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La caída del consumo, otra advertencia de la economía para el Gobierno de Pedro Sánchez

La caída del consumo se une a la lista de indicadores que advierten de que la economía española empieza a sufrir una desaceleración sobre la que trabajar. El Gobierno de Pedro Sánchez debe consolidar la reforma.

En economía lo importante es la tendencia. Y los recientes incrementos del desempleo en agosto y la fuerte caída de la afiliación a la Seguridad Social en más de 200.000 cotizantes están reflejando algo más que el tradicional mes malo derivado del cambio estacional. También la caída del consumo por primera vez en cuatro años refleja una desaceleración de la economía española.

No son los únicos indicadores que muestran que la situación económica está cambiando. Así, el Índice de Confianza Económica que elabora la Comisión Europea registra en agosto para España su menor nivel en 18 meses. También los índices de actividad industrial y servicios caían entre junio y julio de 53,4 y 55,4 a 52,9 y 52,6, respectivamente. Y nuestras exportaciones del primer semestre pasan de crecer un 9,8% en 2017 a 2,4% este año, cuando la economía de Italia se deteriora y siguen empeorando los mercados emergentes, Turquía, Argentina, Brasil…

Especialmente significativa, por cuanto refleja la percepción de las familias, es la caída del gran consumo, concretado en las ventas en volumen de hipermercados, supermercados y establecimientos de alimentación, que caen un 0,9% en el primer semestre de 2018, cuando en igual periodo de 2017 subían un 1,8%. Aunque, por el también repunte de los precios, la facturación todavía crece este año un 3% -como el año pasado-, pero con un alza en los mismos precios del gran consumo del 3,9% desde el 1,2, lo que refleja una pérdida de poder adquisitivo de los hogares y un cambio de tendencia en la demanda. De momento, lo que sujetan las ganancias de los establecimientos no son tanto las ventas en volumen como los precios de venta.

Tanto el Servicio de Estudios del Banco de España como el del BBVA corroboran una disminución del consumo privado y se produce una caída del consumo también en la venta de bienes duraderos; el caso más representativo es el de los electrodomésticos, cuya vida media tiende a alargarse en periodos de desaceleración y cuyo incremento de ventas ha caído al 1,4% en el primer semestre de 2018, frente al 3% en igual periodo del año pasado. Y en igual semestre el índice de ventas en el comercio minorista pasó de crecer un 1,3% en 2017 a solo el 1 (datos INE) en 2018.

PSOE y Podemos: gastar para comprar votos aunque a largo plazo arruinen al país

Las expectativas no son buenas, con el petróleo a 77 dólares el barril, unas anunciadas subidas de tipos de interés y el cese de las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo. Mientras, los mayores impuestos a las rentas de capital y sicav obstaculizan el flujo de inversión y atracción de capitales, lo mismo que los anunciados incrementos de impuestos a las “rentas altas” ahuyentan al personal cualificado, al estimarse que subidas fiscales del 1% hacen disminuir los ingresos declarados en un 1,44%.

Caída del consumo en un contexto de incertidumbres

Se ha creado un contexto en el que solo retumban anuncios y decisiones de mayores gastos gubernamentales, creación de nuevas tasas, como las bancarias, y continuos y contradictorios ruidos de subidas generalizadas de precios e impuestos: diésel, luz, autónomos, IRPF, Impuesto de Sociedades… lo que ya está impactando en la inflación.

https://twitter.com/BBVAResearch/status/1035814524006395905

El objetivo central del Gobierno de Pedro Sánchez debiera ser el de consolidar la recuperación heredada y seguir acometiendo reformas estructurales. Pero estas están paralizadas. No hay reforma ni reducción de gastos en la Administración y el sector público, sino que vamos a su agigantamiento. No hay más reformas que las guerracivilistas. Y en este entorno es en el que familias y empresas aplazan decisiones de gasto, con lo que cae el consumo, la inversión y la creación de empleo, lo que constituye la antesala de una espiral contractiva.

Si Unamuno llegó a advertir: “¡Cuidado con Azaña! Es un escritor sin lectores capaz de hacer una revolución para que le lean”, ¿qué diría de un presidente, Sánchez, sin apenas electores?

Escrito por

Catedrático de Economía Aplicada. Grupo de Investigación MAPFRE-CEU San Pablo. Miembro del Consejo Editorial de El Economista y UNISCI Journal.

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