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¿Subirán los tipos de interés en 2017? . Trump podría marcar la política monetaria de la Fed

La Reserva Federal estadounidense ha comenzado con la normalización de la política monetaria tras la grave crisis económica de 2007. En Europa también parece cambiar la tendencia a la espera de datos macro que confirmen la mejoría en la inflación y el crecimiento. 

Entre los numerosos interrogantes que plantea 2017 en materia económica, son muchos los que se preguntan qué pasará con los tipos de interés durante el presente ejercicio. El estallido de la crisis financiera internacional a mediados de 2007 y, sobre todo, la posterior quiebra de Lehman Brothers a finales de 2008 marcaron el inicio de un nuevo experimento monetario que carece de parangón en la historia, puesto que nunca antes el precio del dinero había registrado niveles tan bajos.

Los grandes bancos centrales del mundo desarrollado, con la Reserva Federal de EEUU (Fed) a la cabeza (presidida por Janet Yellen, en la imagen), decidieron aplicar tipos de interés próximos al 0%, al tiempo que se lanzaban a comprar deuda (pública y privada), con el vano objetivo de generar inflación, reactivar el crédito e impulsar el crecimiento económico. Es evidente que el sonado fracaso cosechado por Japón, que lleva casi tres décadas aplicando esta particular receta sin éxito, no valió de advertencia al resto de banqueros centrales. Sin embargo, la recuperación que han experimentado algunas potencias y el reciente repunte de precios a uno y otro lado del Atlántico hacen temer un cambio de rumbo en la laxa política monetaria seguida en los últimos años.

Dudas a largo plazo también entre los inversores

El mero hecho de que inversores y analistas estén pendientes de lo que digan o dejen de decir una camarilla de tecnócratas al servicio del poder político ya debería ser un motivo de enorme preocupación, al mostrar el poder que ejerce un pequeño y privilegiado grupo de personas sobre algo tan importante y esencial como es el tipo de interés. Por desgracia, el precio del dinero, que es básico para determinar tanto el volumen como el destino del ahorro y la inversión existentes en la sociedad, no depende del mercado -es decir, de todos nosotros-, sino de la arbitraria y caprichosa voluntad del banco central, último vestigio de férrea planificación estatista presente en las economías libres. Pero, una vez dicho esto, es cierto que algo se está moviendo en la política monetaria de EE.UU. y Europa.

La Fed, por un lado, subió los tipos de interés el pasado diciembre, por segunda vez durante la crisis, hasta dejarlos en una horquilla de entre el 0,5% y el 0,75%, después de poner fin a la adquisición masiva de deuda a finales de 2014. El Banco Central Europeo (BCE), por su parte, decidió mantener los tipos en el 0% y prorrogar hasta finales de año su programa de compras, iniciado en marzo de 2015, si bien, por primera vez, reducirá su cuantía mensual desde los 80.000 millones de euros actuales hasta los 60.000 millones a partir de abril, abriendo así la puerta a una posible retirada gradual de los estímulos a corto y medio plazo.

El precio del dinero, que es básico para determinar tanto el volumen como el destino del ahorro y la inversión existentes en la sociedad, no depende del mercado, sino de la arbitraria y caprichosa voluntad del Banco Central

Aunque, a priori, pudiera parecer que existe una estrategia divergente, lo cierto es que ambas entidades comparten el mismo diagnóstico e idéntico recetario, solo que sus respectivas economías se encuentran en una coyuntura diferente. El crecimiento sostenido del PIB norteamericano, la baja tasa de paro y el repunte de precios que ha originado la subida del petróleo han dejado a la Fed sin argumentos para no seguir normalizando su política monetaria, mientras que el BCE se ha agarrado a la delicada situación económica que todavía padecen algunos socios del sur (Grecia, Italia, Portugal y Francia) y a la inestabilidad política que, en general, sufre la zona euro, para extender sus estímulos a lo largo de 2017.

El incierto futuro económico tras la llegada de Donald Trump

Sin embargo, el mantenimiento o no de estas políticas dependerá de varios factores. Aunque la Fed prevé ahora tres nuevas subidas de tipos durante el presente año, estas se aplicarán en función de la buena o mala marcha de la economía estadounidense. En este sentido, cabe recordar que la presidencia de Donald Trump es, hoy por hoy, una incógnita cuya resolución se irá vislumbrando en los próximos meses. Si su Administración yerra en la dirección económica y el PIB se resiente, la subida de tipos se frenará o anulará, mientras que si desata una guerra comercial mediante aumentos arancelarios y dispara el déficit público, generando con ello una inflación superior a la prevista, los tipos subirán por encima de lo estipulado inicialmente.

Trump, un presidente compulsivo y efectista

Asimismo, la decisión de prolongar otros nueve meses la compra de activos por parte del BCE garantiza el actual contexto de tipos bajos en la zona euro durante, al menos, otro año, siempre y cuando la inflación no se dispare. En este sentido, si bien el IPC ha repuntado de forma sustancial en los últimos meses, hasta situarse por encima del 1% interanual el pasado diciembre, dicho aumento se debe, básicamente, al encarecimiento del petróleo.

Sin embargo, conviene recordar que la producción mundial de crudo se mantiene en máximos históricos, el sector posee, además, una amplia capacidad instalada para aumentar la oferta en caso de que la demanda aumente por encima de lo previsto, gracias, entre otros factores, a la revolución del fracking en EE.UU. y, si bien es cierto que la economía mundial crece, lo hace a un ritmo mucho más bajo que durante la pasada época de la burbuja. Estos y otros factores apuntan a que el precio del petróleo se acabará estabilizando, minorando así su impacto sobre la inflación.

Salvo sorpresas, la excepcional coyuntura de tipos de interés en mínimos históricos se mantendrá en 2017, tanto en EE.UU. como en Europa, sin descartar pequeños movimientos al alza o a la baja en función de las circunstancias económicas

Así pues, salvo sorpresas, la excepcional coyuntura de tipos de interés en mínimos históricos se mantendrá en 2017, tanto en EE.UU. como en Europa, sin descartar pequeños movimientos al alza o a la baja en función de las circunstancias económicas, cosa distinta es si esta es la estrategia correcta a seguir y, sobre todo, si su mantenimiento tendrá consecuencias negativas a medio y largo plazo.

Foto de portada: Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos. Agencia EFE.
Escrito por

Periodista. Redactor jefe de Economía de Libertad Digital y Libre Mercado. Miembro del Instituto Juan de Mariana. Máster en Periodismo por la USP CEU-El Mundo.

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