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Desmontando la mentira del ‘lobby’ hotelero: los pisos turísticos no encarecen el alquiler

El sector hotelero, apoyado por algunos grupos políticos, argumenta que los pisos turísticos encarecen el alquiler a largo plazo. Su razonamiento no se sostiene y hasta la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia  desmonta esta mentira.

Numerosos ayuntamientos y comunidades autónomas han declarado la guerra al alquiler de pisos turísticos a través de plataformas tecnológicas como Airbnb o Booking, entre otras, bajo el argumento de que están encareciendo el alquiler de larga duración (más de doce meses), dificultando con ello el acceso a la vivienda. Sin embargo, este discurso político no solo no se sostiene, dado que carece de cualquier evidencia al respecto, sino que persigue un objetivo muy concreto: proteger al poderoso lobby hotelero de la competencia que le pudieran ocasionar los miles de propietarios particulares que también quieren beneficiarse de la creciente actividad turística.

Y es que, por mucho que digan lo contrario, la realidad es la que es. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) acaba de publicar un detallado estudio sobre la regulación de los pisos turísticos en el que, además de denunciar las injustas y nocivas restricciones que pretende imponer el poder político a este nuevo nicho de mercado, desmonta esa extendida falacia, tras concluir que “no existe evidencia de una relación directa y exclusiva entre la oferta de viviendas turísticas y el precio de las viviendas”.

Los análisis disponibles al respecto son muy claros. Así, por ejemplo, un reciente informe elaborado por la Universidad de París-Sur sobre el impacto que genera el alquiler vacacional en el mercado inmobiliario de Barcelona señala que el auge de Airbnb tan solo es responsable del 4% de la subida que ha experimentado el alquiler en la Ciudad Condal entre 2009 y 2016. Es decir, el 96% de dicho encarecimiento se debe a factores que nada tienen que ver con los pisos turísticos.

No es el único. Otra investigación de la Universidad de Baleares llegó a una conclusión muy similar tras analizar este fenómeno en las Islas. “El alquiler vacacional no estaría restringiendo la oferta de vivienda a largo plazo” por varios motivos, aclara. En primer lugar, porque el propietario típico de Airbnb tan solo ofrece su vivienda cuando no la usa o está de vacaciones, de modo que no le interesa alquilarla a largo plazo. Y prueba de ello es que la inmensa mayoría de los pisos turísticos se ocupan menos de 100 días al año y, por tanto, no rivalizan con el alquiler de año entero. Además, muchos propietarios comparten espacio con los turistas, ya que solo ofrecen alguna habitación, lo cual es incompatible con el alquiler a largo plazo.

pisos turísticos

Fuente: Universitat de les Illes Balears

Consecuencia de lo anterior, la rentabilidad de este negocio es muy inferior a lo que se difunde habitualmente. Los ingresos medianos que obtienen los propietarios por cada vivienda alquilada entera en temporada alta oscilan entre los 180 y un máximo de 850 euros al mes anualizados, una cantidad inferior en muchos casos a lo que podrían obtener alquilando a largo plazo, lo cual evidencia, una vez más, que no compiten en ese segmento -entre otras razones, porque ellos mismos usan esos inmuebles durante el año-.

pisos turísticos

Fuente: Universitat de les Illes Balears

De hecho, aunque las últimas restricciones aprobadas en Baleares han logrado reducir el alquiler vacacional en Mallorca en casi 1.400 unidades el pasado año, equivalente a un descenso del 34,7%, el precio de los alquileres no han dejado de subir, tal y como muestra otro estudio de la Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (Fevitur). Y ello, sin contar que el alquiler también está subiendo en muchas ciudades en donde la presencia de Airbnb es mínima o inexistente. Las causas reales de dicho encarecimiento, por tanto, son otras que poco o nada tienen que ver con los pisos turísticos. Según señala la CNMC, la recuperación económica, el aumento de la demanda calificada y la disminución de la oferta de viviendas en alquiler como consecuencia de la reactivación del mercado de compraventa son los auténticos responsables de este fenómeno.

La creación de empleo, el aumento demográfico que registran algunas capitales y la mayor demanda de alquiler, fruto, a su vez, del actual contexto de restricción hipotecaria, contrasta con el tímido crecimiento que experimenta la obra nueva en el centro de muchas ciudades. Más demanda y oferta insuficiente se traduce, como es lógico, en precios más altos. La vivienda turística no encarece el alquiler, tan solo es el chivo expiatorio que emplean políticos y hoteleros para evitar que los particulares también se lucren con la llegada de visitantes.

Escrito por

Periodista. Redactor jefe de Economía de Libertad Digital y Libre Mercado. Miembro del Instituto Juan de Mariana. Máster en Periodismo por la USP CEU-El Mundo.

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