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Elisa Ruiz: “Si Da Vinci hubiera tenido maestro, le habría cortado las alas”

Elisa Ruiz, catedrática emérita de Paleografía, estudiosa de los manuscritos de Leonardo da Vinci y comisaria de la exposición Los rostros del genio en la Biblioteca Nacional, ha participado en el episodio 4 de Cultura y Debate, dedicado a la figura del artista. Ofrecemos un extracto de su entrevista, que también puedes escuchar en el pódcast.

Pablo Casado: ¿Es posible encontrar las claves del genio de Leonardo da Vinci en sus textos manuscritos?

Elisa Ruiz: La mejor manera de poder conocer a Leonardo es luchar con sus textos, que no son nada fáciles. No son fáciles porque escribe en sentido inverso, de derecha a izquierda, tiene una escritura de difícil lectura y un italiano bastante decadente.

Poder transcribir, entender y traducir es un reto para el investigador. Pero cuando uno trabaja con un manuscrito autógrafo de una personalidad, automáticamente queda reflejada toda su psicología, su forma de ver el mundo, su manera de desarrollar el proceso intelectual, etc. Yo he aprendido más de Leonardo a través de la lucha con sus textos que a través de otros estudios, trabajos e incluso de la propia pintura.

Pablo Casado: ¿Tiene relación ese interés por el texto manuscrito, y sus implicaciones, con la oposición de Leonardo a la imprenta?

Elisa Ruiz: Leonardo, como una persona excepcionalmente inteligente, es contradictorio. Los grandes genios no son excesivamente dogmáticos y caen en la contradicción. Si se lee el Tratado de la Pintura, en su primera parte, donde compara las distintas artes, Da Vinci realiza un elogio de una gran modernidad argumentando que el lenguaje más universal y valioso es el arte de la pintura y el dibujo, porque es un lenguaje que no está condicionado a una lengua concreta.

Este elogio del dibujo como medio de comunicación le lleva a pensar que la imagen es prioritaria y debe ser única. Por eso, mira con cierto desprecio el surgimiento de esa nueva tecnología que en su tiempo era la imprenta. Considera que la verdadera obra de arte debe ser única y la multiplicidad “bastardea” ese producto.

Pero frente a esa manifestación en el Tratado de la Pintura, tenemos los dos códices de la Biblioteca Nacional. Los Códices Madrid son fantásticos, uno por la calidad de sus dibujos y el contenido, y el otro tiene un gran valor humano biográfico y científico. En uno de ellos hay algo que no se ha dicho nunca y que en la exposición Los rostros del genio he subrayado: da una fórmula para poder hacer unos grabados calcográficos especiales. Una receta nueva, algo que él inventa y que no se encuentra en el resto de la producción de Leonardo.

Esta receta que propone le habría permitido que su escritura pasara a ser de izquierda a derecha. Por lo tanto, él vislumbra la posibilidad de que sus textos y dibujos se pudieran difundir de forma calcográfica.

Pablo Casado: ¿Es más genio el Leonardo pintor o el Leonardo de sus cuadernos y anotaciones?

Elisa Ruiz: Son dos mundos complementarios. Uno de los objetivos fundamentales de Leonardo era reproducir analógicamente la naturaleza y la realidad circundante. Y, dentro de ese afán analógico, el hecho de reproducir un objeto se puede hacer de muchas maneras. Es ese interés por mejorar la calidad de lo reproducido lo que desarrolla a lo largo de toda su vida a través de sus manuscritos. Sus manuscritos son libros teóricos en los que todo tiene una orientación científica y técnica.

Si Leonardo nos ha dejado un legado reducido de obras, en comparación con otros artistas, es por su mentalidad perfeccionista, una de sus grandes limitaciones que se ve perfectamente en esos manuscritos. Nunca está plenamente satisfecho, siempre piensa que se puede mejorar y añadir algo nuevo. Tiene una visión técnica de la pintura y de la representación de la realidad en constante evolución.

Pablo Casado: Queda claro que el Leonardo da Vinci real, el que se puede estudiar científicamente, es mucho más interesante que cualquier Leonardo literario o misterioso.

Elisa Ruiz: Por eso digo que es fundamental el poder leerlo, verlo, luchar con sus textos. Por ejemplo, en el manuscrito II de Madrid tenemos el listado de sus vestidos, y podemos conocer sus gustos. O el listado de sus libros. Algo que no se subraya demasiado es que Leonardo no tenía formación universitaria, solo tenía un conocimiento de primera enseñanza y rudimentario. A veces, como boutade, comento que afortunadamente no fue a la universidad. Leonardo tenía una mente y una inteligencia excepcionales y abiertas al mundo. Si hubiese sido alumno de algún maestro, lo habría reconducido, encauzado y, quizá, le habría cortado las alas de su originalidad y de su vitalidad.

Programa completo


Puedes escuchar el episodio completo dedicado a Leonardo da Vinci y otros programas de Cultura y Debate en las principales plataformas de pódcast.

Imagen de portada: Elisa Ruiz durante la presentacion de la obra Autógrafos de Miguel de Cervantes Saavedra en la RAE | Agencia EFE
Escrito por

Graduado en Periodismo y Humanidades. Redactor de El Debate de Hoy. @pablo_casado

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