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España disfruta de una primavera económica, pero sin reformas pueden volver las tormentas

El entorno permite observar la economía de España en perspectiva y comprobar cómo disfruta de un periodo positivo que ha favorecido la recuperación. Esta “primavera” no debe frenar las reformas que eviten daños cuando lleguen las “tormentas”.

A las preocupaciones que forzosamente surgen en la vida española a causa de problemas como el derivado de Cataluña, conviene añadir, desde el punto de vista nacional, si el actual ciclo económico, a pesar de otras concretas preocupaciones, debe alegrarnos o no. Y esto también al margen de incógnitas, como la de si vamos a poder formular los Presupuestos del Estado para 2019, o el impacto que pueden originar en la Unión Europea tanto el brexit como la política de Donald Trump y, desde ese ámbito comunitario, lo que le puede suceder a España. Pero dejando todo ello aparte, es bueno tener en cuenta el panorama actual de la economía por lo que se refiere a España.

Presupuestos en el aire . Tras el aval de Cs, el PNV se obstina en exigir la suspensión del 155

Un primer dato que, evidentemente, nos favorece es el del mantenimiento del precio del petróleo por debajo de los 70 dólares barril, sin los encarecimientos del pasado y sin perturbaciones por caídas de precios en los exportadores. No se puede olvidar que también España, por sus exportaciones y, sencillamente, al estar en el conjunto general de la economía mundial, no puede dejar de señalar que le conviene que continúe la buena marcha que por ahora tienen las magnitudes económicas en los Estados Unidos y, por supuesto, en la Unión Europea. Se debe recordar que nuestro país depende en gran medida del mantenimiento de sus exportaciones. En ambos lugares, las noticias favorables son clarísimas, dejando aparte las que se podrían calificar de preocupaciones surgidas ante consecuencias derivables de decisiones políticas actuales. Pero, por ahora, datos como el del crecimiento actual en lo que llevamos de 2018 sobre el PIB y otros aspectos de la economía evidentemente dejan claro que el impulso que puede llegar a nuestra economía desde el exterior va a ser muy importante; y a España, a poco que contemplemos la realidad actual de sus inversiones en el exterior, mucho le interesa lo que sucede en los países hermanos de América. En ellos, la mayoría experimenta, hacia 2018, panoramas favorables.

No se deben dejar tampoco a un lado los impactos derivados para España de novedades generadas en Rusia. Recordemos lo que impulsó a nuestra economía, en un momento clave del inmediato pasado: una fuerte exportación española de trigo hacia los puertos rusos del Mar Negro. Y ahora lo que puede ayudarnos es, por el impacto que tiene en España el gas natural y, concretamente, la venta del ruso, el que sus perspectivas señalan que casi forzosamente va a tener lugar una caída en su precio.

Pero nuestra inserción en la eurozona nos favorece. Se muestra con el dato de que las exportaciones españolas tienen perspectivas favorables ante 2018 en esa región, pero el núcleo básico para nosotros es el conjunto constituido por Francia, Alemania y, también Portugal, hacia el que dirigimos nuestras exportaciones, el cual proporciona una alegría porque está creciendo del orden del 2,5%, e incluso para el Reino Unido e Italia supera ya el crecimiento algo más del 1,5%. Y esto sucede igualmente si lo que comprobamos son datos de Eurostat sobre el crecimiento de Francia, Italia, España y Portugal, en donde la curva de Phillips, a partir de 2014 -o sea, en España a partir del Gobierno Rajoy- nos evidencia que existe una disminución del desempleo que va acompañada de un ligero incremento de la inflación.

Y a España mucho le interesa conocer la coyuntura de Portugal. En ese sentido, considero impagables las aportaciones que sobre la evolución coyuntural del otro país ibérico se publican por Caixabank Research en su Informe Mensual. En el de marzo de 2018 se señala una previsión para la economía inmediata de Portugal de “un crecimiento del 2,4% del PIB en 2018 y del 2,3% en 2019, registros que incorporan una revisión al alza del 2,1% que se solía esperar para ambos años”. Estas previsiones se debían, por un lado, a factores externos al mundo portugués, pero también a factores internos, que asimismo no dejan de impulsar a nuestra economía.

Es primavera, pero no sabemos por cuánto tiempo

Entre esos factores internos se encuentra el impacto de la fábrica portuguesa de Volkswagen, que ha pasado a tener un impacto grande en las exportaciones, pero además se contempla un incremento notable en el turismo. Simultáneamente, se observa un crecimiento en el consumo y también la prima de riesgo de Portugal desciende y, aunque aumenta el gasto público, ello parece que ocurre sin alterar esencialmente su porcentaje respecto al PIB; en diciembre de 2017, se situó ese dato en torno al 126%.

El conjunto de todo esto prueba que la economía española, en estos momentos, se encuentra en una clara primavera. Pero como sucede con la climatología, en la economía no hay seguridad. Y, en España, una conmoción política con aparición de medidas heterodoxas, como por ejemplo, si se bloquea el Presupuesto de 2019, o si se aceptan fuertes incrementos del gasto, o cuándo se consiguiese la cristalización de rigideces laborales, puede ello significar lo mismo que en el clima supone la aparición súbita de la llegada de una fuerte corriente de aire frío procedente del Ártico.

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Escrito por

Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

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