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El privilegio de la lactancia materna . La ONU la considera un derecho humano

Naciones Unidas decidió hace unos meses que la lactancia materna es un derecho humano, ¿no es esta una etiqueta excesiva por muy bueno que sea dar el pecho?

En un mundo tan positivista como el que hemos organizado, el derecho tiene de bueno y de malo que consigue ‘crear’ la realidad a su antojo. Aquello que recogen las normas toma carta de naturaleza porque se convierte en lo ‘normal’ aunque solo sea lo ‘normalizado’.

Esta realidad sociológica de las consecuencias de nuestro ordenamiento jurídico tiene sus ejemplos beneficiosos pero también los perjudiciales. En España vivimos el triste caso de la última ley del aborto, la que ha convertido un delito despenalizado –el aborto es malo, aunque no se deba castigar a la madre que aborta– en un derecho exigible ante la sanidad pública.

Poco a poco, esa idea de derecho irá calando en la sociedad hasta el punto de normalizarlo. En último término, el hombre de la calle tiende a aceptar que lo que se regula será necesariamente bueno aunque si se parase a pensar, descubriría que es malo.

La protección del embarazo y el posparto era mínima y las mujeres trabajadoras encontraron su tabla de salvación en el biberón

En otros casos, las regulaciones nos permiten poner el énfasis en realidades que habíamos normalizado y que son intrínsecamente malas. Baste el ejemplo de la estricta normativa que rodea la publicidad del tabaco.

La legalidad de su comercialización daría para un artículo entero. Pero desde luego hay una sustancial mejora de la percepción objetiva del tabaco desde aquellas imágenes de mujeres sofisticadas y de vaqueros triunfantes hasta las actuales de moribundos y pulmones ennegrecidos.

Lo bueno de poner negro sobre blanco algunos derechos que parecen comúnmente aceptados pero que en realidad pueden no estarlo es que obliga a la sociedad a pensar sobre un tema.

Naciones Unidas emanó hace unos meses la decisión de consagrar la lactancia materna como un derecho humano

Lo legislado aparece en el telediario, es objeto de los debates radiofónicos, se cuela en las columnas de opinión, en las noticas, y circula por las redes sociales. Eso sitúa al común de la población allí donde las cabezas pensantes creen que es necesario.

Así que cuando desde la mismísima sede de Naciones Unidas emanó hace unos meses la decisión de consagrar la lactancia materna como un derecho humano, lo que debemos ver tras esta iniciativa es la necesidad de dar a conocer esta realidad entre toda la población.

Si lo analizamos con ojos occidentales, nos parecerá en cierto modo innecesario. Nosotros ya tenemos muy asentada la idea de que la lactancia materna es mejor que la artificial. De hecho, peleamos los aumentos en la baja maternal para poder fomentarla. De modo que, aunque bueno es defender la lactancia materna, nos puede parecer un exceso convertirla en derecho humano…

Cuando la maternidad se convierte en lo mejor de nuestras vidas

Caben incluso las dudas: ¿contra quién inicia un procedimiento por violación de derechos humanos el niño cuya madre no ha podido dar el pecho? Y esa madre que se esforzó y no lo consiguió, o que no quiso o no supo, ¿ha de sentirse violadora de derechos humanos? ¿No es una excesiva etiqueta por muy bueno que sea dar el pecho?

Pero si miramos al mundo en su conjunto, descubrimos por qué la ONU ha tomado esta decisión, que viene a avalar los numerosos estudios académicos que demuestran los múltiples beneficios de la lactancia materna: en sociedades poco informadas, se corre el riesgo de que el poder del marketing de las empresas fabricantes de preparados para lactancia consigan comer el terreno a la opinión pública y provoquen una deserción de la lactancia materna.

Lactancia

Muchas mujeres encontraron su salvación en el biberón.

En España ya hemos pasado por esto. Corrían aquellos años en los que la mujer comenzaba a incorporarse de manera decisiva al mercado laboral. La protección del embarazo y el posparto era mínima y las mujeres trabajadoras encontraron su tabla de salvación en el biberón.

Las marcas consiguieron convencer a la sociedad de que los preparados lácteos para bebés eran el sustituto perfecto, idéntico a la leche de la madre. No pocos pediatras la recomendaban como mejor que la leche materna, porque venía enriquecida con suplementos. Ha costado mucho esfuerzo desechar esta idea y ya parece comúnmente aceptado que lo mejor es dar el pecho al recién nacido.

Pero si a nosotros nos ha llevado varias décadas reconducir esta idea cocinada a fuego lento por el marketing, ¿cómo se puede conseguir desterrarla en sociedades con menos acceso a diferentes fuentes de información?

Nosotros ya tenemos muy asentada la idea de que la lactancia materna es mejor que la artificial

La irrupción en escena de la ONU para dar un espaldarazo a las tesis que la Organización Mundial de la Salud promueve desde hace décadas, es la mejor manera de volver a poner sobre el tapete una realidad que no está tan normalizada en buena parte del mundo.

Creo que Naciones Unidas no debe ir más allá. No me imagino motivo alguno por el que una mujer deba sentirse criminalizada por sostener un biberón en la mano. En la vida hay muchos errores que cometemos las madres que afectan de un modo más grave a nuestros hijos que dar un biberón.

Es bastante peor para ellos sobreprotegerlos, mimarlos en exceso, no imponerles límites, no prestarles la atención debida, que no darles el pecho. Y sobre todo eso, nadie legisla.

Ahora bien, si la decisión de la ONU sirve para que países menos comprometidos con la causa limiten la publicidad de las marcas de preparados para lactantes, a veces realmente engañosa, bienvenida sea esta medida.

Escrito por

Doctora en Periodismo, especializada en investigación sobre la vinculación entre medios de comunicación, familia y educación. Miembro del Instituto CEU de Estudios para la Familia y directora de la revista "Hacer Familia".

Ultimo comentario
  • mUY BUEN ARTÍCULO. Y MUY OPORTUNO. EN UNOS MOMENTOS “HISTÓRICOS” EN LOS QUE LA NATALIDAD EN OCCIDENTE ESTÁ POR LOS SUELOS, CUESTIONANDO LA VIABILIDAD DE NUESTRO MODELO ECONÓMICO, SOCIAL Y POLÍTICO. GRACIAS POR EL ARTÍCULO.

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