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Un calendario escolar al margen de los padres . En Cantabria se olvidan de la conciliación

La Consejería de Educación de Cantabria, con el visto bueno de los sindicatos pero excluyendo la opinión de los padres, ha aprobado el cambio de calendario escolar que elimina las vacaciones de Semana Santa, entre otras reformas. 

Que el calendario escolar que se implanta en una comunidad autónoma, como es el caso de Cantabria, sea objeto de polémica constante no parece un síntoma de que sea un acierto. Y en la Federación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) Cantabria estamos convencidos de que no lo es.

Consistía este calendario, en el momento de su implantación el año pasado, en la división del curso escolar en cinco bimestres, separados entre sí por cuatro periodos vacacionales: los ya tradicionales de Navidad y Semana Santa, a los que se sumaba otro periodo de una semana a finales de octubre y otra en febrero coincidiendo con los carnavales. Ante las protestas de las familias por los problemas que se les venían encima vinculados a la conciliación, la respuesta de la Consejería de Educación fue que ese no era un problema que les atañera exclusivamente a ellos y que deberían ser otras Administraciones y las empresas quienes se encargaran de dar respuesta a esas dificultades añadidas a la ya difícil tarea de ser padres trabajadores en la sociedad actual. O sea, arréglenselas como puedan.

La novedad este año es que en Cantabria ya no vamos a poder disfrutar con nuestros hijos de las vacaciones de Semana Santa, ya que no encajan en la división proporcional de los periodos lectivos, al adelantarse al mes de marzo. Esto ha hecho que la Consejería de Educación haya propuesto un calendario en el que ese periodo de descanso se traslade a finales de abril.

Adoctrinamiento y educación

Las familias, que formamos parte importante de la comunidad educativa, estamos excluidas en la toma de decisiones vinculadas al calendario escolar, quedando exclusivamente en manos de la Consejería de Educación y de los sindicatos que forman parte de la Junta de Personal Docente, como si se tratara de un mero acuerdo laboral sobre jornadas de trabajo. Y esto no es así. El calendario escolar tiene unas importantes repercusiones en la vida de las familias y en el desarrollo de nuestros hijos. Dejarnos al margen y, al mismo tiempo, pedir la implicación parental para la mejora de la calidad de la educación es, cuando menos, un contrasentido.

Demasiados parones pueden afectar al rendimiento

Aparte del tema de la conciliación familiar, que estamos convencidos de que se va a complicar aún más, sobre todo para aquellas familias que tienen hijos también en la universidad, los padres vemos con preocupación estas paradas vacacionales, ya que traen en muchos casos la pérdida del ritmo de trabajo y, por consiguiente, la bajada del rendimiento escolar. Desde el punto de vista pedagógico, no quedan suficientemente claros los beneficios de estos descansos si no traen consigo la adopción de otras medidas que puedan ayudar a minimizar estos impactos adversos. Y esto siempre ha de hacerse con carácter previo, no a posteriori, porque, en otro caso, el mal ya está hecho. El informe elaborado por el Consejo Escolar de Cantabria deja claro en sus propuestas de mejora que hay que abordar profundos cambios organizativos, metodológicos y de funcionamiento en los centros escolares para que este calendario sea un éxito. Y nosotros nos preguntamos: ¿no deberían haberse hecho estos cambios primero?

El título de ESO con suspensos

No cabe esgrimir como argumento a favor de la implantación de este calendario el hecho de que suponga un acercamiento a los planteamientos europeos en materia de educación. La flexibilidad laboral de la que gozan los padres en esos países, así como la diferente climatología y costumbres, hacen que la analogía no sea posible.

Especialmente grave nos parece el tener como objetivo desvincular los periodos vacacionales de las festividades religiosas. Somos un país de mayoría católica y esto supone un ataque a nuestras tradiciones y a nuestras creencias. Este curso no tendremos vacaciones de Semana Santa. ¿Qué podemos esperar más adelante? ¿Serán capaces de ir más allá y acortar las vacaciones de Navidad para dejarnos sin los Reyes Magos? Esperad y ved. Si no hacemos nada, nos tememos que así será.

Escrito por

Presidenta de CONCAPA Cantabria (Federación Católica de Padres de Alumnos).

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