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El daño económico y humano de los incendios provocados . Los autores merecen penar años

Los incendios provocados que han calcinado bosques de Galicia, Asturias y León suponen un elevado coste económico para el Estado. Hasta 6.000 euros por hectárea, sin contar el lucro cesante de las empresas o el oxígeno que no se producirá. Una gestión forestal correcta y un uso eficiente de los recursos sería la mejor prevención.

Tres vidas y miles de hectáreas calcinadas. Es el altísimo coste de los cientos de incendios intencionados que en los últimos días se han propagado por Galicia y Asturias y que han afectado también al norte de la provincia de León. Los presuntos autores, si es que dan con ellos, que no suele ser fácil, podrían penar durante años en la cárcel para purgar sus actos. Pero con ello no llegarán a compensar el efecto de la destrucción que han provocado. Los daños personales son, sin duda, los más graves, porque un ser humano no tiene precio, es irrecuperable. Y el coste material y el impacto sobre la naturaleza, aunque pueda llegar a revertirse, es elevadísimo.

Solo en Galicia, además de los vecinos, 350 brigadas y 500 militares han luchado contra el fuego. Hasta 5.000 personas, a las que hay que sumar 220 motobombas y 20 medios aéreos. Oficialmente, no hay un cálculo del coste que supone apagar un incendio. Las comunidades autónomas, que son las que tienen encomendada la tarea, ofrecen escasa información y en el Portal de Transparencia del Gobierno, el último informe, que tampoco cuantifica el coste económico, es del año 2015. Un estudio de la Universidad de Córdoba, firmado por el profesor Francisco Rodríguez Silva, estima que el precio medio por extinguir las llamas oscila entre los 15 y 28 euros por hectárea. Si cada año se queman en España unas 117.000, la cifra ronda los tres millones de euros cada ejercicio.

Pero no podemos quedarnos ahí. Para hacernos una idea del coste global de un incendio, habría que calcular el impacto económico de la reforestación. La Xunta de Galicia lo ha elevado a más de 3.000 euros por hectárea. Solo en los bosques de Vilamariaior y Vilardevós, donde se quemaron el pasado verano unas 700 hectáreas, gastará 2.400.000 euros. El baremo internacional fija el coste real en 6.000 euros por hectárea, puesto que incluye también la pérdida de la flora y la fauna y el lucro cesante, lo que dejan de ganar en la zona quemada empresas como las madereras o las que se dedican a la avicultura. Y un intangible imposible de medir: el oxígeno. Un solo árbol aporta nueve kilogramos al año a la atmósfera, al tiempo que reduce seis kilogramos de dióxido de carbono.

Haciendo cuentas, cada año podrían arder, pasto de las llamas, más de 700 millones de euros del presupuesto público, si sumamos lo que cuesta extinguir un incendio y reforestar la zona arrasada. Se emplea el condicional, “podrían”, porque en lo que toca a los grandes incendios, en los que interviene el Ministerio de Agricultura, el terreno recuperado no ha llegado al 20% en la última década. El resto es una riqueza natural y material que puede haberse perdido para siempre a manos de la erosión. De poco vale llorar cuando pueden extraerse lecciones. El Colegio de Ingenieros de Montes asegura que las zonas bien gestionadas, como las de eucalipto en los montes de la provincia de Lugo, registran menos incendios. Cuanto más alta es la rentabilidad de un suelo, menor suele ser la tentación para el incendiario. Seguro que no es casual. Los ingenieros de montes confirman que, al margen de incendiarios o pirómanos, al margen de condiciones climatológicas adversas, una gestión forestal incorrecta o insuficiente multiplica el riesgo de combustibilidad.

Es a esa tarea a la que deberían dedicar esfuerzos los gestores públicos, en vez de lamentarse por alguna suerte contraria o, lo que es peor, de intentar resucitar con ánimo torticero un Nunca Mais, un espíritu del Prestige con el que se busca arañar votos y desgastar al gobierno de turno. ¿Empleamos adecuadamente los recursos de los que disponemos para evitar el fuego? ¿Cuánto ahorraríamos en extinción si gastáramos más o de un modo más eficiente en prevención? Siempre será más barato.

Imagen de portada: El coche donde fallecieron dos mujeres, víctimas del fuego, en la zona de Chandebrito, en Nigrán (Pontevedra) | facebook.com/GuardiaCivil.es
Escrito por

Periodista. Coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid, colabora con EsRadio, El Economista y es profesora de la Escuela de Marketing ESIC. Autora del libro "Gabinete de crisis".

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