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Menores, historia de un fracaso . Las prácticas para prevenir delitos no están funcionando

Los últimos sucesos que un grupo de adolescentes ha protagonizado en Bilbao abren el debate de si se deben endurecer las medidas contra ellos. El problema está en la prevención y en la puesta en práctica de la Ley de Protección Jurídica del Menor. 

Son muy pocos los niños que, siendo bien educados, en el amplio significado de esta palabra, se vuelven contra sí mismos o contra los demás. Tenemos menores: niños, adolescentes y jóvenes profundamente insensibles, absolutamente violentos, socialmente deplorables. Claro que en algo son responsables, naturalmente que son conscientes de sus actos y conductas, y también que son imputables de manera tamizada con la Ley Orgánica de Responsabilidad Penal del Menor, 5/2000.

Pero centrémonos, hay niños que nacen de padres que no debieran serlo, incapaces de educar y aun de autogobernarse. Progenitores que dan muy mal ejemplo, que roban, que van a la cárcel, que viven en un mundo disocial, que transmiten insensibilidad, dureza emocional. Y es entonces cuando los niños crecen en ese territorio de cactus, sin empatía, que adolecen de ternura, de compasión y aun de culpabilidad.

La ciudadanía cree que falla la justicia de menores. Se equivoca. El 80% de los menores de los que entiende la justicia juvenil no reincide. El problema, grave problema, está en la prevención, en el fracaso, no del contenido de la Ley de Protección Jurídica del Menor, sino de su puesta en práctica.

Los menores que mataron en Bilbao a un exfutbolista; que violaron a otra niña; que dejaron sin la visión de un ojo a un joven; que se han ensañado al matar a dos vecinos ancianos indefensos, nacieron en un mal lugar, aprendieron a ser violentos, se adaptaron a una jauría que recorría las calles y no encontraba respuestas.

Menores que no acudían a clase, que no se sentían integrados en la sociedad, que tenían náusea existencial y que iban in crescendo hasta donde han llegado.

Es muy difícil, créanme, muy difícil proteger a quien no quiere ser protegido. Las CC.AA. tienen miles de niños en el ámbito de protección, no podemos más y en esos entornos los inhalantes, el alcohol, otras drogas, anticipan un suicidio inconsciente del yo y de los otros.

La sociedad clama por endurecer la Ley de Responsabilidad Penal del Menor: ¡hágase! Por bajar la edad a los 13, a los 12, a los 11: ¿hágase? Y el tiempo demostrará que los mismos hechos y en mismo número acontecerán.

No, no, los niños, los menores, los jóvenes pueden ser, eso sí, utilizados por adultos para cometer delitos, pero ellos no hacen o dejan de hacer en previsión de la sanción que se les impondrá.

Los profesionales, y aunque lo nieguen, están deseando a veces que los niños del ámbito de protección cometan un pequeño delito (eso sí, pequeño) para poder intervenir desde el ámbito sancionador, desde la justicia. Y es que la protección, aun contando con magníficos profesionales, no funciona, no nos funciona.

Caso Juana Rivas . Una guerra sin límites en la que los menores son los grandes perdedores

Bilbao, una preciosa ciudad, gente encantadora, una universidad referente, la de Deusto. Pero algo, mucho, se ha hecho mal. Estos chicos estaban en la calle, no estaban en el aula, se agrupaban, se diversificaban, se implicaban en conductas que necesariamente van en progresión geométrica en cuanto al grado de violencia y los daños que ocasionan. Algunos han pasado de protección a reforma. A alguno se le ha puesto en el ámbito de protección justo después de cometer el delito. Y alguno tenía orden de ser detenido para ponerlo a disposición judicial y no se ha hecho. Ahora nos quedan las víctimas, todas, y en algo incluyo a los menores. Parto de la base de que han de ser duramente sancionados, de que merecen ser sancionados, pero no me negarán que asesino nato es el título de una película, pero no una realidad. Y, al fin, nos quedan las víctimas, las que he nombrado, las que no conocemos y sus familias y sus amigos.

Volveremos a hablar de estos temas, acontecerán en otro pueblo, en otra ciudad y buscaremos exorcizar nuestros miedos endureciendo la ley, la respuesta judicial sin poner los medios suficientes, sin tomar las decisiones necesarias para prevenir. Las pandemias se previenen, los hospitales tratan. Con la justicia ocurre igual: cuando interviene, el daño ya está hecho.

Los menores han actuado en Bilbao, en agrupación, potenciándose unos a otros, aprendiendo los más pequeños de los más mayores. Esta es una dinámica que no se puede permitir cristalizar, enraizarse.

Claro que hay temas a los que hay que dar solución y me refiero a la erradicación de la droga, a una sociedad más justa donde exista la posibilidad de acceso laboral, a la erradicación también de barrios o zonas más que deprimidos. Sí, estamos hablando de temas sociales, de respuestas políticas. Y, si no es así, seguirán creciendo los gérmenes de la violencia contra el otro, ya sea en Bilbao o en las zonas periféricas de París o… Sabemos lo que hay que hacer, no es fácil, no, no lo es, pero hay que hacerlo.

Ahora, jueces, fiscales, abogados, psicólogos, trabajadores sociales, educadores se encontrarán con unos menores que, uno a uno y a solas, lloran, son niños peligrosos, muy peligrosos, con fácil paso al acto, pero niños.

Escribo esto, y lo hago desde un compromiso social, incluso moral, pero con el amargor de llevar más de 30 años escribiendo lo mismo o similar. La experiencia en la Fiscalía, en centros de reforma, el conocimiento de barrios me hacen como a tantos otros saber cuál es el diagnóstico, anticipar cuál es el pronóstico, pero nos faltan las vacunas, la acción, el sacar a los chicos de la calle, darles posibilidades y transmitirles que no tienen por qué iniciar un proceso delincuencial que los llevará, como a muchos de sus padres, a centros de reforma hoy, y a la cárcel mañana y, entre tanto, a generar tanto dolor injusto.

https://twitter.com/tve_tve/status/955736924479668224

El ser humano necesita amar y ser amado, precisa de una razón de vida, de un trabajo que le dé independencia, autonomía. Y creo que estos chicos están desesperanzados.

Nada más lejos de mi intención que convertir a estos jóvenes en solo víctimas, han sido verdugos y no necesariamente tendrían que haberlo sido, pero quiero generar no un debate pero sí un interrogante en voz alta con usted, mucho más que lector, interlocutor.

Imagen de portada: A la derecha de la imagen, uno de los acusados del asesinato de los dos ancianos de Bilbao, perteneciente al clan de “Los Pichis” | Imagen de redes sociales publicada en El Español
Escrito por

Psicólogo de la Fiscalía y Primer Defensor del Menor. Dr. en Psicología y Dr. en Ciencias de la Salud

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