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El Servicio Estatal de Empleo Público vuelve a ser sostenible . El mercado laboral se consolida

Que el SEPE vuelva a ser sostenible es una buena noticia porque confirma la recuperación económica y la mejora del mercado laboral. Al mismo tiempo, el reto a medio plazo está en consolidar el cambio de modelo productivo para evitar futuras turbulencias.

El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) será capaz de financiar las prestaciones por desempleo a través de lo ingresado por cotizaciones por primera vez desde 2008. Esa es la previsión del Gobierno para el próximo año 2019 después de que, en 2009, tuviera que realizar al antiguo INEM (Instituto Nacional de Empleo) un desembolso de más de 19.200 millones de euros y de que dicha cantidad fuera reduciéndose de manera casi paulatina en los años sucesivos hasta los escasos 55 millones que tiene previstos transferir en este año 2018.

Sin duda, este “ahorro” de transferencias al SEPE supondrá un importante desahogo en las arcas públicas estatales, tal y como el propio Gobierno señala en el Plan de Estabilidad remitido a Bruselas. En él, no solamente hace hincapié en los ingresos adicionales previstos gracias a los nuevos impuestos planteados (un total de 2.100 millones, gracias a la denominada ‘tasa Google’ o a determinados impuestos autonómicos, como la subida del gravamen a los hidrocarburos en 9 comunidades, el de las bebidas azucaradas en Cataluña o el de las estancias turísticas en Baleares) sino que, además, prevé que, en 3 años, la afiliación a la Seguridad Social supere la barrera psicológica de los 20 millones de afiliados y que la tasa de desempleo caiga por debajo del 11%.

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La sostenibilidad del SEPE es un nuevo síntoma de la recuperación del mercado laboral en España. Aun así, resulta de vital importancia no solamente apuntalar sus fortalezas, sino también tratar de minimizar las debilidades. Es cierto que ya no se crean puestos de trabajo en un sector hipertrofiado como lo fue el de la construcción, a costa de continuar inflando una burbuja cuya explosión acarreó las consecuencias por todos conocidas: actualmente, las exportaciones están contribuyendo en gran medida al crecimiento de nuestro PIB. Sin embargo, más que por aumentos en nuestra productividad y, por tanto, en nuestra competitividad internacional, nuestras ventas al exterior crecen, muy especialmente debido a la política monetaria hiperexpansiva del Banco Central Europeo que, con sus tipos de interés tan anómalamente bajos, mantiene al euro depreciado respecto del resto de divisas de referencia (especialmente respecto al dólar).

Además, el sector exportador es menos intensivo en mano de obra de lo que lo era la construcción, lo que implica que el crecimiento económico haya de ser algo mayor que antaño para que genere nuevos puestos de trabajo. Por último, la inestabilidad política generada tanto por el problema secesionista en Cataluña como por la permanente amenaza de determinados partidos políticos de no apoyar los Presupuestos Generales del Estado podrían provocar un crecimiento económico menor del previsto por el Gobierno en el Plan de Estabilidad, lo que conduciría a un incumplimiento de las proyecciones estimadas en términos de empleo.

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El menor monto total a desembolsar por parte del Estado para hacer frente a las prestaciones por desempleo no solo es una buena noticia, sino que, además, actúa como estabilizador automático al regular el gasto público en una economía cuya dinámica de crecimiento es alcista. A pesar de ello, no debemos olvidar que, más allá de los datos coyunturales, el verdadero reto de nuestro mercado laboral consiste en afianzar un cambio en el modelo productivo que permita absorber no solo el desempleo coyuntural, sino también, en la medida de lo posible, el máximo desempleo estructural. De ahí que la prioridad de las autoridades económicas competentes no sea otra que la búsqueda del equilibrio entre el corto y el largo plazo de la economía.

Imagen de portada: Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social | congreso.es
Escrito por

Doctor en Ciencias Económicas por la USP CEU. Profesor de MBA en la Universidad Antonio de Nebrija. Miembro del Grupo de Investigación de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la USP CEU-MAPFRE-IdL

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