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Multa a Google . Si hay competencia en pie de igualdad, el usuario tendrá libertad para elegir

Google debe pagar una multa de más de 4.300 millones por abuso de posición dominante, un nuevo correctivo que minará sus beneficios. Si quiere mantener su liderazgo, que sea por ofrecer el mejor servicio, no por imponer sus aplicaciones a los fabricantes.

Tal vez no nos hemos parado a pensarlo, aunque forme parte de nuestra rutina cada vez que usamos nuestro móvil. ¿Por qué cuando compramos un teléfono con sistema operativo Android ya disponemos de la pestaña del Google Chrome para acceder a internet disponible en la pantalla de inicio? ¿Por qué su buscador es el que aparece cuando accedemos a la red? ¿Por qué tenemos disponible para usar de inmediato aplicaciones como el Google Maps y no cualquier otro callejero? Porque, según la Comisión Europea, Google se lo impone a los fabricantes de terminales. Porque, según la Comisión, Google paga también a los grandes operadores para que Google Search sea la única aplicación preinstalada en sus teléfonos. Su sistema operativo es el líder indiscutible en el mercado, se venden más aparatos con su versión de Android que con Windows, iOs y Mac juntos. Y eso en sí no constituye un delito. Pero sí lo es abusar de esa posición preeminente para entorpecer o impedir el acceso de otros competidores al mercado. Eso es precisamente lo que Google hace imponiendo la instalación de sus productos, según el Ejecutivo Comunitario. Y es el motivo por el que Google tendrá que pagar una multa récord por abuso de posición dominante. Una multa a Google de más de 4.300 millones.

La empresa, por supuesto, niega esa práctica que viola las leyes antimonopolio comunitarias y asegura que recurrirá la sanción. Pero de momento dispone de 90 días para modificar sustancialmente su conducta si no quiere sufrir un castigo más duro. La investigación de Bruselas es concienzuda y larga, dura más de una década. De hecho, esta no es la primera pena que impone a Alphabet, la propietaria del motor de búsqueda. Ya tuvo que enfrentarse el año pasado a otra pena, inédita en ese momento, de más de 2.400 millones, porque su servicio de comparación de compras incitaba al consumidor a creer que los productos de Google eran mejores que los de sus rivales, lo que condicionaba su decisión a la hora de adquirirlos.

La multa a Google reduce los beneficios del gigante de internet

Más de 4.000 millones en 2018, más de 2.000 en 2017… ¿Habrá una próxima sanción? Los correctivos que impone la Comisión minan los beneficios del gigante de internet. La empresa sigue ganando dinero, mucho dinero, un 40% más que el año pasado en el segundo semestre de este año. Y presume de ello en Wall Street. Pero ese resultado es muy inferior al que habría obtenido si Bruselas no le hubiera sacado la tarjeta roja. Ha hecho daño y la muestra más visible son los tres titulares que aparecen realzados, enmarcados como noticias destacadas en la pantalla del terminal, cuando introducimos en el buscador de Google las palabras ‘multa a Google’: “La multa de la Comisión Europea se come un 60% del beneficio de Google”, “Así afectará al usuario la multa a Google”, “Google gana un 40% más hasta mayo pese a la multa de Bruselas”. Una presentación en absoluto inocente que ha empañado su imagen.

Las multas de Bruselas a Facebook o Google provocan el freno tecnológico de Europa

La pregunta que cabe hacerse es qué beneficio obtiene de todo esto el usuario. Si Bruselas garantiza que los rivales de Google pueden competir con el gigante en pie de igualdad, podrán elevar sus ingresos y su inversión en I+D+i. ¿Crearán más empleos? ¿Les permitirá fabricar terminales más asequibles? Ya existen algunos, la prueba es Xiaxomi, que ha desarrollado una versión alternativa de Android para sus teléfonos. ¿Tendremos los consumidores acceso a nuevas actualizaciones que impidan o retrasen la obsolescencia programada de nuestros móviles? Sea cual sea la respuesta, lo importante es que tendremos la libertad de elegir entre diversos buscadores en un mismo teléfono, entre distintos teléfonos con el mismo o diferentes sistemas operativos. Y si Google quiere mantener su posición dominante, a lo cual tiene todo el derecho del mundo, puede hacerlo, pero que sea porque ofrece el mejor producto o el mejor precio o la combinación de ambos, no porque impone sus aplicaciones a los fabricantes de teléfonos móviles.

Escrito por

Periodista. Actualmente presentadora de 'TRECE al Día' en 13TV. Ha sido también coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid. Autora del libro "Gabinete de crisis" y "Ana Botín, nacida para triunfar".

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