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España cumple con el déficit . Somos más ricos, pero nos falta formación tecnológica

Rajoy ha logrado enderezar el rumbo de la economía y las cifras así lo corroboran. Los riesgos son el déficit comercial, que vuelve a subir, y la política, el principal factor de inestabilidad. España es más rica, pero no todos los ciudadanos se han “reciclado”.

Somos más ricos que nunca. El PIB (Producto Interior Bruto) per cápita o por persona en España roza los 25.000 euros. Es un 3% más elevado que el de 2008, el más alto hasta ahora de nuestra historia. Un nivel de prosperidad que avalan las cifras, pero que no parece sentirse en la sociedad. La hipótesis más plausible para explicar esa paradoja es que las medias inducen a error. La riqueza ha crecido, pero no necesariamente se distribuye de forma homogénea. No todos los sectores o empresas han recuperado los niveles de actividad previos al estallido de la burbuja ni todos los trabajadores han alcanzado el poder adquisitivo que tenían entonces. Ni siquiera hemos rebajado la tasa de paro a la cota del año 2007. Tampoco, afortunadamente en este caso, el patrón de crecimiento es el de entonces.

La economía ha cambiado y, si hace una década se pagaban salarios envidiables en la construcción, ahora las oportunidades afloran en la industria tecnológica. Los expertos calculan que en torno a dos millones de puestos de trabajo quedan vacantes porque no existen en nuestro país profesionales con la cualificación necesaria para desarrollar esas labores. España es más rica, pero no todos los españoles nos hemos “reciclado” para aprovechar esa eventualidad. Ese sería otro argumento que nos ayudaría a entender esa percepción que dibujan encuestas como la del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), en la que la mayoría de los consultados apunta que la economía va bien, en el mejor de los casos, o regular. Lo curioso es que casi todos ellos se muestran ligeramente optimistas con su situación económica personal. Otra gran paradoja.

España cumple el objetivo de déficit

El clima político podría explicar esa distorsión. Y la comunicación. Si en 2010 o 2011 era la prima de riesgo la que nos sobresaltaba en periódicos, radios o televisiones, ahora es la crisis catalana la que llena horas y horas de telediarios. Las buenas nuevas de la economía quedan relegadas, en el mejor de los casos, a los minutos de cola. A pesar de que son realmente buenas. Tras muchos años de esfuerzo, tras registrar un déficit superior al 11% en 2009, por fin en 2017 se ha cumplido el objetivo. Aún nos mantenemos bajo la vigilancia de Bruselas, porque superamos por siete décimas el límite del 3%, pero cumplimos nuestro compromiso. Y eso hay que apuntarlo en el haber de todos los españoles, pero también en el del Gobierno. Pueden ser discutibles las decisiones que se han tomado, puede argumentarse también que se podría haber hecho mucho más, pero lo cierto es que Mariano Rajoy ha logrado enderezar el rumbo a la economía.

Las sombras de la creación de empresas . Desigual entre regiones y con poca inversión

Las cifras macroeconómicas lo corroboran y más pronto que tarde comenzará a trasladarse esa sensación al escenario micro. Las subidas de los salarios de los empleados públicos que ha firmado Cristóbal Montoro contribuirán a generar ese efecto y acabarán por trasladarse al sector privado. La demanda interna, principalmente la inversión, crece con vigor, a ritmos del 5%. Las exportaciones se han elevado cerca de un 9% en 2017, nuestras empresas han batido todos los récords vendiendo bienes y servicios al exterior por más de 277.000 millones de euros. La competitividad frente al resto de la Unión Europea, aunque ha perdido fuelle, sigue elevándose: dos décimas el año pasado. Y el número de desempleados ha caído en 471.000, según la Encuesta de Población Activa.

Luis de Guindos, al BCE . Con la recuperación, España vuelve a ser importante en Europa

Todo apunta a que vamos en la buena dirección para recuperar las cotas de bienestar perdidas hace diez años, con un patrón de crecimiento mucho más sano, aunque aún no se perciba en la calle. Tampoco se advertía la crisis en la que ya estábamos inmersos a principios de 2008. Lo reconocen las agencias de calificación financiera. Nos han subido la nota, del Aprobado alto al Notable, del BBB+ a la zona A, la de los países punteros. Y la perspectiva que apuntan sus informes es positiva para el futuro. Pero no podemos obviar los riesgos: el déficit comercial vuelve a subir, como en los momentos más calientes de la burbuja, y la política es el principal factor de inestabilidad en la España de hoy.

Imagen de portada: El ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro, en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados | congreso.es
Escrito por

Periodista. Actualmente presentadora de 'TRECE al Día' en 13TV. Ha sido también coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid. Autora del libro "Gabinete de crisis" y "Ana Botín, nacida para triunfar".

Ultimo comentario
  • Enhorabuena. Un buen análisis. Una inmejorable síntesis.

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