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La competencia entre centros educativos ayuda a mejorar el rendimiento de los alumnos

Abrir el abanico de las familias a la de elegir los estudios para sus hijos es una opción siempre positiva. Además, se ha comprobado como la competencia entre centros educativos, beneficiada por esa capacidad de elección, mejora el rendimiento académico. 

La literatura científica en el ámbito de la economía de la educación ha demostrado cómo las características del centro y su entorno son un elemento fundamental para explicar las habilidades y destrezas adquiridas por los alumnos. En Estados Unidos y la Unión Europea se han llevado a cabo distintos estudios que tratan de medir el efecto de la competencia sobre el rendimiento académico. Unos han demostrado la relación positiva entre la competencia y el rendimiento académico del alumno. Otros, por el contrario, no han llegado a conclusiones al respecto.

Los distintos niveles de competencia que puedan darse en los mercados educativos estarán determinados por las relaciones entre los centros y las de éstos con las Autoridades Públicas, no siendo la desregulación del sector una condición suficiente para considerar un mercado educativo como competitivo.

Mucho que mejorar en libertad educativa

La existencia de esta competencia entre centros educativos está relacionada con el derecho de los padres a la libre elección de escuelas. Aunque la legislación europea reconoce el derecho de las familias a recibir una educación obligatoria gratuita conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas o pedagógicas, existen restricciones importantes en todos los países a la hora de ejercer ese derecho. Así, por ejemplo, en la reciente declaración del Consejo de Europa al respecto, se establece que el desarrollo del derecho de libertad educativa se realizará de conformidad con las leyes nacionales que regulen el ejercicio de tal libertad. Así pues, se muestra, una vez más, el carácter subsidiario de la legislación europea en esta materia frente a las legislaciones educativas de los Estados miembros.

Desde la perspectiva de las familias, la libertad de elección de centro educativo puede evaluarse según sea el número y la diversidad de los centros en los que poder escolarizar a sus hijos. La presencia de esa diversidad, es la consecuencia de la existencia de un marco de posibilidades económicas y legales que permitan su creación.

Un ejemplo práctico en la Comunidad de Madrid

Acerca del efecto de esta competencia entre centros educativos sobre el rendimiento académico se obtuvieron conclusiones después de trabajar sobre ello en la región de Madrid, midiendo la competencia a través del índice de Hefindahl (indicador para medir el nivel de concentración en el mercado) en cada distrito de la ciudad de Madrid o municipio del resto de la Región. Se trató de ver el efecto de esta competencia sobre los resultados obtenidos en el curso 2010/2011 en Lengua y Matemáticas en las pruebas de Conocimientos y Destrezas Indispensables (CDI) que realizan alumnos de 3º de la ESO.

A nivel global, se demostró como la competencia entre centros educativos tiene un efecto positivo sobre el rendimiento académico, medida ésta a través del índice de concentración de Herfindahl. Tras controlar por una serie de variables relativas a las características del alumno y del centro se observa un impacto de 0,57 puntos más en las pruebas de lengua y 0,53 más en las de matemáticas cuando en el distrito (para el caso de la ciudad de Madrid) o el municipio (el resto de la región) se alcanza el mayor nivel de competencia posible. Por el contrario, que un centro esté situado en un municipio sin competidores supone la reducción de las puntuaciones anteriormente mencionadas en las presentes pruebas.

Adoctrinamiento y educación

También se analizó la contribución de la titularidad al rendimiento académico, observándose como el alumnado matriculado en centros privados (con o sin financiación pública) obtiene 0,67 y 0,72 puntos más en Lengua y Literatura y en Matemáticas, respectivamente, que el alumnado de la escuela pública.

Así pues, y a la luz de estos resultados, se podrían tratar de fomentar políticas encaminadas a agregar los mercados educativos, tratando de aumentar las opciones disponibles para los demandantes de la educación dado el mejor rendimiento académico global que esto supondría, y como no, para reforzar la libertad de elección de las familias al elegir la educación de sus hijos.

A su vez, la orientación a los alumnos de menor nivel socioeconómico y a sus familias acerca de las distintas opciones de centros educativos disponibles sería también muy importante, dado que suelen ser estos los que menos optan por ir a un centro distinto al de su lugar de residencia con independencia de la calidad del mismo. Sería necesario acompañar las políticas que traten de agregar mercados con un asesoramiento personalizado, así como incentivar que los centros tengan un porcentaje mínimo de alumnos procedentes de familias con menor nivel socioeconómico.

Medidas como estas podrían ser una de las muchas a implementar de cara a mejorar los pobres resultados obtenidos por nuestros alumnos en las distintas pruebas estandarizadas.

Escrito por

Profesor del Departamento de Economía de la Empresa en la USP CEU.

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