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El Gobierno tira de populismo ante el problema de las hipotecas

El Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por la vía populista para atajar el problema abierto por el Tribunal Supremo en el caso del impuesto de las hipotecas. Sus medidas de urgencia tendrán graves consecuencias en el mercado.

¿No queríamos populismo? Ya lo tenemos, por ración doble o triple. Solo debemos ser conscientes de que, cuanto más deseemos, más alto será el precio que debamos pagar. En veinticuatro horas, la sala de lo Contencioso del Supremo, con Luis Díez- Picazo a la cabeza, abrió una profunda crisis en un mercado hipotecario que, con sus fallos y desajustes, funcionaba más o menos de forma eficiente. Se le ocurrió que, aunque sea el consumidor el que pida las hipotecas, debe pagar la factura del fisco el que la concede. Carlos Lesmes trató de enmendarlo, dando marcha atrás en un pleno inédito que ha sacado a la luz todas las vergüenzas del Tribunal. Pero ahí estaban esperándole los partidos políticos, con el que gobierna España a la cabeza.

Entre el demonio de la banca y el sufrido cliente no cabía duda de a qué carro se iban a subir: el impuesto de las hipotecas -zanja Pedro Sánchez– correrá por cuenta del sector financiero. ¿Que lo repercute después sobre el consumidor? El presidente no puede hacer más que apelar a su responsabilidad y advertir con una oficina independiente que supervisará los abusos del sector. A nadie parece interesarle entrar en el debate de cuánto se recauda con el tributo, en qué lo gastan las comunidades autónomas y por qué esos mismos Ejecutivos regionales se financian a través de un sinfín de gravámenes que el Gobierno de turno, para salir del paso, va sacando de donde puede para taparles la boca cada vez que piden dinero. El de las hipotecas es solo uno más. Atrás quedó, por ilegal, el denominado céntimo sanitario.

¿Pagarán los bancos el impuesto de las hipotecas? Formalmente, sí, si es lo que manda la ley. Se han cuidado de decir, por las consecuencias que pueda traer, que esto no ha hecho más que empezar, que lo repercutirán sobre el cliente. Ahora bien, sí han advertido de que, de un modo u otro, dado que el crédito es más gravoso, se va a encarecer -órdenes del Banco Central Europeo-. De modo que, a partir de ahora, acceder a una vivienda en propiedad costará más, probablemente en forma de comisión de apertura, porque la alternativa son unas entidades financieras con menos base de capital que, a la postre, como ya hemos tenido ocasión de comprobar en la última crisis, tiene que rescatar el contribuyente.

Consecuencias de una medida populista

Con ser la primera consecuencia un precio más elevado a cuenta del impuesto de las hipotecas, lo que impedirá la compra a un colectivo más amplio de la población, no será la única. Habrá más demandas, puesto que en el sistema español, en contra de la creencia generalizada, el Supremo no crea jurisprudencia. Lo previsible es que más de uno desista porque, si acaba en el Alto Tribunal, lo lógico es que haga valer la doctrina aplicada en pleno, pero otros seguirán intentándolo. Y todo esto se traducirá en inseguridad, que tendrá consecuencias en la cotización en la bolsa de las entidades financieras. Además de que, ante los pleitos abiertos, y son un sinfín, entre otras cosas porque se han convertido en un filón para pujantes bufetes de abogados, tendrán que dotar provisiones que se cargan contra beneficios. Con el capital justito, como se ha podido comprobar en los últimos test de estrés, tendrán que cobrar precios más elevados por sus servicios.

Una vez más, este Gobierno ha perdido una gran oportunidad para, a cuenta del impuesto de las hipotecas, ordenar con racionalidad y sin prisas un mercado que requiere de ajustes, aprovechando la reforma de la Ley Hipotecaria que se está tramitando en el Parlamento. Una vez más, se ha dejado pasar la ocasión de revisar el sistema de financiación de las comunidades autónomas, introduciendo transparencia y corresponsabilidad. Una vez más, prima la respuesta fácil y populista que, disfrazada de buenas intenciones, acaba pasando factura al sufrido y esquilmado ciudadano, que parece no darse cuenta de que le están dando gato por liebre. Todo por un puñado de votos más.

Imagen de portada: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reunido con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, la vicepresidenta, Carmen Calvo, el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, y la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, tras la decisión del Tribunal Supremo sobre las hipotecas | lamoncloa.gob.es-Fernando Calvo
Escrito por

Periodista. Actualmente presentadora de 'TRECE al Día' en 13TV. Ha sido también coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid. Autora del libro "Gabinete de crisis" y "Ana Botín, nacida para triunfar".

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