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Presupuestos Generales de 2018 . Las cuentas del PP pondrán a prueba al Gobierno Sánchez

Los Presupuestos Generales de 2018 van a medir la capacidad política de Pedro Sánchez. Tendrá que demostrar que no va a malgastar la gestión de la derecha. Bruselas ya exige ajustes que serán complicados de hacer. 

El pasado 18 de junio, el Senado aprobó los Presupuestos Generales de 2018 después de incorporar 17 enmiendas del PP y 27 del Partido Aragonés. No han merecido ni un titular relevante en la prensa. En total, 179 millones de euros han cambiado de destino, una minucia para la venganza que prometían las huestes de Mariano Rajoy, amparadas en su mayoría absoluta en la cámara alta, respirando por la herida tras la moción de censura que les desalojó del Gobierno. La vendetta contra el PNV, que sacó hasta la hijuela a los populares a costa de todos los españoles con la promesa de aprobarles la ley, no se consumó.

Queda por despejar la posición de la abultada colección de socios del PSOE en el Congreso, porque es la cámara baja la que debe ratificar o levantar las modificaciones de los Presupuestos Generales de 2018 y dar el visto bueno definitivo a un presupuesto diseñado para llevar en volandas al inquilino de La Moncloa hasta las elecciones. Sin embargo, es Pedro Sánchez y no Mariano Rajoy el que ahora ocupa esa plaza y la riada de gasto público que consignan las cuentas del Reino, a tenor de las declaraciones de algunos de sus ministros, debe parecerle insuficiente.

https://twitter.com/Senadoesp/status/1008678134143705088

El presidente, que cortará las cintas en las inauguraciones que preparó para sí su antecesor, ya ha derogado sus promesas de convocar elecciones de inmediato y reformar la Ley de Seguridad Ciudadana o la de financiación de las comunidades autónomas, pero mantiene su intención de retocar la reforma laboral -probablemente cosmética-, ha anunciado el fin de los peajes en las concesiones de autopistas que venzan durante su mandato -una opción que ya estudió Ana Pastor en Fomento- y el término del copago farmacéutico. Serían decisiones, al menos las dos últimas, bienvenidas entre la opinión pública, pero difícilmente sostenibles por su elevado precio. Solo en carreteras, Seopan, la patronal de la construcción, ha calculado que gastaríamos 1.000 millones de euros al año en mantenimiento. La pregunta pertinente, no es si la cifra es o no asumible, es si nos lo podemos permitir. Y no, no podemos, porque aunque parezca mentira al escuchar los discursos de nuestros representantes en el parlamento, seguimos viviendo por encima de nuestras posibilidades. La Hacienda Pública registra más gastos que ingresos.

Restaurar la tarjeta sanitaria universal y el fin de los copagos es pura demagogia socialista

Presupuestos Generales de 2018 y Bruselas

España es el único país de la Unión que se mantiene bajo vigilancia de Bruselas por déficit excesivo. El objetivo es rebajarlo al término de este año al 2,2% y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal ya ha advertido al revisar la ejecución presupuestaria, que difícilmente llegaremos a esa cifra como consecuencia de los generosos Presupuestos Generales de 2018 que Cristóbal Montoro ha hecho. El exministro confiaba en unos crecientes ingresos como consecuencia de la pujante actividad de la economía. Pero no contaba con el impacto de las propuestas del Gobierno del PSOE. En Bruselas, nos observan de cerca.

La reforma laboral de Rajoy logró crear empleo y la amenaza es volver a las rigideces pasadas

Nadia Calviño ha regresado de su primer viaje como ministra de Economía con una recomendación clara: hay que hacer un nuevo ajuste fiscal. Mala señal que haya evitado comprometerse firmando esa cifra del 2,2%, que nos obligaría a hacer un ajuste de 9.000 millones de euros. Cabe preguntarse, en primer lugar, si Sánchez hará un presupuesto para el año 2019 -como prometió en el debate de la moción de censura- o cargará el coste de sus promesas al que está a punto de entrar en vigor. Si opta por esta segunda alternativa, no tendrá más remedio que subir los impuestos. Sería una nueva vuelta de tuerca sobre las ya expoliadas economías de las clases medias y la que habría que sumar la amenaza de destopar sus salarios para tratar de cuadrar el sudoku de la Seguridad Social. Difícilmente se lo perdonarán cuando tengan ocasión de volver a las urnas. La reválida del PSOE en Moncloa pasa, además de por consolidarse como el voto útil de la izquierda frente a Podemos, por desmentir la tradición de que la izquierda viene a malgastar los resultados de la gestión que ha hecho la derecha.

Imagen de portada:la ministra de Economía de España, Nadia Calviño durante el encuentro mantenido hoy en Bruselas con el vicepresidente de la CE para el Euro y el Diálogo Social, Valdis Dombrovskis | Agencia EFE
Escrito por

Periodista. Actualmente presentadora de 'TRECE al Día' en 13TV. Ha sido también coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid. Autora del libro "Gabinete de crisis" y "Ana Botín, nacida para triunfar".

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