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Los independentistas nos roban . Una solución clara al golpe catalán evitará daño económico

La inestabilidad política derivada del órdago independentista en Cataluña puede tener graves consecuencias para la economía de la región y la del resto del país. La solución al conflicto pasa por garantizar la igualdad entre los españoles. 

Una de las muchas singularidades que caracterizan al pueblo español es que no suele votar mirando al bolsillo. No es que no castigue al gobernante de turno si pintan bastos en la economía, que sí lo hace, que se lo digan a Zapatero, pero, tal vez porque de cultura económica andamos escasos, suele echarse en brazos del primero que ofrece duros a pesetas. De ese timo, y mira que lo hemos padecido veces, no salimos escarmentados. inestabilidad política

Fin del superávit fiscal catalán . La DUI deja una sociedad pobre, ruralizada y con alto paro

La última prueba del nueve que confirma esa teoría la tenemos en Cataluña. En las últimas elecciones, los ciudadanos confiaron ciegamente su destino a un grupo de chiquilicuatres que prometía riquezas sin fin con solo avanzar hacia la independencia. Unos porque de corazón la desean, aunque tengan que alimentarse de tubérculos durante años. Otros porque pensaron que, a fuerza de amagar sus gobernantes, conseguirían arrancar más y más privilegios a ese Madrid al que piden y detestan al tiempo, de los que recibirían al menos una pedrea. Entre ellos, algunas de esas empresas que han consentido o incluso financiado al independentismo y que, cuando han venido mal dadas, tras varias sesiones de alboroto en las bolsas, han salido corriendo. Y otros más, tal vez los menos, porque creyeron de verdad en su promesa, porque bien adoctrinados y cortos de miras hicieron suyo el argumento de la Generalitat, el de la “España nos roba” que inventó Mas Colell para justificar los recortes en los hospitales que le permitían seguir pagando canales en TV3 y embajadas por el mundo.

Miren por donde, va a ser al revés. No es que España nos robe, es que son los independentistas los que roban a los españoles. Y por extenso que sea su patrimonio, no tendrán suficiente para pagar el desfalco. Han pasado ya más de dos meses desde el tristemente célebre pleno del 6 de septiembre en el Parlamento autonómico que conculcó la Constitución y el Estatuto para convocar un referéndum ilegal y ya tenemos sobre la mesa los primeros cálculos del impacto que puede provocar en la economía. El consumo en Cataluña está congelado, se ha dejado ya sentir con toda su crudeza en el mercado laboral, como demuestran las cifras de paro de octubre, la matriculación de vehículos ha descendido bruscamente. De momento es soportable, todo indica que se están aplazando decisiones de consumo e inversión hasta que escampe. Pero… ¿y si la incertidumbre se mantiene?

Una inestabilidad política que afecta a la economía

El Banco de España es el que dibuja el escenario más sombrío. Si la inestabilidad política continúa, la comunidad autónoma entrará bruscamente en recesión. El agujero en el conjunto de España no sería despreciable, puesto que Cataluña representa el 18% de su PIB. El Ministerio de Economía calcula que restará medio punto al crecimiento del próximo ejercicio, unos 6.000 millones de euros. Y el Servicio de Estudios de BBVA estima que, en el peor de los casos, puede llegar a superar el uno por ciento. ¿Cuál es el peor de los casos? No, no es la consumación de la trifulca social, de la violencia en las calles con la que amenazaron los chicos de la gasolina, los de la CUP. Hasta en esto nos mintieron, afortunadamente. El peor de los casos es que la desobediencia, la rebelión abierta al orden constitucional se mantenga o intensifique más allá del mes de diciembre. Y puede hacerlo.

La independencia emocional . Un conflicto político de la sociedad de la Posmodernidad

Las calles de Barcelona están más vacías, en las terrazas de Las Ramblas o la Barceloneta comen y cenan menos, muchos menos viandantes de los que acostumbran, en las calles de la ciudad se respira una suerte de calma tensa, un silencio espeso. Pero a pesar de que todas las señales de alarma siguen encendidas, las encuestas indican que los independentistas pueden volver a ganar las elecciones. ¿Y entonces qué haremos?  S0lo hay una opción: mantener el orden constitucional. Venza quien venza en los próximos comicios. Porque garantiza la igualdad de todos los españoles y porque es también la única garantía de riqueza y prosperidad. Ha tenido que ser un alemán el que nos lo recuerde: “Una solución clara basada en la Constitución y el Estado de derecho ayudará a limitar las consecuencias económicas”, dice el próximo ministro de Finanzas de Merkel. ¿Entrará su consejo en las papeletas electorales? Sospecho que a algunos les costará entender la lección. Pagaremos el resto de sufridos españoles.

Escrito por

Periodista. Coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid, colabora con EsRadio, El Economista y es profesora de la Escuela de Marketing ESIC. Autora del libro "Gabinete de crisis".

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