, no podrá desarrollar estrategias de resolución de problemas, tan necesarias en la adolescencia y en la vida adulta. Cosa bien distinta es cuando se trata de situaciones extremas en las que, por supuesto, los padres deben intervenir inmediatamente.

La hiperpaternidad que nos rodea

Otro de los inconvenientes que se observan con frecuencia se relaciona con la inmediatez de la aplicación. Numerosos padres refieren sentirse presionados para contestar inmediatamente, por miedo a que sus silencios o salidas del chat sean interpretados erróneamente, o para verificar continuamente el grupo por si se ha escrito algo importante. Todo ello puede ser una considerable fuente de estrés para ellos. A esto se le suma cuando en el grupo se escribe información que no es relevante, como aspectos que solo afectan a algunos de los alumnos, chistes, fotos privadas, mensajes en cadena, entre otros.

Todo ello hace que el grupo se convierta en un bombardeo continuo de información, donde el objetivo principal queda diluido entre un conjunto de aspectos irrelevantes disminuyendo, como consecuencia, los beneficios de la aplicación. Ni que decir tiene que se agrava cuando a este bombardeo se incorporan temas conflictivos, como política, fútbol o críticas a otros padres, hijos o profesores.

El propósito de los grupos de padres: mantenerse informado de lo que ocurre en la escuela relacionado con los hijos. Confundir este objetivo con las responsabilidades que corresponden a padres, hijos y profesores es el origen de los problemas.

Con relación a este último aspecto, se dice que los grupos de padres de Whatsapp sustituyen a los corrillos en las puertas del colegio de antaño, en los que se cuestionaba al profesor y su metodología, se inventaban rumores, etc. Es posible, salvo por la diferencia de que en Whatsapp es más difícil captar las ironías, sin obviar que los mensajes pueden ser cortados y enviados a personas fuera del grupo, con todo lo que esto implica. Además, escribir escondido tras el teléfono facilita que se digan cosas que tal vez no se dirían en persona.

Por todo lo anterior, sería recomendable establecer unas reglas razonables basadas en el sentido común, en las que el objetivo del grupo y la importancia de no desviarse del mismo deben quedar claros. Escribir en unos horarios adecuados, tratar solo temas relevantes y, por supuesto, respetar a los otros padres, hijos y profesores son principios básicos. En caso de haber un conflicto con una persona en concreto, debe tratarse cara a cara, evitando utilizar el grupo como medio de expresión del malestar. No olvidemos que los adultos somos un modelo para los hijos y, por tanto, si queremos que ellos utilicen adecuadamente las nuevas tecnologías, nosotros debemos ser los primeros en dar ejemplo.

Escrito por

Doctora en Psicología por la UCM. Profesora de Psicología Social en el Departamento de Psicología y Pedagogía de la USP CEU. Terapeuta Familiar del Instituto de Estudios de la Familia.

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