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La Marca Santander sigue agrandándose a pesar de los problemas al comprar el Popular

El Banco Santander se consolida como un puntal del sistema español a pesar de los problemas generados tras la compra del Popular. Los antiguos accionistas de la entidad piden cuentas por un rescate que los dejó al margen. 

Los antiguos accionistas del Banco Popular pugnan directamente contra España para recuperar su dinero. Son un grupo de 55 inversores encabezados por el magnate mexicano Antonio del Valle, quien reclama 400 millones de euros, o sea, el 4,2% de las acciones del banco que poseía antes de la resolución de la entidad. De hecho, el pasado 5 de marzo presentó un arbitraje internacional contra España junto al resto de afectados, que piden se les devuelvan los 470 millones que, según su defensa, perdieron por las actuaciones “arbitrarias del FROB” (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria). Denuncian que España no valoró una venta del banco a un tercero, dañando así a los accionistas. Y que tampoco valoró otras opciones para sacar el banco adelante, antes de desprenderse del mismo vendiéndoselo “a un euro” al Banco Santander.

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Pero el Banco Popular no tiene ninguna posibilidad de volver a ser lo que fue. Ha sido un bail in, un rescate a costa de los accionistas, bonistas y grandes depositantes; al contrario del bail out del rescate de las cajas de ahorros. Ha sido un aviso a navegantes y miembros de cualesquiera consejos de administración para que sean vigilantes de los gestores y la marcha saneada de sus respectivas entidades, antes de que la mala gestión y la desconfianza acaben por dañar la entidad, huyan los depósitos y sea imposible su reflote.

El Banco Santander tiene gran experiencia en deglutir e integrar entidades bancarias. Tiene mayor capacidad para adquirir ventajas competitivas en economías de escala, organización, estructura comercial, etc.; mientras que el Popular, como banco muy doméstico, no tenía ya tamaño para volver a ser operativo ni tenía proyección o respaldo internacional. Sus puntos fuertes venían dados por la fidelidad de clientes muy tradicionales, una red de mediano tamaño de sucursales convencionales, manejable y rentable hasta el cambio de siglo, pero que no se supo adaptar. Ni tampoco podía ya aportar al sistema financiero español un valor añadido significativo.

El ladrillo era también un lastre para el futuro del Popular, fruto de nuestra gran crisis de deuda. Pues, como reconoció el exministro de Economía Pedro Solbes, debieron parar el crédito bancario en su momento y evitar la burbuja de préstamos de los años 2006, 2007, 2008, 2009, 2010… en gran parte a inmigrantes, sin respaldo familiar y trabajo estable, que han sido quienes más han sufrido los desahucios por embarcarse en hipotecas que al final no pudieron pagar. Los bajos tipos de interés permitieron pensar que muchos serían propietarios, ahorrándose los pagos de alquiler.

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El Banco Popular tampoco podía detener la fuga de depósitos, y menos recuperarlos. Es difícil volver a meter la pasta dentífrica en su tubo. Podría recuperar una parte de los depósitos, en el caso hipotético de que conservara su marca, pero ya no sería por el pasado prestigio del viejo Popular, sino porque los clientes visualizaran el respaldo y capacidad de la Marca Santander. Veremos, por tanto, nuevos ERE y reducciones de plantilla, aparte del actual que afecta a los servicios centrales, como ocurre en el sector en toda Europa, por la ampliación de la banca por internet y las innovaciones tecnológicas.

El Banco Santander se consolida y amplía su ventaja como mayor banco de Europa por capitalización. Con más de 91.000 millones de euros, es superior a los cuatro siguientes: el francés BNP Paribas, el holandés ING, el italiano Intesa San Pabolo y el propio BBVA, con 88.889, 57.150, 48.824, y 46.782 millones de euros, respectivamente. Y sigue su proceso de absorción del Banco Popular, continuando la integración de su estructura societaria. Mientras, la Audiencia Nacional ha decidido suspender el centenar de recursos presentados por otros afectados contra el FROB por la ejecución de la resolución del banco ordenada por la JUR, Junta Única de Resolución.

La marca Popular acabará desapareciendo bajo el nombre Santander que, además, es la que tiene mejor imagen de futuro y proyección internacional.

Imagen de portada: La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, durante una junta de accionistas | santander.com
Escrito por

Catedrático de Economía Aplicada. Grupo de Investigación MAPFRE-CEU San Pablo. Miembro del Consejo Editorial de El Economista y UNISCI Journal.

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