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Cyber Monday. Aprender a vivir en un mundo dirigido a comprar mucho y sin necesidad

Días como el Cyber Monday o el Black Friday ponen en marcha la rueda interminable de compras navideñas. Descuentos que provocan un consumo desmedido de productos no necesarios que, a su vez, desencadenan la sobreexplotación del planeta. Un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo.

La capacidad del ser humano de redefinirse es apasionante y así lo demuestran el Cyber Monday o el Black Friday. Al terminar la Guerra Fría, el Ejército americano llegó a la conclusión de que empezábamos a vivir en un mundo que denominaron VICA. EE.UU. ya no tenía un rival definido, no era Rusia, no era el comunismo, ni un país concreto. Como se ha demostrado con los años, sus adversarios políticos, bélicos, económicos o sociales están por todas partes y no hay una manifestación declarada de odio.

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Un mundo Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo que podemos asumir ya como propio. Volátil, por la velocidad a la que se producen los cambios. Incierto, porque las situaciones imprevistas se multiplican y la seguridad de los efectos que producen nuestras acciones disminuye. Complejo, porque la cantidad de información de la que disponemos es abrumadora. Los avances nos hacen pensar que los grandes descubrimientos siempre van por detrás de otros nuevos. Y Ambiguo, porque hacer las cosas igual y en las mismas condiciones ya no garantiza los mismos resultados.

En un entorno como este surgen nuevos retos para el ser humano. El día de Acción de Gracias es una fiesta nacional que se celebra en Estados Unidos y que tenía como origen bendecir la cosecha y dar gracias por la del año anterior. Ahora, las familias se juntan, comen pavo relleno… y se preparan para iniciar la temporada de las compras navideñas un día después, el viernes negro, siempre el cuarto viernes de noviembre. Luego llegó el Cyber Monday, tiempos lejanos donde las empresas querían fomentar la compra por internet. Y lo consiguieron con creces.

El estilo de vida consumista ha hecho el resto hasta convertir días como el Cyber Monday o el Black Friday jornadas donde parece obligatorio comprar algo, lo que sea. Los centros comerciales, las pequeñas tiendas, la venta online… todos echan el resto por convertir los números rojos en negros a costa de un consumidor poco reflexivo que compra compulsivamente objetos que puede necesitar, o no.

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“La economía lo agradece”, dicen los expertos, cuando llega el Black Friday o el Cyber Monday. Y el endeudamiento, también. Los descuentos suelen ser importantes, pero hablamos en muchos casos de tecnología o electrodomésticos que ya tienen un precio elevado y que obligan al consumidor a comprar, muchas veces, por aprovechar el descuento más que por la necesidad del producto. Invertir un dinero que daban como ahorrado o previsto para otra cosa, en el mejor de los casos. En el peor, créditos, intereses, pagos a plazos y la posibilidad de que el producto ya no valga ni la mitad cuando terminen de pagarlo.

La brecha entre generaciones deja ver las costuras del consumismo. Unos, los mayores, que valoran cada euro que ganan y que gastan; otros, los jóvenes, a los que no les han dejado vivir de otra manera que no sea la de estrenar un móvil, una camisa, un reloj o un coche. Tentaciones continuas a las que es difícil negarse completamente.

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Todo se queda antiguo en apenas dos años -la volatilidad-. Más aún si el producto en cuestión esta conectado a internet. La vida útil de una lavadora o un frigorífico puede llegar a los seis o siete años, pero ya se ocuparán las marcas de ofrecer un nuevo producto más complejo -volvemos al mundo VICA- pero con características que inciten al comprador a consumir. La obsolescencia programada en los dispositivos móviles, ordenadores, bases de datos… es parte fundamental de las multinacionales. Su previsión de ventas de un producto va acompañada de su previsión de mandar a la papelera el producto cuando lo deseen con solo apretar un botón y obligarnos a desembolsar más dinero en algo parecido.

Lo que esconde el Black Friday y el Cyber Monday aprieta aún más la rosca del dispendio y vuelve a poner al mundo en alerta sobre un tema que ya asoma: el reciclaje de los productos electrónicos. Cada vez tenemos más tecnología que no utilizamos, algo impensable hace años. Compramos, usamos y metemos en un cajón porque ya hemos comprado algo mejor. El progreso que nos empuja hacia el futuro lo hace también hacia un abismo de residuos digitales que no sabemos muy bien dónde colocar.

Comprar sin necesidad es el mayor peligro de días como el Black Friday, el Ciber Monday (que se celebra el lunes posterior para fomentar la compra online), el Día del Soltero (que ha arrasado en los países orientales) o los Días sin IVA de muchos centros comerciales. La economía lo agradece pero a corto plazo, como todo lo que espera la sociedad. Resultados rápidos, pasar a otra cosa, inmediatez, velocidad de reacción… la ponderación de lo que se tiene y por qué se tiene no existe.

Un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo. Así ha convertido el ser humano el espacio en el que habita. Ahora nos toca aprender a vivir en él, aprovechar lo positivo, la tecnología, los avances, las relaciones humanas que nos facilita todo eso. Pero hay que ser responsable y hacerse cargo de lo que no es tan bueno. Ganar dinero por encima de todo y de todos o sobreexplotar el planeta merece una solución que difícilmente dará el Cyber Monday.

Escrito por

Periodista en El Debate de Hoy. Presentador del programa de fútbol sala, Pista Azul.

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