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La oposición en España condena a muerte una clave del éxito económico, la reforma laboral

Los últimos datos de la EPA demuestran que la reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy ha conseguido enderezar el maltrecho rumbo del empleo en España. Pese a su éxito, la oposición pide su derogación. 

Una Encuesta de Población Activa (EPA) histórica, dos millones de parados menos que hace cuatro años, España distinguida por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la gran economía avanzada que más crece en todo el mundo, tasas de avance del Producto Interior Bruto (PIB) superiores al 3% interanual con inflaciones controladas, y una credibilidad internacional que hace que, incluso con un desafío interno a la Constitución y la unidad nacional, las empresas extranjeras sigan queriendo venir a España. Pero da lo mismo: la crítica de la izquierda -y, en general, de la práctica totalidad de la oposición- no se ha movido un milímetro de aquel inicio de 2013 en el que se rozaron los 6,3 millones de parados. Una crítica que carga contra todo sin distinguir reformas, datos ni argumentos. Y que pretende llevarse por delante uno de los grandes pilares del evidente éxito económico cosechado: la reforma laboral.

No se trata de triunfalismo. Se trata de reconocer la realidad. De no anteponer el sectarismo y los deseos egoístas de partido a los intereses de los españoles. Porque son muchas las cosas que se le pueden criticar a la política económica del Gobierno del Partido Popular. Por ejemplo, no haber realizado una poda de gasto administrativo inútil; no haber creado un sistema de atractivos fiscales para la captación de empresas, en especial tecnológicas; no haber eliminado duplicidades administrativas; no haber bajado los impuestos de forma general; no haber aprovechado para hacer una revisión completa del sistema tributario liberando carga del empleo y las empresas para llevarla al consumo; no haber incentivado la natalidad como único apoyo evidente del sistema de pensiones, no haber generado un sistema de cheque escolar como soporte financiero de la educación, etc. Pero la misma oposición que critica los logros evidentemente cosechados y, muy en concreto, los conseguidos con la reforma laboral, no reclama ninguna de estas reformas pendientes. Simplemente ataca la reforma de la legislación laboral cuando, la realidad es que, si se han obtenido estos resultados cosechados aplicando de forma leve la reforma, todos los partidos deberían estar pensando en ampliarla para multiplicar los efectos benéficos que tendría la profundización en la flexibilización laboral.

https://twitter.com/Congreso_Es/status/808750604898082816

Porque los logros obtenidos en estos cinco años son constatables en datos, no en opiniones. Datos como los de la última EPA, literalmente histórica: con una bajada trimestral del número de desempleados de 340.700 personas, un 8% menos respecto al trimestre anterior. El mayor descenso trimestral de la serie, iniciada en 1964. Datos como el de que, por fin, vuelve la cifra de paro a estar por debajo de los cuatro millones: 3.914.300 personas. Desde 2008 no se había visto el paro en ese nivel. Datos como el de que el número de parados cae a ritmos de 660.400 personas por año: un descenso del 14,44%, convirtiéndonos en el gran país avanzado donde mayor creación de empleo se registra en estos momentos en todo el mundo.

Y estadísticas que no hablan solo de empleo. Que hablan también de PIB, porque España, por fin, ha recuperado los niveles de PIB previos a la crisis tras crecer un 0,9% en el segundo trimestre del año: con un avance interanual, de nuevo, superior al 3%.

Los empleos de la nueva economía

Es más, lo ha conseguido sin apoyarse de forma predominante en la construcción, sino en  la demanda externa, donde más impacto tiene la competitividad de nuestros bienes y servicios: las exportaciones avanzan, en lo que va de año, a ritmos internanuales del 10,9%.

Hechos, todos ellos -repito, no opiniones-, que han favorecido que España vaya a ser, en 2018, de nuevo, el país avanzado que más crezca, según el FMI. Tras serlo en 2015, 2016 y previsiblemente en 2017. Cifras y previsiones que quedan a años luz del resto de países: en 2017, España será la única que avance por encima del 3%. Las naciones que más cerca se quedarán serán Canadá, con un 2,5%, y Estados Unidos, 2,1%. En 2018, España crecerá, según el Fondo, un 2,4% -líder una vez más-: lejos de Estados Unidos, que lo hará en un 2,1%.

Contraargumentos a favor de la reforma laboral

Pero no son solo los datos más conocidos. El ataque de la oposición contra la reforma laboral se apoya en tres supuestos argumentos: paro de larga duración, temporalidad desmedida y sueldos bajos en los nuevos contratos.

Pues bien, tomando como comparativa años cerrados para evitar cualquier efecto calendario, 2017 arrancó en España con 660.000 parados menos que un año antes. Y, de esa caída del desempleo, más de la mitad se debió a reducción del paro de larga duración -parados que llevaban más de un año sin un puesto de trabajo-.

Algo parecido ocurre con la crítica por la temporalidad laboral: el número de asalariados con contrato indefinido creció en el último año cerrado un 1,80% (hasta los 11,4 millones), mientras que el de asalariados con contrato temporal lo hizo un 7,67% (hasta los 4,2 millones). Es cierto, por lo tanto, que la tasa de temporalidad ha subido: en el último año, del 25,7% al 26,8%. Pero resulta llamativo que, sin embargo, sean una parte de los que sí ven esos datos los que nunca ven el dato global, ni van más allá en la serie histórica.

Uno, porque lo cierto es que, en estos momentos, prácticamente tres de cada cuatro asalariados son indefinidos, una tasa reducida si se compara con la media de la Unión Europea (88% indefinidos y 12% temporales), pero, en el caso de la temporalidad, 5 puntos porcentuales menos que nuestras marcas previas al estallido de la crisis (superiores al 30%).

Dos, porque quienes sustentan esa crítica tampoco suelen fijarse en que, por ejemplo, en 2005, en plena expansión económica, el número total de asalariados sumaba un millón de empleos fijos menos que al inicio de 2017.

¿El momento de una subida salarial?

Y tres, porque tampoco se han percatado en sus análisis de que, si la crítica son los salarios, lo cierto es que el sueldo medio de los nuevos contratos ha crecido más de un 9% tras la plena entrada en vigor de la reforma laboral a mediados de 2012: pasando de 1.145 euros al mes, en 2013, a 1.252 euros, en 2015 (según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística) y siguiendo con alzas superiores al 1% de media anual hasta ahora.

Dicho de otro modo, que el paro, la temporalidad, la precariedad, el paro de larga duración e, incluso, el abuso salarial son hoy más bajos con la reforma laboral de lo que eran con la normativa de rígidos convenios colectivos que defienden los sindicatos y los partidos de izquierda.

Porque la reforma laboral no solo abarató los despidos para evitar el miedo de los empresarios a contratar. Hizo mucho más: quitó poder a los sindicatos y dio flexibilidad a las empresas para amoldarse a las necesidades reales de la producción de bienes y prestación de servicios, la verdadera clave de la reforma.

Hoy, la izquierda, por favorecer su alianza con los sindicatos, quiere acabar con la reforma laboral. Y se suma a ellos un siempre indefinido Ciudadanos. Pero lo cierto es que todos los datos cosechados avalan la necesidad, no solo de mantener la reforma, sino de profundizar en ella. Porque, por mucha demagogia que utilice la oposición, las estadísticas confirmadas a lo largo de cuatro años son complicadas de ocultar. Y si, por objetivos exclusivamente políticos, consiguen tumbar la reforma laboral, seremos todos los demás los que lo lamentemos.

Imagen de portada: Fotografía de archivo de la ministra de Empleo, Fátima Báñez, mostrando un informe sobre el impacto de la reforma laboral | Congreso.es
Escrito por

Periodista. Director de La Marimorena de 13Tv.

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