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Ampliación del permiso de paternidad . La igualdad mal entendida posterga a la familia

El paso del Congreso para equiparar el permiso de paternidad al de maternidad responde a una mentalidad individualista ajena a la naturaleza de la familia. El apoyo a esta institución requiere soluciones creativas que no tienen por qué ser igualitarias. 

El Congreso de los Diputados dio, el pasado 26 de junio, el primer paso para aprobar la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad, que alcanzarían las 16 semanas, con carácter igualitario, intransferible entre los cónyuges y 100% remunerados. Todos los grupos de la Cámara Baja dieron su apoyo sin excepción a la proposición de ley presentada por Podemos, que establece una extensión gradual de 14 días más cada año en el permiso de paternidad hasta alcanzar las 16 semanas en el año 2024. Era una medida ya propuesta por Podemos el año pasado que no había tenido eco político pero que la situación actual ha revivido, dado el cambio de alianzas existentes hoy en el Congreso de los Diputados.

En el momento actual, las mujeres cuentan con seis semanas de permiso obligatorio de maternidad frente a las cuatro de los hombres (que se han ampliado a cinco semanas desde el 5 de julio, tras aprobarse los Presupuestos de 2018). Además, existen 10 semanas más de permiso voluntario que puede aprovechar cualquiera de ellos, pero que en la práctica asumen mayoritariamente las mujeres.

Cabe preguntarse si es necesaria esta extensión del permiso de paternidad y si la forma y contenido del mismo son los que necesitan la mujer hoy, para evitar discriminaciones, y la institución familiar en España, justo cuando el crecimiento vegetativo de la población es negativo por dos años consecutivos, apuntando a una tendencia que va a ser difícil revertir.

Ampliación del permiso de paternidad, una propuesta cosmética

También parece pertinente preguntarse si esta medida que afecta a las familias en formación ha contado en su génesis y tramitación con la participación de asociaciones familiares, como la Asociación de Familias Numerosas, que podría dar una perspectiva realista de las necesidades de la familia real. La respuesta es negativa. Por el contrario, se trata de una iniciativa promovida por Podemos que responde en parte a una medida cosmética que puede venderse bien en primera instancia -ningún grupo se ha opuesto-, pero también responde a una mentalidad individualista ajena a la verdadera naturaleza social y comunitaria de la familia, que penalizará a algunas familias a las que la rigidez de la propuesta no les ayude en absoluto, dada su circunstancia laboral, por ejemplo, ante la imposibilidad de transferir semanas de baja entre los cónyuges.

Población, cuesta abajo y sin frenos . Revalorizar la familia como base de la sociedad

Por tanto, una medida que se ha publicitado con la intención de pretender evitar que las mujeres se vean penalizadas en su carrera laboral por ausentarse durante más tiempo que los hombres por el nacimiento de un hijo no ayuda ni a la institución familiar ni a la posible conciliación de trabajo y familia y prescinde de una visión realista de la aplicación de la misma, pues la sostenibilidad tanto presupuestaria como laboral a medio y largo plazo de esta medida es bastante discutible. ¿Cómo se articula en una sociedad competitiva sumar treinta y dos semanas sin trabajar dos personas de una misma familia? La consecuencia es que no beneficia ni a la sociedad ni al núcleo familiar, porque no puede elegir el modo de administrar esta circunstancia y, en última instancia, tener hijos puede acabar siendo un factor de discriminación efectivo no solo para la mujer sino para toda familia que quiera tenerlos.

El apoyo a las mujeres y a sus familias necesita de soluciones creativas, que no tienen por qué ser necesariamente igualitarias. Cada familia parte de una circunstancia que es absolutamente singular; una medida cerrada e inflexible puede no resultar eficaz para una familia cuya situación laboral y personal (de los padres) sea radicalmente diversa a la de otra familia en la que esta medida sería absolutamente necesaria. La familia no se concibe a sí misma en términos de derechos individuales, sino que es el bien familiar, un bien colectivo y social, que está por encima de los derechos de sus miembros. Una familia sana no está al reparto al 50 % de las tareas, sino que los padres deben dar el 100% de lo que puedan, pero en la forma más adecuada a su realidad. Mirar a la realidad de las familias evitaría estos gestos huecos que hacen un flaco favor por su probable esterilidad, falta de inteligencia y utopismo barato.

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Escrito por

Doctora en Derecho por la USP CEU. Profesora Adjunta de Teoría del Derecho. Secretaría Académica del Instituto de Estudios de la Familia.

Ultimos comentarios
  • Carmen, esta gente confunde Igualdad con Igualitario. Las políticas familiares nunca han sido prioritarias en España.
    Ramón Fernández ACdP de Zaragoza.

  • El gran problema de estos legisladores de la igualdad es que solo piensan en dos cosas: prohibir y obligar.
    Con independencia del total de semanas de baja que conceda la ley, lo ideal sería que cada familia pueda elegir la forma de repartirlas. Dependerá del sueldo y tipo de trabajo de cada uno, pero principalmente de las necesidades del bebé: mis hijos prefirieron mamar del pecho de su madre antes que del mio. y me consta que no son los únicos..

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