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La crisis de la lira turca . El populismo islamista de Tayyip Erdogan es el problema

El endeudamiento y las tensiones con Estados Unidos han detonado la crisis de la lira turca. Sin embargo, el problema viene de lejos y señala a las políticas populistas e islamistas del presidente turco, Tayyip Erdogan.

En uno de los pasillos del Gran Bazar de Estambul, jalonado de joyerías con escaparates atestados de pulseras, candelabros o cuberterías, cualquier viajero podía comprar onzas de oro de inversión antes de que en Europa proliferaran los comercios en los que venden las piezas ya etiquetadas. El dependiente saca pequeñas láminas que pesa en una balanza y calcula el precio basándose en la cotización del metal. Esas tiendas, en las que los lugareños compran ajuares y regalos de boda, se han convertido con la crisis de la lira turca en lugar de peregrinaje de todo aquel que se jacte de ser patriota. Convocados por Tayyip Erdogan a salvar su divisa del ataque de Estados Unidos, venden sus dólares y su oro a cambio de liras. Inmediatamente después de cerrar la operación, ya son más pobres. Y lo serán más.

La explicación sencilla de la crisis de la lira turca es que Donald Trump, un tipo que no despierta simpatías y al que, por tanto, se puede culpar de cualquier cosa, en un arrebato de madrugada puso un tuit en el que elevaba los aranceles sobre los metales que Estados Unidos compra a Turquía y desató una guerra comercial que daña la economía del país, que acaba reflejándose en el valor de su moneda. Pero éste solo es el último trueno en una tormenta que enfrenta a los dos socios de la OTAN. La crisis de Turquía viene de atrás y todo apunta a que será duradera. Las causas son económicas y políticas y entre sí se retroalimentan.

En el verano de 2016, algunas facciones del ejército turco tomaron el control de lugares estratégicos del país. Erdogan, que frustró la asonada sacando a las calles a miles de ciudadanos, culpó a Barack Obama de estar tras los sublevados. Y es que Estados Unidos protege a Fetulá Gulen, el clérigo al que identifica como autor intelectual del golpe. La otra cara de la moneda es Andrew Brunson, un pastor norteamericano preso en Turquía para el que Trump exige la libertad. Con el argumento o la excusa del clérigo, Ankara estrechó su relación con Rusia y China y, lo que resulta intolerable para la Casa Blanca, amenazó la hegemonía del dólar sugiriendo la posibilidad de hacer los intercambios comerciales bilaterales en moneda local.

La vertiente económica del problema es de libro. Lo vimos en los 80 en América Latina y en los 90 en Asia. Turquía ha aprovechado la larga década de tipos bajos en Estados Unidos y Europa para atraer capitales. Creció y sobre todo se endeudó. Y ahora, que el precio del dinero sube y los capitales retornan a Occidente, hay que pagar esa deuda. En dólares, vencen 180.000 millones en doce meses. Dinero que Erdogan no tiene. La depreciación de la lira agrava la carga de su deuda. Otros emergentes están en la misma encrucijada. Argentina ya ha pedido ayuda al FMI. Pero hay riesgo en Vietnam, Brasil, Indonesia… y, el elefante en la habitación, al que nadie quiere nombrar porque un colapso sería una catástrofe: China.

El préstamo de Qatar, la subida de los aranceles a los productos made in USA o el boicot comercial a Apple no resolverá el problema estructural de Turquía. La lira continuará devaluándose porque su deuda es insostenible. Los más optimistas anuncian un durísimo aterrizaje, los más pesimistas una quiebra y un crash bursátil en toda regla. Unos y otros identifican a Erdogan, islamista y populista a partes iguales, como el gran problema de la crisis de la lira turca. Un presidente que ha colocado al frente de la Economía a un desconocido que genera desconfianza, su yerno, que con la inflación al 15% se niega a subir tipos para no contrariar a su pueblo.

Solo tiene un as en la manga y es político: los millones de inmigrantes refugiados en su territorio a los que puede abrir las puertas de Europa.

Imagen de portada: El presidente turco, Tayyip Erdogan, junto a su mujer en el último congreso de su partido, el AKP, celebrado en plena crisis de la lira | Agencia EFE
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Periodista. Actualmente presentadora de 'TRECE al Día' en 13TV. Ha sido también coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid. Autora del libro "Gabinete de crisis" y "Ana Botín, nacida para triunfar".

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