Diario de análisis, reflexión y valores    

 

La Literatura Universal . España prioriza la práctica laboral frente al pensamiento crítico

Este artículo va sobre una de las víctimas de la reducción de optativas: Literatura Universal. Las redes sociales, presurosas, alarmistas y poco rigurosas, han puesto el grito en el cielo porque “han eliminado la Literatura Universal del Bachillerato”. Vaya por delante que eso no es cierto.

La segunda semana de junio reunirá a miles de bachilleres en torno a los campus universitarios españoles para evaluar sus saberes e introducirlos en el ránking de la vida moderna. Será la primera, traumática y calurosa visita de un viaje que casi todos repetirán diariamente en los siguientes años.

Los cambios de Wert quedaron al final más bien en poco. Básicamente, se ha reducido el número de optativas. Este artículo va sobre una de las víctimas: Literatura Universal. Las redes sociales, presurosas, alarmistas y poco rigurosas, han puesto el grito en el cielo porque “han eliminado la Literatura Universal del Bachillerato”. Vaya por delante que eso no es cierto: la literatura ha pasado de ser una optativa de segundo de Bachillerato a serlo de primero. Es decir, peor acompañada, algo esquinada en el currículo y no evaluable en el examen de ingreso. Ha empeorado considerablemente, pero no ha desaparecido. Tampoco la Literatura Española está en una situación muy boyante: en la susodicha prueba cuenta menos de un tercio de una asignatura, pues comparte título con lengua y comentario de texto.

Humanidades, una carrera en peligro de extinción

Mayor suerte han tenido otras optativas, como Economía de la Empresa, Geografía, Artes Escénicas, Cultura Audiovisual y Diseño, todas ellas marcadas por una orientación profesional (empleabilidad, en la jerga de la OCDE) que no tiene la literatura. Muchos dirán que el valor de la literatura es realmente ese, que no sirve para nada práctico. Repetir esa idea, aunque tenga parte de verdad, solo conseguirá mantener a cada uno en su posición: el pragmático verá cómo hasta el artista le da la razón y el segundo se sentirá orgulloso por haber hecho otra pírrica defensa de la cultura, sin darse cuenta de que la ha condenado a muerte o, al menos, al exilio. Aunque tal vez sea eso lo que secretamente desea: muchos humanistas ven las humanidades como un coto cerrado y propio, como una bella durmiente pura y exclusiva, incomprendida y vilipendiada por el mundo, y sienten un orgullo personal, onanista yo diría, en mantenerla en ese estado aislado y perfecto, aunque muera de inanición.

Porque, ¿es que acaso no cabe una defensa práctica de la literatura? ¿Podría competir en igualdad de condiciones con una asignatura de Economía o de Diseño? Intentémoslo

El profesor E. D. Hirsch acuñó el término Cultural Literacy o alfabetización cultural. Opina que tanto o más importante que saber leer y escribir es tener educación cultural básica. Criticaba el sistema pedagógico habitual en los Estados Unidos en los ochenta, cuando primaba la práctica y la formación crítica sobre los puros conocimientos, pues los alumnos resultaban absolutos iletrados culturales y eso no era bueno ni para ellos ni para el país.

Aquí estamos como en los Estados Unidos de hace treinta años, o peor, pues frente a los conocimientos no proponemos pensamiento crítico, sino empleabilidad. Allí se está volviendo a la educación cultural: las asignaturas de humanidades no solo son obligatorias en grados medios, sino que cada vez son más habituales en los títulos universitarios de sus mejores universidades. ¿Por qué? Porque la cultura no solo sirve para ganar al Trivial o quedar de pedante en una conversación. Los conocimientos culturales son necesarios para el desarrollo del individuo y el mantenimiento de la sociedad.

Dos motivos por los que la Literatura es necesaria

Uno: No hace falta ser un gran profeta para darse cuenta de que el mundo que hemos conocido está llegando a su fin. La inteligencia artificial, la economía colaborativa, los avances en las tecnologías de la información, etc., están revolucionando el mercado laboral como lo transformó el arado o la electricidad. Cientos de oficios están desapareciendo. Que se hable de empleabilidad en esta situación da risa. En un mercado laboral tan incierto, el especialista sucumbirá y sobrevivirá el generalista, con flexibilidad intelectual y capacidad autocrítica, que sea creativo, empático y analice correctamente las situaciones y las personas. Capacidades que dudo aporten la economía o la geografía, ¿y la literatura?

De ESO a Bachillerato con suspensos

Dos: La sociedad necesita de ciudadanos cultos, letrados en el sentido etimológico del término, para consolidarse y crecer. Los Estados no son asociaciones artificiosas y pragmáticas como una asociación de consumidores. Sirva la Unión Europea de ejemplo fallido si no reacciona. Los conocimientos culturales comunes cohesionan, favorecen la comunicación y mantienen los grandes relatos de nuestra sociedad: libertad, democracia, España. Es importante que un español y un danés compartan a Dante o a Kafka del mismo modo que un gallego y un murciano hagan lo mismo con García Lorca o el Cid. Si nadie sabe quién es nadie, se está por estar y, cuando deje de ser cómodo, se sustituirá ese vínculo con cualquiera que sea más seductor, sea este un partido emergente o el último youtuber de moda. Contra los populismos, se podría decir: más cultura. PP y PSOE se quejan de que a “la derecha (y la izquierda) les falta relato”, dudo de que encuentren ese relato en clases de geografía o de diseño, ¿y en las de literatura?

¿Hay más motivos? Unos cuantos, pero no palabras para explicarlos en este artículo. Una última pregunta: ¿qué realidades del siglo VIII antes de Cristo siguen vigentes en este siglo XXI? Aventuraría que, al menos, estas: el alfabeto con el que estoy escribiendo, el comercio que tan importante parece y dos largos poemas de un poeta ciego llamado Homero. De ciegos es olvidarlo.

Imagen de portada: Fotograma de la película El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989).
Escrito por

Doctor en Filología Hispánica por la UCM. Profesor Titular de Literatura en la USP CEU.

...

Deja tu comentario