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Oportunidades y riesgos de la nueva revolución tecnológica sobre la educación para el empleo

La sociedad comienza a preguntarse por el futuro de muchos empleos una vez que se consolide la revolución de la inteligencia artificial. Adecuar los modelos de enseñanza a los nuevos tiempos debe ser un objetivo prioritario. 

La innovación es el paso siguiente a la invención; es la introducción en el mercado de una novedad tecnológica u organizacional significativa

La admiración o el rechazo que la innovación tecnológica produce en las personas se debe a las diversas percepciones sobre su utilidad, sobre su efecto en la calidad de vida o sobre las consecuencias inmediatas o futuras de su aplicación. La evolución de la extraordinaria capacidad y el interés general por la innovación es consustancial al ser humano, aunque pocas veces esté exenta de cierto recelo y, en bastantes ocasiones, encuentre incluso una fuerte resistencia al cambio que suscita. Innovaciones genuinamente buenas y bienvenidas pueden tener derivaciones perversas en su desarrollo y evolución futura y viceversa (las primeras lanzas primitivas sirvieron para poder cazar animales, pero, casi simultáneamente, para poder matar a congéneres; mientras que la colosal y, por necesidad, apresurada investigación para crear la bomba atómica permitió, poco después, el desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos y sus múltiples aplicaciones en medicina y muchas áreas de la ciencia).

Inteligencia Artificial . Retos e interrogantes de esta tecnología, más allá de las exageraciones

Desde la primera década del siglo XXI se está produciendo una suerte de convergencia tecnológica (unión de tecnologías originalmente no relacionadas) que está permitiendo un desarrollo exponencial vertiginoso que ha permitido creaciones que reúnen componentes como el Internet de las Cosas (IoT), la Inteligencia Artificial, la Robótica, el Machine Learning, Big y Smart Data, Blockchain, las propias redes sociales, etc. Todo ello contribuyendo a generar conceptos como los de industria 4.0, economía digital o sociedad inteligente. Casi a diario nos sorprenden avances y opciones tecnológicas que hasta hace poco nos habrían parecido ciencia ficción, pero lo que más nos va sorprender es la velocidad de la introducción de estos cambios tecnológicos en nuestro día a día y, también, en muchos de nuestros empleos.

Dos cuestiones que empiezan a inquietar a la sociedad

Pregunta 1: ¿Puede la actual transformación tecnológica afectar seriamente al número de puestos de trabajo?, ¿cómo?, ¿cuándo?

Pregunta 2: ¿Está el sistema educativo preparado para adaptarse a este cambio tan acelerado en la demanda de profesionales?

Las respuestas no son rápidas ni sencillas, pero sí cabe esbozar aquí las ideas que muchos expertos comparten y que cabría resumir del siguiente modo general con ciertas valoraciones siempre matizables.

Un sí como respuesta a la pregunta 1, pues, efectivamente, la transformación tecnológica va a destruir muchos puestos de trabajo y, además, antes de lo que piensa la mayor parte de la sociedad, pero también se crearán muchos otros. Igual que los copistas de libros sucumbieron a la aparición de la imprenta y los múltiples herreros de caballos perdieron su mercado con la popularización del automóvil, serán ahora conductores profesionales y muchos empleados administrativos y del sector servicios en general los que cedan el puesto a sistemas robotizados o de inteligencia artificial. El proceso será más rápido en unos casos que en otros; así, cocineros, jardineros, dentistas, carpinteros no serán reemplazados a corto plazo por máquinas; pero conductores profesionales, reponedores de supermercados, cajeros, personal de seguridad y otros serán más vulnerables a una rápida reconversión, que también afectará a profesionales de “cuello blanco” con estudios superiores.

La gran cuestión aquí es si la velocidad del cambio, mucho mayor que los cambios de este tipo acaecidos en el pasado, no ocasionará una elevada tasa de desempleo estructural por incapacidad de adaptación a las nuevas demandas laborales y, consecuentemente, una agitación social que tratará de exigir barreras a la innovación tecnológica; empeño desesperado que se revelará absurdo e imposible en un mercado global en el que los países que no afronten decididamente -y rápidamente- esta nueva reconversión tecnológica se asomarán al precipicio de la pérdida de competitividad, a una creciente desigualdad social y económica por la mayor polarización entre ricos y pobres y a la descapitalización de su talento profesional.

Educación y empleabilidad . El valor de las humanidades va más allá de lo económico

Un no del todo como respuesta a la pregunta 2, pues el sistema educativo arrastra, en general, una inercia basada en un culto a lo memorístico y repetitivo que deja poco espacio a lo creativo y restringe la curiosidad. Un modelo de enseñanza que, aunque mejorado últimamente, es heredero de los planteamientos colonialistas de las metrópolis durante los siglos XVIII y XIX, cuando la prioridad era formar personas en todo el mundo capaces de servir a aquellos sistemas burocráticos globales que supiesen escribir lo que les ordenaban, leer lo que se les requería y hacer las operaciones matemáticas básicas que se necesitaban. De este modo, se convertían en meros componentes de cualquier cadena de valor (a estas alturas del S. XXI, siguen sorprendiendo muchos sistemas tradicionales de preparación de opositores para la administración pública, que ya cambiaron hacia enfoques de resolución y no de memorización en los países más avanzados).

Los nuevos modelos educativos tendrán que primar el estímulo, la curiosidad, la interdisciplinariedad, el aprendizaje por experiencia y la puesta en valor de las destrezas humanas e intelectuales que no sean fácilmente robotizables.

La formación tendrá que ser continua y en permanente actualización; la incorporación de tecnologías y nuevas metodologías formativas, un requisito indiscutible; y la promoción de las denominadas disciplinas STEM (Science-Technology-Engineering-Math), una prioridad.

Ilustración de portada: Robot situado en el estrado de una clase de colegio, innovación desde la ficción | Pablo Casado
Escrito por

Catedrático de Economía Financiera en la USP CEU. Vicepresidente de la Fundación para la Innovación Financiera y la Economía Digital (FIFED).

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