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La industria de la automoción frente al procés . Solidez general, dudas en Martorell

El sector de la automoción goza de buena salud en España. Una industria que ha creado empleo incluso durante la crisis económica y que ahora podría verse afectado por la deriva secesionista en Cataluña. 

Vigo, Zaragoza, Santander, Valencia, Palencia, Navarra, Valladolid, Vitoria, constituyen los centros operativos de la industria española de la automoción, junto con Martorell. Ahora todos sus responsables están atentos a la evolución de la revuelta golpista protagonizada por Carles Puigdemont y  Oriol Junqueras.

Por otra parte, la Agenda Sectorial de la Industria de la Automoción, presentada en 2017, es un importante y reciente estudio elaborado por la Asociación Española de Fabricantes de Vehículos y Camiones (ANFAC), la Asociación Española de Fabricantes de Equipos y Componentes para Automoción (SERNAUTO) y KPMG, con la colaboración del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Sin embargo, dicha Agenda no ha llegado a tener en cuenta el alcance perturbador que para la reestructuración del sector puede tener el proceso que tiene fuera de la ley al Govern de la Generalitat.

Y es que la automoción es un sector estratégico de la economía española y se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la industria en nuestro país. España ocupa el segundo puesto en producción de vehículos en Europa y el octavo a nivel mundial. Es el primer productor europeo de vehículos industriales. En torno al 85% de la producción se exporta a más de 130 países y, además, tiene fuerte efecto de arrastre; desde los fabricantes de vehículos y componentes, hasta el transporte, empresas subsidiarias, la comercialización o el sector financiero, entre otros. Representa, así, un 10% del valor añadido bruto de la industria manufacturera.

España es actualmente el tercer país más competitivo del entorno europeo y ocupa la segunda posición en tres de los cinco factores analizados por el estudio: “fortaleza innovadora”, “capital humano” y “capacidad exterior”. Alemania ocupa el primer puesto del ranking, siendo el mejor posicionado en las tres áreas mencionadas. En segunda posición se encuentra el Reino Unido, que alcanza esta posición debido al entorno industrial, aunque, al analizar datos estadísticos de 2015, no contempla el nuevo entorno creado por el brexit, lo que con seguridad le acabará afectando en el futuro inmediato, siempre en función de las negociaciones. En cuarta posición, compitiendo muy de cerca con España, se encuentra la República Checa, que ocupa el primer puesto en competitividad de los “factores productivos”. La mitad baja del ranking está compuesta por Polonia, seguido de Hungría, Francia y finalmente Italia.

Y es que la industria española de automoción ha venido realizando un extraordinario esfuerzo en un período de transición difícil, y ha sabido reposicionarse y recuperar la senda del crecimiento. La asignación de nuevos modelos, junto con la recuperación del mercado, ha provocado un impulso de la facturación de fabricantes de vehículos estimada en 53.700 millones de euros en 2016. Asimismo, el dinamismo competitivo de las empresas del sector español de fabricantes de componentes ha hecho que la facturación del mismo se sitúe, en 2016, en la cifra récord de los 34.000 millones de euros.

La automoción ha vivido una de las mejores recuperaciones en el empleo de toda la industria española. Este éxito es fruto de la visión de conjunto que ha hecho posible crear más de 38.000 puestos directos de trabajo durante la crisis por parte de fabricantes de vehículos y fabricantes de componentes, fruto de mantener la flexibilidad y productividad sin mermar el coste laboral. También ha sido determinante la decisión estratégica de adelantarse a los tiempos e invertir en áreas clave para la competitividad, como son la innovación y la digitalización hacia la industria 4.0. La industria de automoción es uno de los principales motores de la actividad de I+D+i en Europa. En España, es uno de los sectores que más invierte en I+D+i. Concretamente, en 2016, el sector de equipos y componentes para automoción invirtió en estas áreas el 4% de su facturación, que supone el triple que la media industrial.

En 2016, se produjeron en España más de 2,8 millones de vehículos, con un crecimiento del 5,6%, prácticamente el doble que la media europea (del 3%). Esta industria ha presentado una recuperación más acelerada que la del resto de productores europeos, gracias al aumento de la eficiencia en las plantas, la intensificación de la productividad -de la que somos líderes en Europa- y a una vocación exterior que no solo se basa en las exportaciones sino en la localización de plantas en los principales centros de producción del mundo. Es por ello que el sector de automoción es el que más contribuye a la balanza comercial de España. Con más de 2,4 millones de vehículos exportados, donde los países terceros representan el 20%. Por su parte, en torno al 60% de la facturación del sector de fabricantes de componentes proviene de exportaciones a más de 170 países.

Un sólido tejido industrial que puede quedar dañado

Nuestro país es sede de 17 plantas de fabricantes de vehículos a escala mundial, en las cuales se producen 43 modelos, de los que 20 son en exclusiva mundial, a los que habrá que sumar los que se incorporarán en los próximos años. El sector de fabricantes español es uno de los más diversificados de Europa, otorgándole una fortaleza inherente por su diversidad y diferencial respecto a otros grandes países productores. Asimismo, el potente sector español de fabricantes de equipos y componentes para automoción contribuye a la creación de un sólido tejido empresarial y que España sea reconocida internacionalmente como un país ligado al automóvil. En torno a un millar de empresas pertenecientes a más de 700 grupos empresariales están instaladas en España, garantizando el servicio y suministro de las plantas de fabricación. Es más, el sector cuenta con 36 empresas que forman parte del Top 500 Automotive Global Suppliers, de las que seis son de capital español. Esto contribuye a vertebrar, a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, la actividad industrial, fijando población y creando un tejido empresarial industrial y de servicios en torno a los principales centros de producción.

Sin embargo, el ambiente enrarecido y anticonstitucional creado por el prusés amenaza a una parte de ese tejido empresarial. Concretamente, al de Barcelona, que lidera la producción junto a Vigo. Son las producciones de Seat-Audi y Nissan las que pueden verse afectadas. Primero, porque su sede central podría ser trasladada a Madrid. O quizás a Santander. Y es que en Santander tienen también su fabricación Nissan y Mercedes Benz, aunque este se fabrica también en Vitoria, lo mismo que Volkswagen en Navarra.

Las producciones de Barcelona pueden verse afectadas tanto por la reducción en el número de unidades producidas como incluso por desplazamiento de plantas y marcas.

Imagen de portada: Trabajador de la planta de Seat en Martorell ataviado con un un exoesqueleto del programa de innovación | Seat.
Escrito por

Catedrático de Economía Aplicada en USP CEU. Colaborador en La Linterna de COPE, ABC, La Razón, El Economista y Expansión.

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