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“Una relación abierta” . Una comedia romántica que ni tiene risas ni tiene amor

Una relación abierta aborda la vida de una pareja que decide experimentar con otras relaciones antes de comprometerse para toda la vida. Una cinta de engaños y poco honesta que acaba por desorientar al espectador. 

FICHA TÉCNICA

Una relación abierta

Permission

★★

Director: Brian Crano

Guion: Brian Crano

Reparto: Rebecca Hall, Dan Stevens, Gina Gershon, François Arnaud, Morgan Spector, David Joseph Craig, Jason Sudeikis, Sarah Steele, Michelle Hurst, Raúl Castillo, Bridget Everett, Lindsey Elizabeth

Duración: 96 minutos

Comedia Romántica

EE.UU., 2017

Sitio web

Una relación abierta cuenta cómo una pareja que es feliz decide dejar de serlo. En realidad, la decisión no es directamente esa, sino una consecuencia lógica del planteamiento tanto de la pareja como de la película escrita y dirigida por Brian Crano: experimentar con otras relaciones antes de comprometerse con su pareja para toda la vida. Y, como tristemente ocurre también en la vida real y no solo en la ficción, lo segundo -lo del compromiso- parece que da bastante más miedo que lo primero -lo de acostarse con otras personas-.

Una conversación informal en una cena es suficiente para que los dos personajes protagonistas de Una relación abierta, Anna (la casi siempre eficiente Rebecca Hall, una de las actrices de Vicky Cristina Barcelona) y Will (un insulso Dan Stevens, lejos del correcto Matthew Crawley que interpretó en la serie Downton Abbey), se planteen probar a tener relaciones sexuales fuera de la pareja. Para saber qué se siente. Para comparar. Para salir de la rutina. Eso, en la teoría. En la práctica, para dañarse a sí mismos y a la relación que han construido.

Es curioso cómo los protagonistas de la infeliz idea pasan en la película por personas íntegras que no quieren engañar a su pareja ni traicionarse a sí mismas. Pues no. Por ese aro no se puede pasar, porque a la otra persona la engañan aunque admitan -a veces ni eso- lo que han hecho, con quién lo han hecho y dónde lo han hecho. Por engañar hasta engañan a las terceras personas con las que mantienen relaciones fuera de la pareja. Por suerte, a quien es más complicado engañar es al espectador, que difícilmente se creerá que uno de los dos miembros de la pareja estará esperando tranquilamente a que llegue la otra persona para que le cuente los detalles de su encuentro sexual con un desconocido.

Tampoco beneficia a Una relación abierta su mezcla de géneros sin sentido ni proporción. Supuestamente es una comedia, aunque no haga gracia y en algún momento llegue a desbarrar; también supuestamente es una cinta romántica, aunque aquí el amor toma el atajo -en realidad, el desvío- del sexo con (casi) desconocidos; y para que la mezcla termine por explotar en las manos del realizador, Una relación abierta también juega a veces a ponerse seria.

Combinar dos géneros puede funcionar perfectamente, como en una buena comedia romántica o en una comedia dramática -aunque el nombre suene extraño y parezca contradictorio-. Al jugar con tres o más géneros, lo más probable es que la película pierda verosimilitud y el espectador termine por desorientarse. Es el caso de Una relación abierta.

El filme protagonizado por Rebecca Hall y Dan Stevens solo es honesto en momentos muy contados, como el desenlace -aunque a esas alturas ya poco nos importe lo que vaya a ocurrir con la pareja- y las demasiado esporádicas apariciones en pantalla del padre interpretado por Jason Sudeikis. Él y su bebé tienen el corazón más limpio e inocente de toda la película, aunque lamentablemente parece que la bondad no interesa: la figura del padre sacrificado tan falto de sueño como feliz con su hijo apenas ocupa unos minutos de metraje.

La sabiduría que se adivina en ese padre le vendría muy bien a los dos personajes protagonistas. Si fueran ellos los que se hubieran sentado en el parque junto a él y su bebé, seguro que se habrían dado cuenta del grave error que pensaban cometer. Está claro que eso no sería entonces Una relación abierta, sino que para algunos sería Una relación convencional, tradicional o aburrida. También sería Una relación honesta. O Una relación sincera. O Una relación verdadera. Aunque los Anna y Will de la ficción y, lo que es mucho peor, de la realidad se perderían cualquiera de esas tres historias. A ellos les pillaría en la cama con otro o con otra antes de volver a su casa para, tal vez, contárselo a su pareja. ¿Eso es una relación abierta? Más bien parece una relación cerrada y acabada.

Escrito por

Periodista. Editor de Cine y Series en Radar, la web de cultura y ocio de El Corte Inglés. Colaborador web en diferentes portales de Antevenio. Antes, en Diario Qué!, Que.es y la web de deportes Grada360 del grupo Vocento.

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