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Westworld, excelencia técnica para un ataque total a los principios y valores cristianos

La gran apuesta de HBO para desembarcar en España nos propone una historia materialista, violenta, sin fe en la humanidad.

La cadena norteamericana ha desembarcado en España con dos series de altísima calidad y factura técnica; dos auténticos derroches de estética y deleite interpretativo; también dos grandes ataques al humanismo cristiano: The Young Pope, de un Sorrentino excesivo, desatado en su extravagancia crítica a la Iglesia (atrás quedó la sutileza de su maravillosa y sugestiva La gran belleza); y Westworld, del mayor de los hermanos Nolan, que nos trae en su primera temporada el alumbramiento definitivo de la máquina y la revolución de los cíborg en una Nueva Era posthumana donde el hombre será asolado y caerá en desgracia.

Nada malo se puede decir de su factura técnica. La selección de iconos del celuloide como Ed Harris y Anthony Hopkins fue la materia prima perfecta para fraguar la expectación durante el lanzamiento, a la vez que una confirmación más del creciente poder de la pequeña pantalla y su atractivo para las grandes estrellas procedentes de su hermana mayor. Sumadas a las interpretaciones de los más nuevos, pero ya consagrados Evan Rachel Wood, Jeffrey Wright, James Marsden o Thandie Newton, Westworld cumple con creces en cuanto a reparto: solidez y credibilidad para todas las actuaciones.

Qué decir de la narrativa, desplegada en tiempos perfectamente medidos; repleta de subtramas: unas para confluir en el avasallador final; otras abiertas, en suspenso a la espera de resolución futura. Aplausos también a la partitura de Ramin Djawadi. Ha acompañado la inquietante intro con una lírica que pasará a los anales del silbido popular y ha dejado auténticas joyas durante el desarrollo de la serie, como la sorprendente, original y brillante instrumentación sinfónica de Paint It, Black de los Rolling Stones.

Opinión distinta merece su mensaje, un ataque declarado contra los principios y valores del humanismo cristiano. La acción se sitúa en un parque temático ambientado en el viejo Oeste, poblado por cíborg de cuidadísima apariencia humana, dotados de una inteligencia artificial cuasi perfecta y programados para no poder dañar a las personas. Los turistas que pueden permitírselo acuden a pasar una temporada de entretenimiento sin límites, viviendo nuevas experiencias gracias a las distintas aventuras y misiones ofrecidas por el parque o actuando libremente en un mundo aislado y sin leyes, donde todo, absolutamente todo, está permitido; lo que básicamente se reduce a pervertir cada uno de los diez mandamientos a base de robar, mutilar, asesinar y violar, vejar y torturar a mujeres y hombres máquina. ¿Qué sean máquinas disculpa la perversión del deseo y la maldad intrínseca de las acciones? No hay invitación a reflexionar sobre esto, solo intención de hacernos creer que el ser humano se descubre a sí mismo enfrentado a la ausencia de normas y en tal situación es, sencillamente, un salvaje. Esta es la condición humana para Westworld: absolutamente inmoral, hobbiana y morbosa.

Westworld pretende hacernos creer que el ser humano se descubre verdaderamente cómo es enfrentado a la ausencia de normas y en tal situación es, sencillamente, un salvaje

Pero hay más. Atentos a los soliloquios del doctor Ford en los episodios finales. Nos dejan perlas como esta: “El don divino no viene de un poder más elevado, sino de nuestras propias mentes”. La afirmación descarta cualquier protagonismo de Dios en el escenario de la existencia y, teniendo en cuenta la dedicación profesional del doctor Ford, es nítido el matiz neurocientificista de su argumento: la mente, la consciencia es material y medible, su exploración y estudio son asunto exclusivo de la ciencia experimental. Todo aquello de lo que somos conscientes, la libertad, la voluntad, los deseos, el amor, Dios incluido, es una reacción físico-química de nuestro cerebro que puede ser cuantificada y, por tanto, conocida y reproducida. La mente humana no es más que otro chip artificialmente inteligente.

La mente humana no es más que otro chip artificialmente inteligente, en el que no hay sitio para la espiritualidad. Dios, hombre y máquina son partícipes de una misma y única dimensión gobernada en exclusiva por la voluntad y la razón científica.

Las implicaciones de esta metáfora sobre sobre la humanidad, en la que Dios, hombre y máquina son partícipes de una misma y única dimensión gobernada en exclusiva por la voluntad y la razón científica, son de nuevo perturbadoras: al igual que el hombre venció el mito representado por Dios y consiguió exterminarlo despertando del mal sueño de la fe y sus creencias, las máquinas acabarán derrotando a la humanidad superando su salvajismo e imperfección, iniciando una Nueva Era posthumana sin ataduras morales ni límites para el conocimiento, diseñada para satisfacer todos nuestros deseos.

Además de por su calidad técnica, sus actuaciones y su música, Westworld ha triunfado porque sigue a la perfección los dictados de la ideología de nuestro tiempo: la preferencia por la fantasía, la especulación con futuros mundos posibles, la promesa de una utopía, la reducción del universo a una realidad estrictamente material y fácil de digerir, la aniquilación de lo espiritual en el hombre, la neurociencia como baluarte y guía del progreso… y seguirá triunfando, pese a representar todo aquello a lo que el ser humano debe temer: un futuro sin fe, en el que la creación se convierte en destrucción y la libertad en esclavitud

Escrito por

Director de eldebatedehoy.es, doctor en Comunicación Social y profesor de la CEU USP

Ultimos comentarios
  • LA SERIE, DESDE LUEGO, ES FANTÁSTICA.

    SOBRE EL MENSAJE, TENGO MIS DUDAS DE QUE EL PLANTEAMIENTO DEL “MUNDO POSIBLE” DE LA SERIE BASTE PARA CONCLUIR QUE ESE ES “EL MENSAJE”. WESTWORLD OFRECE A SUS CLIENTES UN MUNDO “SIN MORAL” PERO NO SE QUEDA AHÍ: ES CONSECUENTE Y PRESENTA LOS DILEMAS Y CONSECUENCIAS QUE PLANTEA DICHO MUNDO.

    NO CREO QUE SE PUEDA REDUCIR LA SERIE A SU PLANTEAMIENTO, COMO SI EL HECHO MISMO DE PLANTEAR UN ESCENARIO COMO EL DE WESTWORLD FUERA EQUIVALENTE A HACER UNA APOLOGÍA DEL MISMO, Y PASAR POR ALTO LA CRÍTICA QUE LA PROPIA SERIE REALIZA A DICHO PLANTEAMIENTO.

    • MUCHAS GRACIAS POR TU COMENTARIO IGNACIO. ES OTRA FORMA DE VERLO, SIN DUDA. QUIZÁS ME CUESTA ENCONTRAR DÓNDE ESTÁ ESA CRÍTICA, ES DECIR, DÓNDE ESTÁ MATERIALIZADA LA CONTRAPARTIDA AL PROTAGONISMO Y LAS PALABRAS DEL DR. FORD, CUYO MODELO DE PENSAMIENTO ME DA LA IMPRESIÓN DE QUE FINALMENTE PREVALECE SI TENEMOS EN CUENTA CÓMO TERMINA LA TEMPORADA (NO ENTRO EN DETALLES PARA EVITAR EL ‘SPOILER’).

      INCLUSO AQUELLOS PERSONAJES Y TRAMAS QUE PARECE QUE VAN EN OTRA DIRECCIÓN ACABAN POR DESAPARECER O DAN UN GIRO (POR OTRA PARTE ESPECTACULAR EN TÉRMINOS ARGUMENTALES), HASTA SUMARSE A LA VOZ “NO HAY MÁS DIOS QUE EL HOMBRE”.

  • El final de la primera temporada de Westworld es fantástico. Desde el plano narrativo es muy completa y no hay capítulo que no cierre con un par de dilemas morales muy a la mano y que le dejan esa pose de “serie de estudio”, aunque de vez en cuando se pasa y resulta un tanto pretenciosa (al estilo Matrix).

    Mmm valoro el producto de entretenimiento por encima de segundas lecturas que nos lleven a extraer conclusiones fuera de la ficción. Del mismo modo que ocurre con “3 %” (Netflix), hay una vocación de contar un relato por encima de crear una sugestión que invite a hacer ensayos sobre lo mal que está el mundo.

    Sin duda, Ford es un escéptico, narcisista, embebido y distorsionado por su obra… Superado por su odio al hombre corriente y que prepara una revolución. Me quedo con esa trama y confío en que me van a llevar por una senda divertida e intrigante por encima de marcarme las pautas, al estilo distópico de “Black Mirror”,

    Interesante artículo. Gracias.

    • Muchas gracias por tu comentario Ricardo. Desde luego que solo como producto de entretenimiento ya da para mucho. De lo que no estoy del todo seguro es de si realmente nos podemos quedar solo con el relato, de si el relato está por encima de la sugestión y el ensayo. aquí yo recomiendo leer las entrevistas que le han hecho a Nolan y a Joy en Wired y en Esquire:

      https://www.wired.com/2016/09/couple-behind-hbos-westworld-want-know-wrong-us/

      http://www.esquire.com/entertainment/tv/news/a51273/westworld-finale-jonathan-nolan-interview-season-two/

      Queda patente (sobre todo en el momento en que afirman que “This is a story about how people behave when no one is keeping score and there are no apparent consequences”), que hay una intención expresa de llevar a la gente a sacar conclusiones. Por otro lado está la participación de Ed Brubaker en el guión, cuya visión de la existencia quedó ya patente en cómics como ‘Criminal’ o ‘The fade out’, o incluso las teorías lógicas de Hofstadter (‘Gödel, Escher, Bach’) que nolan dice haber utilizado en Westworld para crear su narrativa.

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