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Los 5 grandes errores de los presupuestos de Sánchez para 2019

Los presupuestos de Sánchez para 2019 son el reflejo de una política irresponsable que, lejos de ajustarse a las necesidades de la España actual, peca de optimismo y busca votos para garantizar la continuidad en el poder.

El Gobierno acaba de presentar su proyecto de presupuestos generales del Estado (PGE) para 2019 y, con independencia de que salgan o no adelante, dado que precisan del visto bueno de Podemos y de los grupos nacionalistas para su aprobación, estas cuentas públicas son, de lejos, las más nocivas y peligrosas para la estabilidad económica de España desde el costoso rescate de las cajas de ahorro o el fracasado Plan E que puso en marcha José Luis Rodríguez Zapatero.

El problema del citado texto es que se sustenta sobre cinco graves errores que, sumados uno a uno, amenazan con revertir buena parte de los frutos cosechados durante la recuperación que ha tenido lugar en los últimos años, tanto a nivel económico como presupuestario.

1. Previsiones de crecimiento poco prudentes

El primer gran fallo de los presupuestos de Sánchez es que se han elaborado en base a unas previsiones macroeconómicas excesivamente optimistas, a la vista de la elevada tensión e incertidumbre que experimenta la coyuntura internacional. Esta estimación es clave, ya que la evolución económica determinará, en gran medida, la recaudación de los ingresos y, por tanto, el cumplimiento o no de los objetivos marcados.

El Ejecutivo calcula ahora que España crecerá un 2,2% en 2019, frente al 2,6% que calcula para 2018. Si la economía nacional, finalmente, se desaceleró cuatro décimas el pasado año (el PIB avanzó un 3% en 2017), resulta, como mínimo, osado afirmar que volverá a perder otras cuatro décimas este año en un contexto de menor crecimiento a nivel global y, sobre todo, europeo. Una ligera desviación en esta cifra se traducirá en menos recaudación y, muy posiblemente, en más gasto del previsto inicialmente. En este caso, siempre es mejor pecar de prudente, pero el PSOE prefiere vender optimismo de cara a la opinión pública, tal y como en su día también hacía Zapatero.

2. El gasto público aumenta a niveles récord

La falta de prudencia a nivel macro no sería muy relevante si el gasto creciera de forma más o menos moderada, pero la cuestión es que los presupuestos de Sánchez contienen el mayor incremento de gasto desde 2012-2013, cuando se procedió al rescate público de las cajas de ahorros, tan solo equiparable a los años en los que Zapatero tiró de chequera de forma arbitraria e irresponsable para tratar de combatir la recesión en 2009 y 2010, con sus ya famosos Planes E. En concreto, los presupuestos de Sánchez estiman un gasto consolidado de 472.660 millones de euros en 2019, casi 23.000 millones más que en 2018, tras crecer un 5,1% interanual.

presupuestos de sanchez

FUENTE: Ministerio de Hacienda

3. Recaudación fiscal inflada

Por si fuera poco, los ingresos también están inflados. El proyecto estima una recaudación consolidada de 324.713 millones de euros (+7,9%), casi 24.000 millones extra con respecto a los PGE de 2018. Esto es casi cinco veces más que el aumento medio de recaudación tributaria registrado desde 1995 en términos nominales (algo más de 5.000 millones de euros al año) y casi el doble en términos porcentuales (aumento interanual medio del 4,8%).

La trampa aquí consiste en imputar trece meses de recaudación de IVA, en lugar de doce, lo cual permitiría contabilizar 5.000 millones adicionales, al tiempo que se exageran en más de 2.000 millones los ingresos procedentes de las nuevas subidas tributarias (diésel, tasa Google, transacciones financieras, Sociedades, Patrimonio, IRPF…) y se fía el resto a una situación económica que se antoja demasiado optimista.

presupuestos de sanchez

FUENTE: Ministerio de Hacienda

4. Incumplimiento del déficit 

Y puesto que el Gobierno quiere disparar el gasto sobre la base de unos ingresos más que inciertos, el resultado será un flagrante incumplimiento del objetivo de déficit que marca la ley (1,3% en 2019). De hecho, el anterior Gobierno de Mariano Rajoy se había comprometido con la UE a reducir el agujero fiscal del 3,1% registrado en 2017 al 2,2% en 2018, pero Sánchez ha optado por elevar dicho umbral al 2,7% del PIB. Si el déficit solo ha bajado cuatro décimas en 2018 con la economía creciendo a un ritmo del 2,6%, resulta irrisorio pensar que caerá en 1,4 puntos en un contexto de mayor desaceleración y, por si fuera poco, en pleno año electoral.

5. Más deuda pública

Y más déficit se traducirá, de una u otra forma, en más deuda pública. Una pésima noticia si se tiene en cuenta que el endeudamiento del Estado roza el 100% del PIB, lo cual apenas deja margen de maniobra en caso de que vuelvan a surgir turbulencias financieras en el horizonte.

En definitiva, los presupuestos de Sánchez constituyen la campaña electoral más cara de la historia, ya que incluyen 24.000 millones de euros extra de gasto y fuertes subidas fiscales con el único fin de comprar votos (subida de pensiones y sueldos públicos) y apoyos políticos (más inversión en Cataluña) para garantizarse la continuidad en el poder hasta 2020.

Imagen de portada: De izquierda a derecha, la secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos, María José Gualda; la ministra de Hacienda, María Jesús Montero; la subsecretaria de Hacienda, Pilar Paneque; y la secretaria de Estado de Hacienda, Inés Bardón, durante la entrega del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado en el Congreso de los Diputados | congreso.es

 

Escrito por

Periodista. Redactor jefe de Economía de Libertad Digital y Libre Mercado. Miembro del Instituto Juan de Mariana. Máster en Periodismo por la USP CEU-El Mundo.

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