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La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia frena la deslealtad de los bancos

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha impuesto una histórica sanción a cuatro bancos por concertar ofertas distintas a las pactadas. La maniobra encarecía los préstamos y suponía una traba en la inversión y el empleo. 

Un aspecto relevante de la actual situación de la economía española está siendo el comportamiento muy proactivo de los organismos reguladores. Primero, del Banco de España, con sus circulares de control sectorial del crédito, y cuya pasividad ante la evolución de la concesión masiva de préstamos al sector inmobiliario durante los años 2006-2011 nos hundió más en la gran recesión. También la inoperancia pasada de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Muestra del nuevo entorno es la reciente multa del Instituto de Contabilidad y Auditoría, ICAC, a PricewaterhouseCoopers, PwC, por tres “infracciones muy graves continuadas” relacionadas con los trabajos de auditoría de las cuentas de AENA. Pero más significativa es la multa histórica de 91 millones de euros que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, la CNMC, acaba de imponer también a cuatro importantes bancos por el negocio de los derivados. Estos no son iguales a los que se comercializaron en Estados Unidos y que en gran parte contribuyeron a la pasada crisis financiera, visualizada en la quiebra de Lehman Brothers. Entonces estaban conformados mayoritariamente por “hipotecas ninja” (no incomes, no job, no assets) concedidas a personas que se sabía que acabarían impagando.

En nuestro caso, la CNMC acusa a una parte del sector bancario de haberse concertado para ofrecer swaps en condiciones distintas a las pactadas con los clientes; unos contratos de permuta financiera en los que las partes se comprometen a intercambiar una cantidad de dinero a fecha posterior, referenciada a cierto tipo de interés. Así, intentan cubrirse ante posibles subidas de tipos, que obviamente parecen esperar que se produzcan a la luz de tal negocio: “por concertarse para ofrecer derivados de tipos de interés en condiciones distintas de las pactadas con los clientes”, a pesar de que especificaban que se contratarían “en condiciones de mercado”. Los multados son Caixa Bank, Santander, BBVA y Sabadell, con 31,8, 23,9, 19,8 y 15,5 millones de euros, respectivamente.

Aunque la sanción puede ser recurrida, la CNMC advierte a las cuatro entidades que se abstengan en el futuro de conductas similares, tras concluir que, antes de realizar la oferta al cliente, los bancos se conjuntaban para fijar unas condiciones alejadas de las que se habían comprometido a proporcionar, queriendo dar la imagen de que cada uno de los bancos estaba consultando las “condiciones de mercado”. Este tipo de derivados eran utilizados como instrumentos de coberturas de riesgo de tipo de interés vinculado a créditos sindicados para la financiación de proyectos, conocidos como project finance. Así, cuanto mayor es el precio del “derivado” para cubrirse de una alteración de tipos de interés, más costoso y difícil resulta para el empresario financiar su proyecto.

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Tal comportamiento, acreditado por la CNMC, supone una infracción del artículo 101 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, además de “muy grave” por el artículo 1 de nuestra Ley 15/2007. Los hechos se investigaron a raíz de una denuncia presentada por Vapat, compañía dedicada al desarrollo, promoción, construcción y explotación de parques e infraestructuras vinculadas a la energía eólica.

Mediante audiciones de los bancos, se evidenció que las entidades sancionadas acordaban pasar al cliente cotizaciones al alza, argumentando que de esa forma se intentaba maximizar lo que pudieran ganar, acordando que se trasladaría al resto de entidades la reacción del cliente. Así, se investigaron los casos de más de veinte empresas, correspondientes a más de cuarenta operaciones de derivados asociados a créditos sindicados contratados entre 2006 y 2016 para la financiación de proyectos.

Llama la atención ese comportamiento tan anticompetitivo y desleal por la parte bancaria cuando durante la pasada crisis financiera los bancos españoles se mantuvieron al margen del negocio de los punibles “derivados” norteamericanos. Sabemos que en el actual contexto económico de bajos tipos de interés, alto volumen de impagados, morosidad, sobredimensionamiento de red, inversiones en digitalización y escasos proyectos rentables, la banca no atraviesa su mejor momento. Pero ello no es en absoluto excusa para la realización de prácticas como las detectadas por la CNMC. Y el hecho se agrava en la medida en que al encarecer los préstamos para los proyectos empresariales se repercute negativamente en la formación bruta de capital fijo e inversión productiva en España, afectando también a la consiguiente creación de empleo.

Imagen de portada: Salón de actos de la sede madrileña de la CNMC | cmnc.es
Escrito por

Catedrático de Economía Aplicada. Grupo de Investigación MAPFRE-CEU San Pablo. Miembro del Consejo Editorial de El Economista y UNISCI Journal.

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