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Podemos propone una bajada de la edad de jubilación . Trabajar menos no es la respuesta

Con una esperanza de vida media de 82 años en España, es absurdo reclamar una bajada de la edad de jubilación a 61 años, como propone Podemos. Ciertamente, hay que ser más flexibles con el actual sistema y subir los salarios brutos para ampliar la base de cotización, pero no hay que seguir caminos populistas.

Willi Krahe era feliz trabajando. Es cierto que cada vez la competencia con los jóvenes en la empresa era más dura, pero el contable tenía muchos contactos sociales en la oficina, cierta reputación y unos ingresos estables. Después del trabajo, quedaba muchas veces con amigos en un bar o para hacer deporte y luego volvía a casa con su familia. Era feliz, estaba sano y ocupado.

Ahora, el alemán tiene 72 años, está prejubilado desde hace 10 años y desde su último día de trabajo todo ha empeorado. No porque tenga menos dinero en el bolsillo, sino porque se aburre, sufre una enfermedad neurológica rara y ha caído en una depresión. Muchos de sus amigos han seguido el mismo camino y están peor sin su trabajo: “Parece ilógico, pero estoy seguro de que trabajando estaría mejor. Seguir activo, con trabajo, estimula todos los nervios, estar en movimiento, y no pensando todo el rato en la muerte.”

Krahe cobra la pensión máxima, que en su caso son alrededor de 1.800 euros netos mensuales. Antes ganaba 3.000 euros netos al mes. “Tengo mucho menos dinero. Jugar con los nietos únicamente, tampoco es la vida que quiero”, dice el financiero, que se siente inútil. La depresión posjubilación es un fenómeno que vemos mucho en los países desarrollados y sobre todo en hombres. Hay muchos estudios al respecto. Es igual en todos los países: la jubilación causa más mal que bien al nivel de ánimo y salud. Este es también el resultado de la investigación de Juan Diego Campoverde, de la Universidad del Azuay de Ecuador, en un centro de jubilados. La muestra de la investigación, llevada a cabo en 2017, era de 86 personas. El 70% sufría depresión.

Prolongar y mejorar las condiciones de los trabajadores por el bien de la sociedad

Por todo ello, la idea de Podemos de bajar la edad de pensión a 61 años es absurdo, sobre todo a nivel de sostenibilidad financiera, pero también para el bienestar de la sociedad. Si morimos a los 82 años y nos jubilamos a los 61, el Estado tiene que pagar 21 años una pensión que, de media, ronda en España entre 1.000 y 2.000 euros brutos al mes. Pero Podemos tiene toda la razón en criticar la explotación de muchos jóvenes que viven con sus padres y solamente por ello pueden aceptar salarios menores que varían entre 800 y 1.100 euros netos al mes. Hay que cambiar la cultura empresarial en España, premiar el esfuerzo y premiar al talento, como se hace en EE.UU. Es necesario que haya una diferencia clara entre lo que gana una persona con formación y sin ella; y esta diferencia también se debe reflejar luego en la pensión que recibe una u otra persona.

Cumplir la reforma laboral

Es recomendable que trabajemos en nuestra vida todo lo que podamos, con la flexibilidad de parar antes si queremos, con horarios que se adaptan a nuestras necesidades y en condiciones que nos motiven y no nos depriman, como es el caso ahora en muchas empresas europeas y también en España. Y, claramente, es importante trabajar en lo que nos gusta y que el Estado garantice una protección del empleado frente a abusos empresariales. Es necesaria un gran libertad y flexibilidad en el trabajo, tal y como lo ofrece la cultura danesa. Ellos han conseguido tener tiempo para todo y alcanzar un equilibrio óptimo entre lo que ganamos y lo que necesitamos para vivir bien. Los daneses están considerados como una de las sociedades más felices del mundo.

Los jubilados españoles no cobran poco

Pero también hay que desmentir un mito: los españoles no cobran poco a la hora de jubilarse. La pensión mínima, que muchos países no existe, ronda en España los 634,50 euros brutos al mes; la máxima se encuentra en 2.560 euros brutos. Aunque la entrada legal es con 65 años, la media de los españoles se jubila con 63 años. Si nos fijamos en la pensión máxima, un jubilado español puede llegar a cobrar 1.400 euros más que su vecino francés, donde el tope está fijado en 1.134 euros brutos. Unas cifras parecidas a las de los belgas (1.295 euros brutos) y los daneses (1.020 euros brutos). En Alemania, el máximo está fijado en unos 2.000 euros brutos.

Por todo ello, es recomendable mantener el sistema de revalorización de las pensiones, tal y como está, y limitar las subidas anuales al 0,25%, como recomienda el Fondo Monetario Internacional (FMI), para garantizar la viabilidad futura del sistema de pensiones en España. Esta cautela de no bajar esta edad y de poder disfrutar de un “sueldo estatal” está también vinculada al hecho que la esperanza de vida media actual en España se sitúa alrededor de los 82 años, un año más que la media europea. Viéndolo a largo plazo, cada década ganaremos cuatro años de esperanza de vida, gracias a la mejora de las condiciones de vida, médicas y de alimentación. En consecuencia, hay que tener mucho cuidado con subir las pensiones, considerando que se alarga el tiempo del pago en el futuro.

España se ha convertido en país low cost

España se ha vuelto a convertir, desde el segundo semestre, en un lugar atractivo para invertir, pero esta vez a causa de una mano de obra barata, sobre todo en el ámbito de los trabajos cualificados. Esto tiene dos lecturas: es positivo, porque entra dinero en España, pero es negativo debido a que los ingenieros, científicos e investigadores no reciben una remuneración adecuada. En consecuencia, ha habido una fuga de talentos a otros países  y, entre los que se han quedado, tiende a generarse frustración e inmovilidad. No son buenas noticias para una economía que, hoy más que nunca, se basa en la movilidad de las personas.

Pero la frustración no solamente es causada por el sueldo, también es necesario mejorar la flexibilidad en los contratos laborales y en los horarios para que reduzcamos fenómenos como burnout, mobbing y frenar la alta competencia que hay en algunas empresas y sectores. También ofrecer la posibilidad de trabajar a tiempo parcial o desde casa para compaginar el trabajo con la familia. Esta cultura laboral abusiva tiene su impacto en la jubilación, porque todas estas personas que entran ahora en el mercado laboral cotizan en la base mínima durante mucho tiempo. Su malestar general con su trabajo y la poca vinculación con la empresa motiva también el deseo de cobrarla pensión lo antes posible.

¿Cómo son los alemanes en materia de jubilación?

Los alemanes no confían demasiado en los bonos, tampoco son tan populares entre ellos los planes de pensiones, ni invierten todo su capital en inmuebles, como aquí. Pero es habitual tener un seguro combinado para ahorrar para la jubilación, también ofrecido por las empresas. Muchos de los trabajadores alemanes jóvenes empiezan desde muy pronto a ahorrar hasta un 25% de su sueldo y algunos de ellos abren un plan de ahorro para construir más tarde una casa donde las familias de los pueblos viven normalmente toda la vida.

El debate sobre pobreza y vejez es muy polémico en Alemania; en la mayoría de los países europeos, se han aprobado retrasos progresivos de sus edades de jubilación hasta los 67 años. En Alemania, además, se incrementará la contribución por parte de los ciudadanos hasta el 22% en los próximos 13 años para poder garantizar la estabilidad del sistema. Hay que decir que muchas cosas del mundo laboral son diferentes en Alemania, lo que hace esta carga menos grande y también relativiza el hecho que los alemanes cobran menos en la jubilación que la media de la OCDE.

Mientras, el salario bruto medio de un alemán está en 3.612 euros, siendo en España de 1.636 euros, según el INE. Además, las ayudas a la familia en Alemania son de 200 euros mensuales por hijo, independientemente de sus ingresos. Todo esto hace que la capacidad de ahorro de los alemanes durante la vida laboral sea mayor que en España. También tiene el efecto positivo de que entra más dinero en las arcas públicas.

La paradoja de aumentar la edad de jubilación para acabar jubilándose antes

Hay que decir también que en Alemania se castiga a quien deja de trabajar o se jubila anticipadamente. Mientras que en España no se penaliza lo suficiente y se puede cobrar la pensión mínima a partir de los 15 años cotizados (y de 35 para tener la pensión completa), en Alemania tienes que cotizar 10 años más para tener la pensión sin deducciones y no hay una pensión mínima. Sin embargo, el periodo de formación y también el tiempo en que los padres se han dedicado a la educación de sus hijos cuenta como cotización para la jubilación, pero el paro, por ejemplo, no.

En España habría que eliminar los topes de cotización a la Seguridad Social en las rentas más altas y no cargar tanto al gran porcentaje de la población que gana 1.636 euros brutos al mes. También hay que introducir medidas para premiar al trabajador que durante toda su vida laboral nunca ha cobrado paro, para que parte del mismo revierta a su favor en el cálculo de su pensión. E igualmente, tener en cuenta si el pensionista tiene personas mayores a su cargo al jubilarse o algún otro ingreso, además de la jubilación.

Podemos ha iniciado con su propuesta un interesante debate. Pero este debate debería concentrarse más en los sueldos, no tanto en disminuir la edad de jubilación o aumentar las pensiones que ya tienen un nivel como el europeo. Los sueldos y el empleo son la base de la financiación de los sistemas sociales. En España todavía hay un paro oficial del 18%. La gente tiene que acostumbrarse a ahorrar más suscribiendo planes privados de pensiones y la cultura de la empresa tiene que cambiar de modo que se ofrezcan más planes de pensiones para sus empleados.

Escrito por

Doctora en Ciencias Económicas por la USP CEU. Analista internacional. Autora del libro "Cajas, Bancos y Gestión de riesgo".

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