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La televisión no termina de encontrar a Emiliano Revilla

249. La noche en que una becaria encontró a Emiliano Revilla es una fallida recreación de la noche en la que ETA liberó al empresario soriano. La película es un documental apoyado en la charla de los periodistas Jesús Álvarez y María José Sáez.

Emiliano RevillaLa recreación de la Historia reciente es uno de los más difíciles retos que puede afrontar una ficción audiovisual. Los pocos años transcurridos entre los acontecimientos relatados y su plasmación en pantalla hacen que buena parte de la audiencia guarde en su memoria cómo sucedieron realmente. El nivel de exigencia va a ser, por ello, altísimo. Quizá por eso, estos empeños tienen muy complicado el término medio. Suelen ser, en su mayoría, carne de telefilme o miniserie, sustentados en unos diálogos absurdamente explicativos recitados por unos caracterizadísimos intérpretes que rara vez dan con la tecla. Algunos, sin embargo, rozan la excelencia. Basta citar dos ejemplos escritos por el magnífico guionista Peter Morgan: The Queen (Stephen Frears, 2006), muy verosímil recreación de los tiras y afloja entre Tony Blair y la reina Isabel II en los días posteriores a la muerte de Lady Diana Spencer y Frost contra Nixon (Ron Howard, 2008) apasionante retrato de los entresijos de una histórica entrevista televisiva. Algunas veces sí se llega a la medianía. Sucedió con 23-F (Chema de la Peña, 2011), una recreación del intento de golpe de estado de Tejero que no movía ni mucho menos al entusiasmo, pero resultaba más que correcta.

Emiliano Revilla

Revilla, junto a su mujer, su hija Margarita y su yerno, Jesús Álvarez. Foto | ABC

249. La noche en que una becaria encontró a Emiliano Revilla opta por una curiosa fórmula híbrida. La película es un documental, porque se sustenta en mayor medida en la charla que, en junio de 2015, mantienen los periodistas Jesús Álvarez y María José Sáez Carrasco. El primero, rostro de los deportes de TVE durante décadas, es yerno del empresario secuestrado. La segunda, también periodista, se acostumbró a hacer noche frente al portal de los Revilla durante unas prácticas de verano en la Agencia EFE. Y a allí volvió en la noche del 30 de octubre de 1988, en la que un desorientado Revilla se dirigía al hogar tras haber sido liberado después de ocho meses en poder de la banda terrorista ETA. Pero, además, es un filme de ficción en el que los principales personajes aparecen interpretados por actores. Éstos se alternan con Álvarez y Sáez, completando sus recuerdos y aportando algo de información adicional.

La idea es original, pero no termina de funcionar. Hay una gran diferencia entre la fuerza que demuestra la conversación real y el interés que puedan tener los fragmentos recreados

La idea es original, pero no termina de funcionar. Hay una gran diferencia entre la fuerza que demuestra la conversación real y el interés que puedan tener los fragmentos recreados. Los actores –Txema Blasco como Emiliano Revilla, y Macarena Gómez como una de las terroristas secuestradoras son quizá los más conocidos- hacen lo que pueden. Pero al filme le falta contexto. Es cierto: se trata del relato de la noche de la liberación, no del secuestro en sí. Pero se echa de menos algún tipo de introducción que dé idea de lo que sucedió. Los más jóvenes apenas van a tener claves a las que agarrarse si quieren seguir la cinta con interés. Hay un cierto esfuerzo en recrear la época que se consigue sobre todo gracias al sonido de la radio –la voz del hoy columnista y tertuliano Antonio Casado suena dando la noticia del secuestro en la sintonía de Radio Nacional de España- y a detalles como ese uniforme marrón de la Policía Nacional que apenas perduró en el tiempo. Pero, cosas de la vida, dio origen al término “madero”, cuyo uso ha sobrevivido ampliamente a la indumentaria que lo inspiró. Sin embargo, se naufraga en aspectos tan fáciles de evitar como ese logo de Telefónica una década posterior a 1988 que vemos en la cabina desde la que Sáez informa a Álvarez de la liberación de su suegro.

249. La noche en que una becaria encontró a Emiliano Revilla apenas puede considerarse un largometraje, con su hora y diez minutos de duración. Estrenada a la vez en un reducísimo número de salas de cine y en la plataforma de televisión de pago MoviStar+, la película es un experimento curioso y voluntarioso. Pero fallido.

Escrito por

Periodista. Ha trabajado en Intermedios de la Comunicación, Onda Cero, Popular TV, esRadio y 13tv. En la actualidad es jefe de redacción en Non Stop People.

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