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Fin del superávit fiscal catalán . La DUI deja una sociedad pobre, ruralizada y con alto paro

Hace tiempo que Cataluña dejó de ser la comunidad con mayor renta per cápita. Su monotema “España nos roba” desconoce las ventajas del gran mercado unitario. La declaración de independencia deja atrás una sociedad con más paro, empobrecida y ruralizada. 

La cómica declaración de independencia a instancias de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras en el Parlament de Carme Forcadell no viene a añadir sino más ilegalidad y desprestigio a las instituciones de Cataluña. Con apenas 70 votos, han dado la puntilla también al cacareado superávit fiscal de la sociedad catalana.

Desde el punto de vista económico, el “efecto derrame” seguirá incrementándose desde Cataluña hacia el resto de España, con efectos neutrales en términos de Contabilidad Nacional. Hace tiempo que dejó de ser la comunidad de mayor renta per cápita de España; ya es la cuarta, tras Madrid, Vascongadas y Navarra. Tampoco es la primera en PIB; es Madrid. Su supuesto superávit fiscal bailaba, según los soberanistas, entre 16.000 y 14.000 millones de euros/año y apenas llegaba a la mitad. Ahora todo se hará más pequeño. Su monotema del “España nos roba” desconoce el porqué de las bases de su competitividad, como economías de escala, proyección, rentas de situación y complementariedad que para todos presenta el gran mercado unitario español.

La sociedad catalana, empobrecida y en paro

Más inteligentes, las grandes empresas, e incluso las Pymes, les empezaron golpeando al trasladar su “domicilio social” fuera de Cataluña. Luego vimos cómo trasladaban también su “domicilio fiscal”, que es donde legalmente se ubica la dirección efectiva de las empresas. Esto tiene más consecuencias, ya que con la fuga del “domicilio fiscal” se desplaza también el centro de decisión de una empresa, lo que conlleva siempre disminución de personal, a la par que un aumento en el nuevo emplazamiento. Y lo más trascendental es que los pagos fiscales se producen en el nuevo territorio, con lo que el resultado del poco solidario ejercicio de cálculo de las balanzas fiscales cambia de signo. Y lo que queda detrás es una sociedad catalana con más paro, empobrecida y ruralizada, como parecen querer esos nuevos Yanis Varufakis.

El alto coste reputacional y económico que España está sufriendo en los mercados internacionales no puede salirles gratis. Aunque, al menos, el trabajo de la comisión constitucional y de la financiación autonómica se simplificará. Ellos mismos acaban con su supuesta transferencia de rentas a ese “hombre andaluz poco hecho… en estado de miseria cultural, mental… de menor valor social… anárquico”, según decía Jordi Pujol.

Imagen de portada: Fachada del edificio de la Bolsa de Barcelona.
Escrito por

Catedrático de Economía Aplicada en USP CEU. Colaborador en La Linterna de COPE, ABC, La Razón, El Economista y Expansión.

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