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La Nochevieja más blanda de José Mota

José Mota tomó el mando de la Nochevieja y ya van seis en TVE. La actualidad estuvo mucho más presente con las soberbias imitaciones de Felipe VI y Rajoy. Faltó más crítica política. 

José Mota volvió para cerrar con humor el fin de año con la Operación And the andarán. El manchego desapareció de la pequeña pantalla en junio de 2016 cuando TVE precipitó el final de su serie El hombre de tu vida por baja audiencia y sus gags no volvieron al prime time de los viernes del ente público.

Seis meses de purga que le han servido para presentar un buen producto más alejado del humor básico o muy enrevesado de otros años y buscando la crítica. Un año más su faceta más cinematográfica le ha servido como hilo conductor para su especial. Esta vez se ha basado en la serie Perdidos para contar la historia de cómo los líderes políticos españoles tienen un accidente aéreo en una isla y el rey Felipe VI encarga al propio José Mota que se haga pasar por ellos en actos públicos. Con ese guión amenizó una Nochevieja en la que se echó de menos un poco más de crítica política y social aunque, quizá, eso le hubiera llevado a caer en el vulgarismo.

Mota cargó con la imitación de los cuatro líderes en una genial postproducción. El personaje de Pablo Iglesias se movió con la coletilla de “no se ponga nervioso” que tanto usa en los medios mientras que el PSOE estuvo sorprendentemente caracterizado por Antonio Hernándo y no por Pedro Sánchez que no apareció en todo el especial. Sí lo hizo Susana Díaz. Quizá sea un castigo al ex líder socialista o quizá fuera un papel complicado para Mota. La imitación de Rajoy fue perfecta y recordaba a aquella tan comentada, incluso por el protagonista, de Alfredo Pérez Rubalcaba. El personaje de Albert Rivera quedó diluído, puede que con toda la intención, por el parecido con Rajoy en la caracterización. El programa de Telecinco, Supervivientes, recreó las relaciones entre los líderes accidentados en la isla con un Pepe Navarro irreconocible como presentador.

José Mota escribió un guión mucho más pegado a la actualidad que en otros especiales con programas y series fácilmente reconocibles. Mota imitó a Carlos Sobera en Primeras citas laborales. El programa de Cuatro sirvió para criticar la relación entre los empresarios y los trabajadores. La polémica serie Narcos fue protagonizada también por Daniel Guzmán y Juan José Ballesta aunque el argumento no fue demasiado eficaz. Breaking Bad fue puesta en escena por Mota y el actor Roberto del Álamo. José Mota convierte a Walter White en un narcotraficante “un poco agarrado” que dio vidilla al sketch. Costó situar a Diego el Cigala haciendo de Di Caprio en El Renacido. Mucho ruido y muchos movimientos de cámara aunque la imitación del humorista manchego de El Cigala lo convierte en reconocible.

La caza de Pokémon fue la noticia del verano que paralizó las calles de todo el mundo. Mota encontró el gag y, de paso, la crítica a los encierros taurinos. Simuló un San Fermín por las calles de Villacosa del Campo donde en lugar de toros había Pokémon y jóvenes con sus móviles evitando las cogidas. El personaje de Donald Trump es bien imitado en cuanto a gestos aunque no se puede valorar tanto el discurso. Mota centra al presidente americano en la construcción del muro pero sus diferentes intervenciones no acaban de calar.

Los políticos salieron demasiado bien parados. Rajoy, Rivera, Iglesias y Hernández son levemente vapuleados al principio del programa y en alguna intervención donde Mota ahonda en sus coletillas y formas de ser. El juicio de las tarjetas black de Bankia tuvo su momento de gloria con una excelente letra para una canción Black is black de Los Bravos muy crítica sobre los desmanes que se han cometido. También Mota intepreta a un concejal que se recupera en el hospital del síndrome de honradez. No aceptar sobornos, ni dinero en B hace saltar las alarmas y los médicos logran reconducirle por el camino de la corrupción. Cristóbal Montoro aparece en su despacho dando orden de pagar el gordo de la Lotería a la señora del anuncio. Una pesadilla.

En cuanto a cameos de famosos, el especial de José Mota no tuvo grandes estrellas. Un sólo futbolista, Iker Casillas que mandó su intervención en forma de video. Fernando Romay aparece caracterizado de rey mago, sentado, por lo que la voz es lo único que le delata. Pipi Estrada, Jesús Hernández, Raúl del Pozo y Pepe Oneto son los periodistas que colaboran en diferentes skeches. Los dos últimos aparecen con Mota interpretando a Jordi Évole. Quizá uno de los personajes, junto a García Ferreras, al que más ha atizado Mota en sus parodias.

La costumbre de José Mota de acabar sus especiales con un mensaje positivo en forma de canción no caló demasiado. Aquella canción de 2014 en la que versionaba I’m gonna be 500 miles de The proclaimers dejó un gran sabor de boca. Este año las versiones no han sido tan buenas. Se salva la citada Black is black y La Bicicleta de Shakira a la que pone voz Mariano Rajoy practicando su deporte favorito. El personaje de Pablo Iglesias se bate en duelo rapero con El Langui en un gag sin mucha chispa. El cierre vuelve a ser un videoclip de todos los actores cantando una canción que el que firma esta crítica no ha sido capaz de encontrar. La letra vuelve a tener un estilo de superación de problemas pero no tiene la potencia de 2014.

Mota cierra otro año más en TVE. La seguridad del ente público y su traspié en Telecinco le hace tener asegurada la Nochevieja muchos años. Renovarse o morir tiene que ser su máxima. Este año lo ha conseguido.

Escrito por

Periodista en El Debate de Hoy. Presentador del programa de fútbol sala, Pista Azul.

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