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Soluciones a la aporofobia desde una ética cívica . Adela Cortina analiza el miedo al pobre

La aporofobia en la sociedad actual tiene su origen en el miedo. La filósofa Adela Cortina, catedrática de Ética en la Universidad de Valencia, analiza en su libro Aporofobia, el rechazo al pobre las causas y consecuencias de esta aversión, ahondando en las posibles soluciones.

Se ha dicho que nuestra sociedad es la sociedad del miedo. Pero, ¿de qué tenemos miedo? La palabra fobia se ha desgastado, como tantas otras. Muchas veces se utiliza un tanto abusivamente, con criterios ideológicos, con el fin de censurar razones contrarias. ¡Cuántas discusiones en las redes sociales se cierran abruptamente con acusaciones de homofobia, xenofobia y muchos otros “comodines” que se usan para bloquear argumentos y críticas que no gustan! Incluso, llevando el caso a la exageración, podría decirse que existe un “miedo a la fobia”, a ofender con cualquier expresión a alguien por encima de lo razonable. Un problema que, unido a las coordenadas relativistas en que se envuelven nuestras sociedades, elimina la posibilidad de la elaboración de críticas racionales con el fin de solucionar los problemas. Esto, evidentemente, sin negar que proliferan actitudes agresivas e irrespetuosas en el discurso político y social que, en el ámbito digital, están tratando de atajar iniciativas como Rewind, desarrollada por alumnos de la Facultad de la Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo.

aporofobia

ADELA CORTINA | APOROFOBIA, EL RECHAZO AL POBRE | EDICIONES PAIDÓS | 2017 | 200 PP | 19.90 € | EPUB 12.99€

Por esta razón, lo primero que la filósofa Adela Cortina hace en su libro Aporofobia, el rechazo al pobre, es tratar de definir muy bien cuál es el tema que quiere iluminar. Una fobia, sí, pero no una fobia difusa que se entremezcla con las inseguridades subjetivas, sino una actitud bien perfilada que se presenta envuelta muchas veces en razones “justificadas” y en diversas manifestaciones de rechazo –como la xenofobia, por ejemplo- que, en el fondo, según la autora, tienen como trasfondo el rechazo ancestral que el ser humano ha sentido siempre por la figura del pobre.

Una de las aportaciones más interesantes de este libro, aparte del propio concepto de aporofobia, es el análisis que la autora hace de los “discursos del odio” desde una perspectiva que huye de lo políticamente correcto: a estos discursos pertenecen, obviamente en distinto grado, tanto las amenazas y brutales acciones de los terroristas islamistas que atentaron contra Charlie Hebdo como las viñetas agresivas o de mal gusto de esa misma publicación. Un discurso del odio que afecta en gran medida, como desvela la autora, a los últimos de la sociedad.

Por otra parte, es muy interesante la parte que Adela Cortina dedica al estudio de la conciencia: aunque parte de una visión materialista en la que la biología es el motor de desarrollo de la conciencia, enseguida se topa con el misterio del ser humano, que el genuino darwinismo no fue capaz de desvelar. Surge, así, como algo natural recurrir a otra referencia más espiritual: la tradición judeocristiana, que en la imagen del Paraíso y la caída de Adán y Eva ha sabido plasmar de manera icónica y certera el juego interior que vive el ser humano entre moral, libertad y conciencia.

La anterior no es la única alusión al cristianismo como elemento que explica la verdad más profunda sobre el ser humano: cuando la autora indaga acerca de las raíces del rechazo atávico hacia los pobres, se encuentra con san Agustín y su visión sobre el pecado original como elemento perturbador de la naturaleza humana y que hiere también las relaciones humanas. No es que Cortina lo proponga como explicación, pero sí como una tradición que testimonia un problema al que también la autora ofrece una aproximación desde un punto de vista científico próximo a la neurociencia. Razón y fe no tienen por qué ser opuestas.

El camino de la fe a través de la razón

Puede parecer excesivo el espacio que el libro dedica a temas como los reseñados que, aparentemente, no están relacionados con el tema principal y que podrían calificarse como “cuestiones de fondo”, aunque cada aspecto que toca el libro juega su papel en la explicación de la aporofobia. Hay también algunas cuestiones que convendría analizar más despacio. Por ejemplo, Adela Cortina señala que, mientras que las sociedades occidentales opulentas no tienen inconveniente en dejarse “invadir” por un número ingente de extranjeros pudientes que las visitan como turistas, sin embargo rechazan o ponen demasiadas trabas a la entrada de refugiados, porque son pobres. Aunque la autora alude a él, quizás habría que profundizar aquí en el miedo de parte de la población a la llegada de terroristas islamistas entre esos refugiados. Temor que algunos políticos ignoran, mientras que otros rentabilizan en un discurso populista y que, en ningún caso, exime a una Europa con raíces cristianas de prestar la ayuda necesaria a tantos hombres, mujeres, ancianos y niños que huyen de la guerra. Un tema complejo

El poder del miedo en la sociedad

Sin embargo, Adela Cortina no se queda en un plano teórico: también desciende a la arena y busca posibles soluciones para el problema de la aporofobia, llamando a la conciencia de las personas y las instituciones sociales y reivindicando el papel de la justicia y la compasión en la educación. Como un resumen de la propuesta, quizás valga la pena recordar, con Adela Cortina, que “los hombres nacieron en relación, no como individuos aislados, nacieron en vínculo, no como átomos cerrados en sí mismos”.

Escrito por

Propagandista. Doctor en Periodismo por la USP CEU. Experto en Comunicación social y religiosa en el ámbito digital. Dirige del Boletín Informativo de la Asociación Católica de Propagandistas.

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