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“Yucatán”, un crucero prescindible, demasiado largo y que hace aguas por todos los lados

Yucatán intenta ser una cinta cómica de estafadores. Sin embargo, la película de Daniel Monzón presenta un argumento repleto de bandazos con muy poca gracia y que, para colmo, se alarga por encima de las dos horas.

FICHA TÉCNICA

Yucatán

Dirección: Daniel Monzón

Reparto: Luis Tosar, Rodrigo de la Serna, Joan Pera, Stephanie Cayo, Toni Acosta, Adrián Núñez, Txell Aixendri, Angelo Olivier, Alicia Fernández, Leticia Etala, Xavi Lite, Cristóbal Pinto, Óscar Corrales, Joche Rubio, Alex Amaral, Aranzazu Coello

España

2018

Duración: 130 minutos

Comedia

Sitio web

Yucatán cuenta la historia de dos estafadores -interpretados por Luis Tosar y Rodrigo de la Serna– expertos en el innoble arte de engañar a los turistas en cruceros de lujo que tienen, ahora cada uno por su lado, como próximo y suculento objetivo un veterano panadero (Joan Pera) que ha ganado 161 millones de euros en el sorteo de Euromillones.

Daniel Monzón, realizador de Celda 211 y El Niño, dirige esta comedia con menos gracia aún que interés y que hace aguas por los cuatro costados. Su talento como director, como el de Luis Tosar como actor, está muy por encima de una película sin rumbo cuyo argumento da bandazos y que, por si fuera poco, se prolonga innecesariamente más allá de las dos horas. El cine es un arte y no una estadística, pero por si les sirve para decidir si ver o no Yucatán, aquí va un dato representativo: en la sala de cine sólo se escuchaban risas procedentes de una butaca. Alguno se giraba para comprobar quién y, sobre todo, por qué se reía tanto con lo que se veía en pantalla.

Probablemente, más de uno lo pensará y no lo dirá ni escribirá, pero cabe preguntarse por qué Daniel Monzón y Luis Tosar se han embarcado en una aventura tan prescindible como Yucatán, que está a muchas millas de distancia de ser una buena película de estafadores. Y no haría falta irse tan atrás como con El golpe. Bastaría con arrimarse más y mejor a Nueve reinas, la ópera prima del malogrado Fabián Bielinsky protagonizada por Ricardo Darín. Cualquiera de los defectos que podían sacarse a aquella cinta argentina sería preferible a cualquiera de las muy contadas virtudes de Yucatán, de la que puede extraerse más como aprendizaje moral con el personaje y el trabajo de Joan Pera -mucho más que el actor que dobla la voz de Woody Allen– que como entretenimiento cinematográfico.

El personaje del panadero millonario que interpreta Joan Pera no solo es rico por su dinero, por mucho que le hayan tocado 161 millones de euros, sino también por algo mucho más importante: sus valores. Y aunque estos sean en realidad más valiosos que su fortuna, no correrían ningún peligro. Por un lado, porque ninguno de los que se acerca a él para sacar tajada se interesaría por algo que no fuera su dinero. Y, por otro, porque el personaje de Joan Pera renunciaría antes a su riqueza económica que a cualquiera de los valores propios de su riqueza humana.

El millonario nos recuerda algo que, en el fondo, ya sabemos pero de lo que no queremos acordarnos: que el dinero es solo eso, dinero. Eso sí, él lo dice de una forma más contundente y menos políticamente correcta: “el dinero es una p… mierda”. Viniendo de alguien que es multimillonario, la enseñanza tiene aún más valor. De Yucatán es mejor quedarse con eso.

Imagen de portada: Fotograma de Yucatán | 20th Century FOX España
Escrito por

Periodista. Editor de Cine y Series en Radar, la web de cultura y ocio de El Corte Inglés. Colaborador web en diferentes portales de Antevenio. Antes, en Diario Qué!, Que.es y la web de deportes Grada360 del grupo Vocento.

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