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El programa económico de VOX, luces y sombras

El programa económico de VOX contiene ideas positivas y negativas. Entre otras medidas, plantea una importante reducción fiscal y un sistema mixto de capitalización para las pensiones. Sin embargo, algunas de sus propuestas son irrealizables.

La sorprendente irrupción de VOX en las instituciones, tras lograr doce escaños en las pasadas elecciones andaluzas, ha trastocado el panorama político español, ya que ahora son cinco los grandes partidos que están en liza a nivel nacional, obligando al resto de formaciones, especialmente al PP, a posicionarse ideológicamente sobre las propuestas que plantea el partido de Santiago Abascal, algunas de las cuales ni siquiera formaban parte del debate público, como es el caso de la supresión de las autonomías. En el ámbito concreto de la economía, la aparición de este partido también introduce elementos novedosos, aunque no todas sus ideas merecen aplauso.

Lo mejor del programa económico de VOX

Dentro del programa económico de VOX, recogido bajo el título 100 medidas para la España Viva, existen al menos cuatro ideas muy positivas, cuya aplicación beneficiaría al conjunto de la economía española. El problema es que, como mínimo, incluye otras dos que resultarían perjudiciales y, de hecho, imposibilitarían el cumplimiento de buena parte de sus promesas.

En el lado bueno, cabe destacar, en primer lugar, su ambicioso plan de rebajas fiscales. Este partido es, de lejos, el que apuesta por una mayor bajada de impuestos. VOX propone eliminar o reducir casi todas las figuras tributarias, empezando por el IRPF, donde defiende un tipo único del 20% a las rentas inferiores a 60.000 euros al año y un tipo del 30% sobre las cantidades que excedan dicho límite, además de eximir del pago de este gravamen a los pensionistas. En Sociedades, por su parte, ofrece reducir el tipo general al 20% -cinco puntos menos-, fijando en el 15% la tributación de las pymes. Y, más allá de prometer sustanciales bonificaciones fiscales a las familias, también quiere eliminar el Impuesto sobre el Patrimonio, Sucesiones y Donaciones y Plusvalías municipales, al tiempo que se reducen las cotizaciones sociales, incluyendo la cuota que pagan los autónomos.

VOX: la representación de una España cansada ante la situación política actual

En definitiva, una inédita rebaja fiscal cuya consumación elevaría la renta disponible de los trabajadores, la capacidad de inversión de las empresas y el nivel de ahorro de la sociedad, ayudando así a impulsar el crecimiento y la creación de empleo. La segunda medida positiva consiste en transitar desde el actual modelo de reparto que impone la Seguridad Social hacia un sistema mixto de capitalización, donde se garantizaría una pensión pública mínima, pero en el que los trabajadores ahorrarían e invertirían parte de su sueldo para complementar sus prestaciones en la edad de retiro. Lo mejor de este planteamiento es que, además de solventar la insolvencia estructural del modelo vigente, permitiría a los españoles acumular un cuantioso patrimonio financiero durante su vida laboral, con la ventaja añadida de que podrían legarlo a sus familias.

En tercer lugar, el programa económico de VOX propone liberalizar por completo el suelo, permitiendo que toda la superficie fuera apta para ser urbanizada, a excepción de parques naturales y suelo protegido por razones justificadas. Esta medida acabaría de un plumazo con la corrupción asociada a los planes urbanísticos, que es donde se concentran las corruptelas políticas, junto con la concesión de obras y contratos, y permitiría abaratar de forma muy significativa la construcción de vivienda.

Y la cuarta propuesta digna de mención consiste en reformar la ley para que los okupas puedan ser desalojados de inmediato, a diferencia del tortuoso y lento procedimiento judicial que condena a los legítimos propietarios a meses de indefensión absoluta. Bastaría con que el dueño del piso acuda con su título de propiedad a la policía para ejecutar el desahucio.

Las sombras de la propuesta de VOX

Lo peor del programa económico de VOX es que su ambiciosa rebaja fiscal es irrealizable, puesto que tan solo se conforma con reducir el denominado “gasto político”, cuya cuantía es marginal comparada con la enorme factura que, hoy por hoy, supone el Estado de bienestar. Una fuerte reducción de impuestos sin un recorte de gastos análogo se traduciría en más déficit y deuda, lo cual constituye un peligroso ejercicio de populismo fiscal que no difiere tanto del que ejercita Podemos.

Por último, la beneficiosa desregulación que plantea en diferentes ámbitos se ve anulada parcialmente por su defensa del proteccionismo comercial al estilo Donald Trump y su marcado nacionalismo, evidenciando así que VOX, en realidad, no comparte el pretendido liberalismo económico que tantos le endosan.

Imagen de portada: El presidente de VOX, Santiago Abascal, y el secretario general, Javier Ortega Smith, durante una manifestación en Barcelona | Flickr/VOX
Escrito por

Periodista. Redactor jefe de Economía de Libertad Digital y Libre Mercado. Miembro del Instituto Juan de Mariana. Máster en Periodismo por la USP CEU-El Mundo.

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