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El balance económico del Gobierno de Rajoy: tres luces y dos grandes sombras

El Gobierno de Rajoy termina con una situación económica mucho más positiva que la que se encontró al llegar a la Moncloa. En este tiempo el presidente ha hecho lo imprescindible por la recuperación sin apostar por medidas que eviten zozobras futuras.

Mariano Rajoy llegó a la Presidencia del Gobierno a finales de 2011 en medio de la mayor crisis económica que ha registrado España desde la época de la posguerra. La prolongada y profunda recesión que desencadenó el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2007, la histórica destrucción de empleo, con una tasa de paro superior al 20%, y la errónea política presupuestaria llevada a cabo por el PSOE, que abandonó el poder con un agujero fiscal del 9,6% del PIB, sumado todo ello a la insolvencia que ocultaba buena parte del sistema financiero, habían situado al conjunto del país al borde de la quiebra.

No es de extrañar, por tanto, que en los primeros compases del nuevo Ejecutivo popular la prima de riesgo llegase a superar los 700 puntos básicos arrastrada por la crisis de deuda que, por entonces, sufría la zona euro. El rescate implícito que proporcionó el Banco Central Europeo a los estados más débiles de la Unión Monetaria mediante su promesa de compra masiva de bonos y la recapitalización de las cajas de ahorro con dinero público permitieron rebajar de forma progresiva la grave tensión que se cernía sobre la deuda y la banca españolas, pero todavía quedaba un largo y tortuoso camino para salir de la crisis.

A la vista de las grandes cifras que arroja su mandato, Rajoy se puede anotar tres victorias en materia económica, pero también dos grandes fracasos. En el lado positivo destaca, en primer lugar, la recuperación del PIB. Tras sus dos primeros años en el Gobierno con tasas negativas, la economía española empezó a crecer, hasta el punto de encadenar cuatro ejercicios consecutivos de crecimiento, los tres últimos con tasas superiores al 3% interanual. Como resultado, el PIB se sitúa hoy por encima de los niveles precrisis, recuperando así la riqueza perdida durante la recesión. Y prueba de ello es que el PIB per cápita marcó en 2017 el mejor registro de su historia, tras rozar los 25.000 euros

Desde el fin de la burbuja y hasta el tercer trimestre de 2013, la riqueza nacional se contrajo un 9,6%, pero a mediados de 2017 España ya había recuperado todo lo perdido gracias, en gran medida, al buen comportamiento de las exportaciones y el fuerte tirón del turismo. Este positivo cambio de rumbo responde, exclusivamente, al esfuerzo llevado a cabo por el sector privado para tratar de salir adelante. La recuperación del PIB se ha sustentado sobre tres pilares básicos: el cambio del modelo productivo, la mejora de la competitividad y el fuerte desapalancamiento protagonizado por  familias y empresas mediante la amortización de préstamos y la liquidación de malas inversiones.

Y es que, a diferencia de lo que promulgan los intervencionistas, el necesario cambio del modelo productivo no ha sido fruto del nefasto dirigismo político, sino de la libre dinámica del mercado. La caída de la construcción, cuya actividad el pasado año se mantenía aún un 40% por debajo de la registrada en 2008, ha sido compensada por el aumento del sector servicios, cuyo valor añadido (VAB) ya superaba en un 11% los niveles precrisis. En la actualidad, el 74% de la riqueza nacional depende del sector servicios, mientras que la construcción representa el 5,6%.

El balance económico de RajoyEl segundo gran fruto de la era Rajoy, consecuencia de lo anterior, es, sin duda, la creación de empleo. El Partido Popular (PP) deja el Gobierno con algo más de 3,2 millones de parados y cerca de 18,9 millones de ocupados, lo que supone 1,17 millones de desempleados menos y 1,69 millones de cotizantes más que a cierre de 2011. De este modo, tanto el paro como el empleo regresan a niveles de 2008. Además, cabe recordar que la crisis se llevó por delante un total de 3,3 millones de puestos de trabajo, mientras que la economía nacional ha creado más de 2,7 millones de empleos en los últimos años, con lo que ya se ha recuperado el 82% de la ocupación perdida.

El balance económico de RajoyPor último, el tercero, aunque no menos importante, éxito económico a destacar radica en el superávit exterior que, hoy por hoy, registra España, a diferencia del abultado y crónico déficit de los años previos. España llegó a necesitar hasta 100.000 millones de euros al año en financiación extranjera, equivalente al 10% del PIB, para mantener su nivel de consumo e inversión, lo cual se tradujo en una elevada deuda externa. El actual superávit que presenta la balanza por cuenta corriente, por el contrario, permite amortizar ese elevado endeudamiento exterior gracias al aumento de las exportaciones y la contención de las importaciones.

Es la primera vez en la historia que España sale de una crisis incrementando sus ventas al exterior sin necesidad de devaluar la moneda, lo cual siempre se acaba traduciendo en un empobrecimiento generalizado de la sociedad.

El balance económico de RajoySin embargo, si bien es cierto que el PIB, el empleo y el sector exterior han mejorado de forma sustancial en los últimos años gracias al esfuerzo y el sacrificio del sector privado y la positiva reforma laboral aprobada en 2012, Rajoy deja el poder con dos grandes taras cuya resolución, tarde o temprano, habrá que acometer.

La primera tiene que ver con el desequilibrio de las cuentas públicas. El déficit cerró el pasado año en el 3,1% del PIB frente al 9,6% registrado en el 2011, pero este ajuste no se debió al necesario y sano recorte de gasto que debería haber acometido España, sino que se basó en una histórica subida de impuestos y el incremento del PIB. La austeridad, por desgracia, ha brillado por su ausencia. España todavía ostenta el mayor déficit de la zona euro y es el único país que incumple el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea. Como resultado, la deuda pública roza el 100% del PIB, tras crecer casi 60 puntos porcentuales desde el inicio de la crisis, 30 con Zapatero y otros 30 con Rajoy.

El balance económico de RajoyLa política presupuestaria de uno y otro ha sido profundamente errónea. Mientras que el PSOE se dedicó a incrementar el gasto de forma irresponsable en los primeros compases de la crisis, el PP se centró en subir los impuestos para tratar de mantener un estado del bienestar sobredimensionado e ineficiente, en lugar de reducir el peso del sector público y mejorar su funcionamiento mediante profundas reformas estructurales.

El balance económico de RajoyNo en vano, la recaudación superó los 441.000 millones de euros en 2017, el mismo nivel que en 2007, en el pico de la burbuja, pero el gasto total de las Administraciones Públicas rondó los 477.000, unos 55.000 millones más que antes de la crisis. En concreto, España gasta hoy en sanidad unos 11.000 millones más que en 2007, otros 3.000 extra en educación y cerca de 48.000 millones de euros más en pensiones.

El balance económico de RajoyLa frágil situación de las cuentas públicas, resultado de la mala política fiscal desarrollada en los últimos años, es el actual talón de Aquiles de la economía nacional, ya que en caso de desatarse una nueva tormenta financiera, cuyo desencadenante en esta ocasión podría ser Italia, España tiene todas las papeletas para resultar contagiada debido a su débil solvencia soberana y la inexistencia de una economía lo suficientemente dinámica y productiva como para eliminar la lacra del paro y garantizar un crecimiento sólido y sostenible a largo plazo.

Rajoy ha hecho lo mínimo e imprescindible para posibilitar la recuperación, pero esa falta de ambición y altura de miras corre el riesgo de pasar una nueva factura a los españoles en caso de que no se completen los ajustes y reformas que todavía precisa el país para salir definitivamente del atolladero de la crisis.

Imagen de portada: Mariano Rajoy ovacionado por la bancada popular durante la moción de censura | congreso.es
Escrito por

Periodista. Redactor jefe de Economía de Libertad Digital y Libre Mercado. Miembro del Instituto Juan de Mariana. Máster en Periodismo por la USP CEU-El Mundo.

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