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“Southpaw”: una historia de redención personal y familiar

El popular director Antoine Fuqua (Training Day, El protector, Los siete magníficos…) afronta un argumento deportivo como excusa para hablar de la superación de la rabia interior y de la victoria sobre los propios miedos.

FICHA TÉCNICA

Redención (****)

Southpaw

(EE.UU. 2015)

Director: Antoine Fuqua

Guión: Kurt Sutter

Reparto: Jake Gyllenhaal, Forest Whitaker, Rachel McAdams, Oona Laurence, Victor Ortiz, Naomie Harris, Curtis ’50 Cent’ Jackson

Duración: 124 min.

Género: Drama. Deportes

El popular director Antoine Fuqua (Training Day, El protector, Los siete magníficos…) afronta un argumento deportivo como excusa para hablar de la superación de la rabia interior y de la victoria sobre los propios miedos. Una historia de redención personal y familiar, encarnada en una de las pasiones practicadas por el director, el boxeo. Billy Hope, campeón del mundo de los pesos semipesados de boxeo (Jake Gyllenhaal) ha llegado a lo más alto en el mundo del boxeo. Ha ganado una fortuna y el centro de su vida son su mujer Maureen (Rachel McAdams) y su pequeña hija (Oona Lawrence). Pero un inesperado acontecimiento pondrá su vida boca abajo y él tendrá que reinventarse a partir de sus propias cenizas. Para ello contará con Tick Willis (Forest Whitaker), un bombero retirado y entrenador de boxeadores amateur.

La puesta en escena es la propia de Fuqua, vibrante, intensa, dura, y eso facilita que las escenas que otro director haría lacrimógenas o en exceso melodramáticas, aquí son más sobrias y quizá más realistas

La película nos recuerda a otras muchas que han girado sobre la relación paternofilial, cuando el padre está afectado gravemente en su salud física o mental. Recordemos, entre otros ejemplos, Yo soy Sam o la reciente De padres a hijas. En todas ellas aparece la lucha judicial por la custodia de la hija, siempre acompañada de tintes melodramáticos que, en el caso que nos ocupa, tratan de compensar la desabrida dureza de las escenas pugilísticas. En cierto modo, podría decirse que estamos ante una cinta convencional, pero la interpretación de Gyllenhall y el rodaje de precisión de las escenas de boxeo hacen que el film no pase desapercibido y adquiera una cierta personalidad propia.

Una de las claves temáticas del film nos la sugiere el personaje de Tick Willlis, cuando habla con Hope sobre la posibilidad o no de controlar las cosas de la vida. Por un lado, el film constata cómo bajo la apariencia de tener controlada la propia existencia y la de los seres queridos, en realidad todo escapa a nuestro control. Pero, por otro lado, como buena película americana, nos muestra la posibilidad de reconducir la propia vida con voluntad, coraje y constancia.

La puesta en escena es la propia de Fuqua, vibrante, intensa, dura, y eso facilita que las escenas que otro director haría lacrimógenas o en exceso melodramáticas, aquí son más sobrias y quizá más realistas. En definitiva, el director consigue salvar con dignidad y brillantez una historia con cierto aire de dejá vú que podría haber naufragado en los mares del sentimentalismo fácil. Hay que recordar que la interesante partitura de James Horner fue uno de sus últimos trabajos antes de matarse en un accidente y, por ello, el film aparece dedicado a él, amigo personal de Fuqua.

Escrito por

Director de Cine de la Conferencia Episcopal Española y crítico cinematográfico en medios como 13Tv, Cadena Cope y el semanal Alfa&Omega.

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