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“Stranger Things” como alegato en favor de los buenos profesores y los buenos estudiantes

Stranger Things se ha convertido en un alegato en favor de los buenos profesores y también de los buenos alumnos. Los hermanos Duffer utilizan los clichés ochenteros, pero dándoles una profundidad que redefine la ciencia ficción. 

Stranger Things se ha convertido en todo un fenómeno en el mundo de las series. El estreno de la segunda temporada, que incluso llega a mejorar a la primera, ha consolidado la apuesta de Netflix  por el trabajo de los hermanos Duffer y les ha permitido profundizar, acertadamente, en la personalidad de muchos de los personajes.

La historia de ciencia ficción de los hermanos Duffer presenta multitud de vértices desde los que puede ser analizada. Me gustaría centrarme en la relación que tienen los protagonistas -el grupo formado por Mike, Dustin, Lucas y Will- con su profesor, el señor Clarke. Una relación en la que los alumnos muestran respeto, fascinación y afecto por un maestro que, al mismo tiempo, no duda en motivar su interés y sus ganas de ampliar conocimientos.

La simpática figura del señor Clarke se convierte, sin saberlo, en una pieza clave en la investigación que lleva a Mike y los suyos a dar con el paradero del desaparecido Will Bayer. El profesor consigue explicar de una manera simple algo tan complejo como puede ser la teoría de los universos paralelos que los niños han escuchado comentar a Carl Sagan en Cosmos. Un equilibrista y una pulga servirán como metáfora de lo que está sucediendo en Hawkins. La escena es esencial para el desarrollo de la primera temporada y un magnífico ejemplo -no será el único que podamos ver en los sucesivos capítulos- de lo que un buen profesor puede conseguir.

No es habitual que el papel del profesor sea “agradecido” en series protagonizadas por jóvenes. Estamos acostumbrados a clichés estudiantiles que se rompen en Stranger Things. Un profesor de ciencia que, sin caer en el perverso extremo de Walter White, consigue llamar la atención y abrir la puerta a la curiosidad de sus alumnos.

Buen profesor, buenos alumnos

Si sorprende encontrar a buenos profesores en la televisión, también resulta agradable descubrir a un grupo de alumnos que demuestra un fascinante interés por adquirir y ampliar sus conocimientos. Mike, Dustin y compañía son una pequeña enciclopedia andante sobre el mundo del rol y la fantasía. En paralelo, son capaces de convertir ese hobby en un soporte para teorías científicas que el señor Clarke ayuda a completar, sin ser consciente de lo que está en juego.

“Stranger Things” . Vuelve la ciencia-ficción, el misterio y una buena dosis de los ochenta

El jefe de Policía Jim Hopper, uno de los pocos adultos que tienen un protagonismo real en Stranger Things, se muestra sorprendido, cuando no abrumado, por la capacidad de desarrollo que muestran los niños. A regañadientes, no le queda otra opción que plantearse el que puedan ser de ayuda.

Pero, por encima de todas estas loas, está el agradecimiento que se les debe dar a los hermanos Duffer por recordar al gran público que existen las bibliotecas. En un tiempo marcado por la inmediatez y las búsquedas rápidas por la “vía Google”, el ejercicio de memoria que permite Stranger Things nos lleva a la biblioteca municipal del pequeño pueblo de Indiana. No solo acude a ella la Policía en el proceso de su investigación. En la segunda temporada vemos a un niño, a Dustin, acudir al mostrador a pedir varios libros. ¡Un niño en una biblioteca!, imagen ochentera que no debería perderse.

Amistad frente al acoso

El trabajar con un grupo de protagonistas infantiles permite a la serie abordar la problemática del acoso escolar. Nuestros personajes tendrán que hacer frente a los insultos y amenazas de los habituales “matones” de colegio. Otro frente abierto que se resolverá con mucho de paranormal, pero también con un importante alegato en favor de la amistad y la necesidad de hacer frente común ante este tipo de actitudes.

En definitiva, la serie Stranger Things ha triunfado no solo por elevar el género de la ciencia ficción a cotas no vistas desde hace mucho tiempo o por convertirse en todo un escaparate de referencias ochenteras. Los hermanos Duffer han conseguido profundizar en todos esos estereotipos y dar forma a unos personajes realistas y con valores a tener muy en cuenta.

Imagen de portada: Escena de Stranger Things en la que puede verse al profesor Clarke junto a Dustin, uno de los protagonistas | Netflix
Escrito por

Graduado en Periodismo y Humanidades. Redactor de El Debate de Hoy. @pablo_casado

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