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Una renta mínima insostenible . Gastar lo que no se tiene a cambio de votos es irresponsable

La Autoridad Fiscal Independiente apunta a la insostenibilidad de la renta mínima. Incluir un gasto de hasta 15.000 millones de euros en los Presupuestos se antoja imposible en la actual situación. Hacerlo sería optar por el populismo frente a la realidad. 

La XII legislatura comenzó cuando el 19 de julio de 2016 se constituyeron las Cortes Generales. Ni siquiera hemos llegado al ecuador y, sin embargo, los partidos se comportan como si estuviéramos a las puertas de unas nuevas elecciones. Esta, que por la ausencia de mayorías absolutas y por los numerosos grupos representados en la Cámara podría haber sido la legislatura en la que se levantaran sólidos y duraderos pactos de Estado, más bien parece una tercera vuelta de los comicios convocados en 2014. Las encuestas azuzan el partidismo y el populismo se ha convertido en el santo y seña de las últimas propuestas. Algunas demandas están instaladas en la sociedad, otras se crean artificialmente, y todas ellas pasan por exigir más y más fondos a unas arcas públicas exhaustas.

Cuando las elecciones se acercan e influyen en los Presupuestos, prorrogar es ahorrar

Tratando de orillar el debate nacional, que tanto daño ha hecho a casi todos los partidos mayoritarios, la brecha de oposición se ha abierto espoleando las manifestaciones de jubilados. Y eso que, si bien es cierto que este año su pensión ha subido menos que la inflación, constituyen el colectivo más protegido puesto que, como consecuencia de la caída del IPC, han ganado poder adquisitivo a lo largo de la crisis. Es el bienestar de los jubilados de mañana el que está verdaderamente en juego, pero no interesa entrar en la letra pequeña. Los pensionistas de hoy son deseados votantes, un grupo decisivo a la hora de introducir la papeleta en la urna, mayoritariamente conservador, afín al Partido Popular, y eso parece lo fundamental. En el otro extremo de la pirámide poblacional, los más jóvenes, los que se sienten más vulnerables, los que tienen un futuro incierto por delante. Entre ellos, la bolsa mayoritaria de electores de Podemos. Hay que amarrarlos, seducirlos frente al empuje de Ciudadanos, y ese es uno de los fines que persigue otra de las iniciativas que los partidos de la izquierda del arco parlamentario y los sindicatos, que buscan un impacto similar al que logró José Luis Rodríguez Zapatero al aprobar la ley de dependencia, han introducido en el Congreso: la renta mínima.

Ha llegado a la cámara avalada por 700.000 firmas y propone pagar 426 euros al mes a cada persona sin recursos, con recargo si tiene hijos. El Gobierno calcula que podrían cobrarla hasta ocho millones de personas y no descarta el efecto llamada que pueda provocar, elevando considerablemente esa cifra. En la sesión en la que se debatió la admisión a trámite, la portavoz del PP en el Congreso, Susana López Ares, llegó a hacer suyas, para rechazarlas, las palabras del economista José Carlos Díaz, nada sospechoso de mantener alguna afinidad con la derecha: “Haría falta instalar francotiradores en la frontera”. Solo Toni Roldán, responsable de Economía en Ciudadanos, la respaldó. Su partido -dijo- prefiere ofrecer oportunidades que pagas. Pero no parece que los impulsores de la iniciativa estén precisamente en eso.

https://twitter.com/CiudadanosCs/status/827140849645584388

El movimiento táctico de Mariano Rajoy para tratar de poner palos en las ruedas de la renta mínima ha sido reclamar un informe a la Autoridad Fiscal Independiente. No será vinculante, pero sí servirá para retratar a cada cual. Y, llegado el caso, tal vez a justificar un veto presupuestario de Moncloa. Porque, aunque no por escrito, la Autoridad Fiscal Independiente (Airef) ya ha hecho sus cálculos y apunta a que la renta mínima puede ser insostenible. Su presidente reduce sustancialmente el número de potenciales beneficiarios, serían algo más dos millones. Pero nos costaría entre 6.000 y 15.000 millones de euros, más del 1% del Producto Interior Bruto. Un dinero que no tenemos.

En España, hay casi un millón y medio de familias en las que todos sus miembros activos están en paro. En torno a la mitad, unas 700.000, no reciben ingreso alguno. Está en vigor la Renta Activa de Inserción, 400 euros mensuales, pero solo pueden percibirla los parados de larga duración con más de 45 años que han agotado la prestación de desempleo durante once meses. ¿Es suficiente? No, no lo es. ¿Es la renta mínima la solución?

Dinero que no se tiene a cambio de votos

Si hacemos nuestros los cálculos de Airef, no podemos pagarlo. La entrada en vigor de la propuesta elevaría al menos en un punto el déficit público y la experiencia reciente nos ha enseñado que, si queremos gastar más en una partida, debemos recortar en otra: el presupuesto no es elástico ni infinito. ¿De dónde van a mermar recursos sus impulsores? La respuesta fácil ya la sabemos: Defensa. Habría que explicar después cómo hacemos frente a amenazas como el terrorismo internacional o la ciberguerra.

Ya en serio: ¿de dónde sacamos el dinero? Podríamos estudiar el impuesto de la renta negativo, como puso sobre la mesa el presidente de la Airef. Aunque trabajoso, sería un ejercicio muy interesante. Pero no parece que sus propulsores estén en ello. Estamos, de nuevo, en la apelación al sentimiento, en la búsqueda del voto fácil. Y, a cambio, transformaremos profundamente la sociedad, empobreciéndola en todos sus órdenes, repartiendo una creciente miseria porque promoveremos irresponsablemente un país de rentistas frente a la alternativa, mucho más pujante y más rica: la de una nación de trabajadores y emprendedores.

Escrito por

Periodista. Actualmente presentadora de 'TRECE al Día' en 13TV. Ha sido también coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid. Autora del libro "Gabinete de crisis" y "Ana Botín, nacida para triunfar".

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