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Yellen no ha sido una buena banquera central y Powell pagará las consecuencias en la Fed

Jerome Powell se sitúa al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos después de una gestión demasiado prudente de Janet Yellen. Los estímulos monetarios han generado distorsiones económicas que acabarán por aparecer.

Janet Yellen pasará a la historia como la primera mujer que presidió la todopoderosa Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), pero también como una de las impulsoras de la burbuja de activos que se ha ido gestando a lo largo de estos últimos años gracias a la laxa política monetaria de la banca central. Son muchos los que se han apresurado a aplaudir y alabar su mandato, tras cuatro años al frente de la entidad, ya que deja el cargo con la economía estadounidense creciendo a un ritmo del 3% anual, con una tasa de paro del 4%, la más baja desde el año 2000, un sistema financiero más sólido, una inflación baja y la Bolsa en niveles récord. Sin embargo, el balance de un banquero central no se puede medir a través de estos indicadores, sino en base a las consecuencias que se derivan de su política monetaria a medio y largo plazo. No en vano, por esta regla de tres, también Alan Greenspan debería ser aupado a los altares, a pesar de que bajo su presidencia se gestó la mayor burbuja crediticia del último siglo, con las nefastas consecuencias ya sabidas.

El primer gran error radica en atribuir a los bancos centrales y, más concretamente a la Fed, la solución a la crisis cuando, en realidad, son sus principales causantes. No, Estados Unidos no crece y crea empleo desde 2010 gracias a los famosos estímulos monetarios de tipos cero y masivas compras de deuda, sino a pesar de ellos. La recuperación estadounidense se sustentó sobre el brusco y rápido ajuste que sufrió el precio de la vivienda, liquidando así las malas inversiones acumuladas durante la época del boom, y sobre la elevada productividad y flexibilidad de su potente sector privado.

El problema, sin embargo, es que la Fed, al igual que otros grandes bancos centrales, lleva una década aplicando una política monetaria inédita hasta la fecha, con tipos de interés en mínimos históricos y adquisición de todo tipo de activos -tanto deuda pública como privada-, cuyo mantenimiento está generando nuevas distorsiones que, tarde o temprano, saldrán a la luz. Desde que asumió el cargo, en febrero de 2014, Yellen comenzó a replegar, poco a poco, los ingentes estímulos adoptados por su predecesor, Ben Bernanke, subiendo el tipo de interés oficial desde el 0% al 1,5% actual y reduciendo de forma gradual el balance de la Fed tras años comprando activos. Su extrema prudencia a la hora de retirar estas medidas extraordinarias ha sido elogiada por políticos y analistas, pero, por el contrario, ha sido su principal error. Hace ya tiempo que la Fed debería haber completado el proceso de normalización monetaria, pero aún está lejos de concluir.

Los inversores se temen los cambios

Su sucesor al frente de la Fed, Jerome Powell, será ahora el encargado, en teoría, de culminar esta tarea, pero el regalo envenenado que le ha dejado Yellen, en forma de burbuja y sobrevaloración de activos, le podría acarrear más de una sorpresa desagradable. Aunque se prevé que apruebe otras tres subidas de tipos a lo largo de 2018, todavía está por ver el ritmo e intensidad de dichos aumentos, así como su efecto en los mercados. La elección de Jerome Powell es, en gran medida, una apuesta por la continuidad en la política monetaria, es decir, por el gradualismo desempeñado por Yellen, y por una mayor flexibilidad en materia de regulación financiera, en línea con lo que defiende Donald Trump, pero deberá lidiar con un mercado que, tras largos años de estímulos, es adicto al dinero gratis, lo cual, muy posiblemente, se traducirá en mayor volatilidad.

Valga como ejemplo lo que ha sucedido en las Bolsas en los últimos días. El miedo a un repunte inflacionista en Estados Unidos y la consiguiente aceleración de los tipos de interés ha provocado fuertes caídas bursátiles a nivel global.

El problema aquí es triple. En primer lugar, el tipo de interés real en Estados Unidos -descontando la inflación- lleva años en negativo, lo cual, además de constituir un anomalía, resulta muy peligroso, puesto que genera el caldo de cultivo idóneo para cometer errores de inversión y valoración en masa, propiciando así el surgimiento de nuevas burbujas.

Jerome Powell

Fuente: Mike “Mish” Shedlock

Prueba de ello es que la Bolsa norteamericana está muy cara, en líneas generales. Esto no significa que no existan buenas oportunidades de inversión en ciertas empresas o sectores, pero sí es síntoma de un sobrecalentamiento que, de una u otra forma, tenderá a ser corregido. Si se compara la valoración actual del S&P (línea azul) con su tendencia histórica (línea roja) se observa una clara sobrevaloración, ya que se sitúa un 123% por encima de su media a largo plazo, el mayor nivel desde el estallido de la burbuja puntocom en el año 2000. La combinación de Bolsa cara y subida de tipos hace prever un escenario de mayor incertidumbre y volatilidad.

Jerome PowellY a todo ello se le suma el elevado nivel de deuda que existe actualmente. A pesar de la crisis, la deuda global, incluyendo empresas, familias y gobiernos, ronda el 325% del PIB mundial, minando así la solvencia de multitud de Estados y compañías, especialmente en países emergentes, en caso de que el dinero barato deje de fluir con tanta facilidad. Además, en el caso concreto de Estados Unidos, la deuda corporativa se mantiene en niveles récord, mientras que el peso de las empresas zombi -cotizadas cuyo gasto en intereses es superior a los beneficios brutos- en las principales economías desarrolladas supera el 10%, un máximo histórico. “Estas empresas son especialmente susceptibles a mayores tasas de interés”, tal y como explican desde UFM Market Trends.

Jerome PowellEn definitiva, Jerome Powell deberá lidiar con un mercado sobrevalorado, fuertemente apalancado y adicto al dinero gratis tras la laxa política monetaria que mantuvieron tanto Bernanke como Yellen durante sus presidencias. La gran duda es: ¿será Jerome Powell diferente?

Imagen de portada: El nuevo presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell | federalreserve.gov
Escrito por

Periodista. Redactor jefe de Economía de Libertad Digital y Libre Mercado. Miembro del Instituto Juan de Mariana. Máster en Periodismo por la USP CEU-El Mundo.

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