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Moonlight es una historia. La de uno de esos chicos negros, uno cualquiera, cuya piel de noche se cubre de magia y, durante el día, sufre las quemaduras de una vida demasiado dura para la estatura de su edad.

FICHA TÉCNICA

Moonlight (****) 

(EEUU, 2016)

Dirección: Barry Jenkins

Guión: Barry Jenkins (Historia: Tarell McCraney)

Reparto: Trevante Rhodes, André Holland, Janelle Monáe, Ashton Sanders, Jharrel Jerome,Naomie Harris, Mahershala Ali, Shariff Earp, Duan Sanderson, Edson Jean

Duración: 111 min

Género: Drama

In Moonlight Black Boys Look Blue. A la luz de la luna los chicos negros parecen azules. Sólo eso. Una apreciación, una anécdota, un detalle. Una frase limpia, sencilla, que pone palabras a un instante llamativo surgido en el silencio. Después contar, desde ese momento de suave luz, una historia. La de uno de esos chicos negros, uno cualquiera, cuya piel de noche se cubre de magia y, durante el día, sufre las quemaduras de una vida demasiado dura para la estatura de su edad.

In Moonlight Black Boys Look Blue. Así llamó Tarell Alvin McCraney, dramaturgo, actor y niño azul, a la obra de teatro en la que se basa Moonlight. «La mejor película del año», «profunda y emotiva». «Exquisita. Es la razón por la que vamos al cine». Ganadora del Globo de Oro a Mejor película (drama) y una de las más nominadas a los Óscar, incluyendo Mejor película, Mejor director, Mejor actor de reparto (Mahershala Ali) y Mejor actriz de reparto (Naomie Harris). La obra de los mil elogios, la sorpresa que desde su humanidad conquista. Esa única mirada de tres rostros que afligidos y orgullosos parecen responder: «Sobreviví. Sobrevivo». A veces eso es suficiente.

Barry Jenkins, conocido por Medicine for Melancholy (2008) o My Josephine (2003), dirige un filme de gran sensibilidad cuyo simple argumento; la vida de un chico en un barrio marginal de Miami y su madurez, se embellece a través de la forma con la que está tratado: diálogos breves, sinceros tanto en su humildad como en su dureza, poéticos instantes muy humanos y un predominio de los tonos fríos en la fotografía de James Laxton, que regresa junto a Jenkins después del cortometraje A young couple y la mencionada Medicine for Melancholy. Como telón de fondo, una singular e intensa banda sonora –del joven Nicholas Britell (La gran apuesta, 12 años de esclavitud)–, que con discreción se cuela y adapta perfectamente al lenguaje de Moonlight, elevando, como sólo la música sabe hacerlo, cada emoción que palpita. El dolor lejano de un presente continuo que se aproxima y mata la inocencia, los refugios donde coger aire que nos iluminan y calman.

Tanto Jenkins como McCraney crecieron en el propio barrio de Liberty Square –donde se rodaron varias escenas–, y comparten con el protagonista algunas de sus más cruciales experiencias. Las drogas como cotidianeidad, el abuso de los débiles, el amor y su descubrimiento, el milagro de la empatía, la necesidad de la fortaleza, la supervivencia. En un solo ser humano, minúsculo, perdido en el mundo sin grandes destinos ni oportunidades; los sueños, miedos y orgullos de todos los hombres.

moonlightUna biografía dividida en tres partes o capítulos para cada etapa del mismo personaje, Chiron. Ver lo que vio y vivió siendo Little, acompañarle en la difícil adolescencia, en la búsqueda de la identidad; y comprender, años después, la coraza de Black. Dos apodos, un nombre y tres actores, prácticamente desconocidos hasta ahora, que brillan en sus papeles: Alex R. Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes. Luna blanca, media luna, luna negra. Como destacados secundarios, la magnífica y versátil Naomie Harris (Belleza oculta, Spectre, Skyfall, Agosto, Piratas del Caribe: En el fin del mundo, Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto), Janelle Monáe (Figuras ocultas), incorporando poco a poco la (buena) interpretación a la música, y Mahershala Ali, que ha coincidido con Monáe en Figuras ocultas y trabajado anteriormente en Los Juegos del Hambre: Sinsajo (Partes I y II), Cruce de caminos o El curioso caso de Benjamin Button.

Moonlight. Tan sólo la vida de un muchacho. Descalzos seguirle, tras una cámara que se aproxima y capta detalles introvertidos a lo largo del áspero e ignoto camino hacia sí mismo. Sin grandes sobresaltos, sacudidas, ruidos impuestos, vuelcos del azar o del sino. Sólo lo que la propia vida en su contexto le permite y depara. Realismo narrado con belleza, triunfo de la sencillez. Recuerda en ello a películas como Amor (Michael Haneke, 2012) o Boyhood (Richard Linklater, 2014), donde se nos muestra a personas corrientes, casi despojadas del personaje, durante un periodo menos o más breve de su historia sin mayor pretensión que vivir sobre ellos la simplicidad o complejidad de sus circunstancias. Películas donde el «punto fuerte» no se encuentra en la trama, sino en el lenguaje cinematográfico que se emplea para contarla. O puede que, precisamente, sea ese su secreto: apostar por aquello de lo que normalmente se huye. Apostar por la aparente nada en un momento invasivo de todo. De tantas voces, tantas luces, tantos mensajes, tanta artificialidad, en ocasiones. Tanto ruido. Cuando a veces lo tenue, el susurro, el esbozo; pueden llegar a decirnos más. Cambiar a veces, para respirar y recordar la magia de lo pequeño, la explosiva catarata por la lenta humedad de una historia que, desnuda, nos llega.

«Matizar con un pincel muy fino allí donde se ha dibujado con una brocha muy gorda», se escribió un día sobre la labor de la crítica literaria (que podría perfectamente extenderse a la de cualquier ámbito creativo). Moonlight es, al igual que preciosas cintas recientes como Frantz (François Ozon), Loving (Jeff Nichols) o Paterson (Jim Jarmusch), una sutil pincelada en medio de las grandes manchas del cine actual más comercial o voluminoso. Una apreciación, una anécdota, un detalle. Una frase limpia, sencilla, que pone palabras a un instante llamativo surgido en el silencio. In Moonlight Black Boys Look Blue. A la luz de la luna los chicos negros parecen azules. Junto a la arena, uno de ellos se ha dado la vuelta.

Escrito por

Ilustradora, graduada en Humanidades por la USP CEU y máster en periodismo cultural. Ha trabajado en medios como la revista Leer y Hombre en camino.

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