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El Partido Popular y la herencia económica . Una formación para tiempos de vacas flacas

Los datos demuestran que la gestión económica del Partido Popular resulta más solvente en tiempos de crisis. Tras su salida del Gobierno, Mariano Rajoy reivindica el buen hacer de su formación en materias como el empleo y el crecimiento del PIB.

“Nos votan -decía Mariano Rajoy a la Junta Directiva Nacional del PP en su despedida- porque el Partido Popular es el único que sabe engordar las vacas flacas y no confunde las vacas gordas con la fiesta del despilfarro, nos eligen por ser el partido que cuando las cosas se tuercen en España responde con eficacia. Donde encuentra ruina deja bienestar, donde encuentra personas en paro, deja empleos”. El expresidente nunca ha ocultado su orgullo por haber evitado el rescate del país en 2012, por haber ahorrado a los españoles la pérdida de soberanía y los recortes draconianos que tuvieron que padecer portugueses o irlandeses. En la soledad del Gobierno, debieron ser días de terribles presiones y sinsabores. Por eso, Mariano Rajoy reivindica su labor, presumía ante los suyos de que, durante su mandato, se hubieran creado 2.700.000 puestos de trabajo. Él confiaba en acabar la legislatura en 2020 con una cifra redonda: veinte millones de empleados. Con ellos, las cuentas de la Seguridad Social cuadrarían automáticamente: el empleo y las pensiones, dos caras de una misma moneda, con un futuro asegurado, al menos a corto plazo. Confiaba en que ese sería el mejor pasaporte para revalidar el Gobierno.

https://twitter.com/PPopular/status/1006132680696606722

Aunque la política es más, mucho más que números, las cifras avalan sus pronósticos. En las dos etapas de la historia reciente en las que el Partido Popular ha estado al frente de España, ha dejado la economía creciendo a un ritmo superior al 3%. José María Aznar la recogió en suave desaceleración, pero en números azules, y la aceleró a base de reformas liberalizadoras y rebajas fiscales. Rajoy, sin embargo, tuvo que enfrentarse a una hondísima recesión, la más grave en décadas. Antes de cruzar el ecuador de su mandato, consiguió revertir la tendencia. Bajo los Gobiernos del PP, España ha crecido más que bajo la batuta del PSOE y ha bajado el paro. Aznar se subió a una curva bajista en marcha, pero la aceleró sustancialmente, hasta despedirse con una tasa de desempleo del 10’5%. Rajoy lo hizo descender con más suavidad en términos relativos, pero es que se encontró al llegar con un ratio de paro inédito en democracia.

No cabe duda de que, si los grandes indicadores macroeconómicos son los que sirven para valorar la acción de un Gobierno, el Partido Popular es mejor gestor que el PSOE. Si en el mandato de Felipe González se observa un antes y un después, una primera etapa de despilfarro y posterior deterioro en crecimiento y empleo y una segunda de corrección, José Luis Rodríguez Zapatero, que se beneficia en su aterrizaje de los efectos positivos de la gestión del equipo de Aznar, que mantiene la inercia durante unos largos meses, deja al irse los indicadores económicos en una situación pésima, extremadamente precaria. Solo en una de las grandes variables, su sucesor, Mariano Rajoy, lo ha hecho peor que él: la deuda pública, que roza el cien por cien del Producto Interior Bruto, es un ratio mucho más elevado del que encontró.

El balance económico del Gobierno de Rajoy: tres luces y dos grandes sombras

Sin embargo, y en contra del criterio del asesor de campaña de Bill Clinton, no es la economía lo que votan los españoles. O no es solo la economía. O lo es únicamente en función de las circunstancias y el momento. Es el propio Rajoy el que pone fecha de caducidad a su mandato cuando dice, y acierta al hacerlo, que los ciudadanos llamaron al Partido Popular, con el recuerdo en la memoria colectiva del legado de la gestión de Aznar, para que arreglara el terrible estropicio que había hecho Zapatero con los dineros públicos. Una vez que han puesto de nuevo en marcha la maquinaria, y ellos mismos han publicitado a bombo y platillo los resultados, son de nuevo prescindibles. Se olvidó de hacer política y las encuestas lo han relegado al ver a Pedro Sánchez usando el poder. Despilfarrará cuando nos olvidemos de las estrecheces de los últimos años, va implícito en su programa. Y quizá el PP tendrá que esperar a que se desgaste lentamente o el escalofriante “Momento Coyote” que, para la vuelta de menos de dos años, nos anuncia Ben Bernanke. Los momentos dramáticos serán sus únicas ventanas de oportunidad para acceder al Gobierno si se limita a ser un mero contable.

Imagen de portada: Mariano Rajoy interviene durante la Junta Directiva Nacional del Partido Popular | flickr.com/populares
Escrito por

Periodista. Coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid, colabora con EsRadio, El Economista y es profesora de la Escuela de Marketing ESIC. Autora del libro "Gabinete de crisis".

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